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En el Oncativo, un grupo de mujeres apuesta al reciclado como medio de vida

Organizaron una cooperativa de trabajo, en la que también hay un par de varones. Ahora, buscan un galpón para resguardar los materiales, mientras trabajan en un terreno donde quieren levantar un comedor comunitario

n grupo de mujeres de barrio Oncativo apuesta fuerte al reciclado como medio de vida. Formaron una cooperativa de trabajo junto con un par de compañeros varones. Por ahora, se las arreglan lo mejor que pueden para retirar y acopiar el material que recolectan, la mayoría de las veces apelando a que algún familiar o amigo les preste un vehículo. Mientras preparan un terreno para levantar un centro comunitario, buscan un galpón para resguardar de la lluvia el vidrio, aluminio, cartón y plástico.

Belén Alaniz es una de las socias de la Cooperativa Emprendedores en Lucha. La presidenta, Marina Carballo, y otras 12 mujeres del barrio Oncativo lograron conformar la empresa a principios de este año. También participan dos varones.

“Empezamos hace tres meses, más o menos. Varios de nosotros veníamos trabajando en esto e incluso somos de familia de cartoneros”, explicó Belén.

“Nos reunimos entre nosotros y hemos tenido la ayuda de Francisco Spertino, que nos dio una mano para que nos podamos constituir como cooperativa. Además, con Marina Carballo, mi otra compañera, que es la presidenta de la cooperativa, fuimos armando este grupo”, agregó Alaniz.

¿Los ingresos dependen únicamente de lo que ustedes generan por la venta de materiales para reciclar?

Tenemos un plan (de trabajo), por el que cobramos unos 10 mil pesos por mes y pertenecemos a la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores, que son los que nos están ayudando.

¿Es grande la cantidad de cartón que tienen que juntar para que esto les rinda?

Tenemos diferentes lugares en los que nos dan el cartón y lo que hacemos es preparar los fardos. Tenemos que juntar una cantidad importante para salir y venderlo afuera. La idea es venderlo en Rosario, porque lo pagan mucho mejor que acá.

¿Ya han vendido?

Recién estamos en la etapa del acopio, porque es bastante lo que necesitamos. También juntamos vidrio, aluminio, plástico, nylon. Pero todavía no llegamos a la cantidad que hace falta para poder venderlo.

Hay que seguir acopiando...

Claro. Y, en este momento, estamos buscando un galpón donde podamos guardar los materiales. Más que nada, para que no se mojen cuando llueve.

¿Dónde tienen los materiales?

En un terrenito que nos donó la presidenta de la cooperativa. Ya lo limpiamos y ahora lo estamos rellenando con escombros. Falta terminar con esto y después nivelar. Teníamos la idea de levantar el galpón ahí donde tenemos ese terreno, pero no tenemos muchos recursos. Por eso nos demoramos. Además, como nosotros veníamos dando la comida antes de esto, queremos hacer un saloncito chico para un comedor.

“Poníamos un poco cada una”

¿Cómo se organizaban para dar la comida?

Lo hacíamos en la casa de las compañeras. Poníamos un poco cada una y con eso le dábamos a la gente de acá del barrio. Hay mucha gente que lo necesita. Por eso, nosotras poníamos plata de nuestro bolsillo. Ahora dejamos de hacerlo por el asunto del Covid. Pero queremos volver con el comedor, porque hay mucha necesidad. Teníamos, sí, la ayuda del colegio Julio Argentino Roca. Hablamos con las maestras y nos donaron carne, verdura, salsa y otras cosas. Además nos prestaron una olla del mismo colegio. Pero después se complicó y lo tuvimos que suspender.