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Las Violetas: una cooperativa de mujeres que quiere seguir creciendo

En el barrio Las Acacias reciclan ropa y la seleccionan con dos motivos: para el roperito comunitario o elaborar sus productos artesanales. Comenzaron en noviembre del 2020 y todas comparten el objetivo de tener un local propio

Elizabeth y Noelia Fernández junto con Silvina Ríos y Julia Ferreras dialogaron con Puntal Villa María y le comentaron cuál fue el origen de este emprendimiento.

En la conversación, contaron que muchas ya se conocían del barrio Las Acacias y que la cooperativa les permitió acercarse a reciclar para elaborar diferentes productos textiles.

Desde hace años, en el domicilio funciona el ropero comunitario que aún sigue de pie. Elizabeth explicó que una de las representantes del lugar (Camila Perassi) llamó a las mujeres para formar el proyecto.

“Las únicas que quedamos de aquel inicio somos Noelia y yo, después llamamos a Silvina. Ella es una de las costureras”, contó.

Respecto a cómo trabajan desde aquel entonces, detalló que a ellas les donan las telas. “Vemos en qué estado están y vamos haciendo delantales, bolsas, separadores, barbijos y bolsas de higiene”, describió.

Asimismo, dio a conocer que las chicas que acompañan el proceso del proyecto, como Julia, las ayudan con las ventas. “Nos ha ido bien hasta ahora. No es algo sorprendente pero nos ayuda a tener dinero a cada una de nosotras en nuestra casa”, manifestó.

En relación con esto, dio a conocer que son 7 las mujeres del barrio que componen Las Violetas. Ella junto con su hermana Noelia se encargan de las combinaciones, otras tres en la que se incluye Silvina, de coser. Las restantes, de pequeños detalles a mano como pegar la etiqueta del emprendimiento.

Reciclado

Sobre cómo llevan a cabo la tarea de reciclado, Silvina desarrolló que revisan la ropa para ver qué se puede utilizar pero también seleccionan aquellas que se puedan donar.

Luego, la acomodan en una mesa que sacan a la vereda y les avisan a los vecinos para que vayan a retirarla.

“Lo que nos llevó la contra fue la segunda ola, la pandemia nos hizo dar marcha atrás con todo lo que habíamos avanzado. Nos retrasó hasta que volvamos a comenzar con todos los permisos necesarios”, expuso.

En este marco, consideró que será “una cuestión de organizarse” y “agarrar la mano”. Asimismo, adelantó que pronto ampliarán el espacio en el que trabajan.

“Va a ser distinto porque nos permitirá que cada una tenga su lugar, su espacio para trabajar. Eso va a estar mejor”, enunció.

Además, contó que sus hijos recibirán allí apoyo escolar y la contención necesaria mientras ellas llevan a cabo la labor.

Tras la selección, Noelia precisó que comienzan a trabajar el material dependiendo el producto a realizar. Por ejemplo, especificó que para un trabajo en conjunto con la marca de Florencia Carranza realizaron delantales de jeans.

En este sentido, puntualizó que los eligieron, los destiñeron con cloro, les dieron formas y los pintaron de diferentes maneras: salpicados, con redondeles, dibujos para que quede combinado con el material.

Luego, señaló que agregan el logo de la cooperativa y el distintivo la diseñadora, que es con quien trabajan. “Después, con el reciclaje hicimos delantales de tela, más que nada con pantalones de vestir, las bolsas e individuales que nos dona la gente”, mencionó.

Lo que significa

“La cooperativa me gusta porque es un lindo grupo el que armamos, aparte nos conocemos y cuando pasamos por problemas entre todas nos ayudamos”, remarcó Elizabeth.

Por su parte, Silvina exteriorizó: “Me hace sentir bien venir, porque es aprender algo”. En este sentido, detalló que siempre les habla a sus compañeras diciéndoles que al terminar el secundario quiso seguir formándose pero no lo hizo.

Al respecto, dijo: “Hoy por hoy aprender para el día de mañana salir adelante con sacrificio. No importa la edad, podés hacer las cosas”.

Por otro lado, aseguró: “Otra de las cosas es que nos conocemos desde chicas. Nos ayudamos entre nosotras para solucionar problemas, dar ideas o consejos”.

“También es bueno porque nos ayuda a despejar la cabeza en medio de la pandemia y todo lo que está sucediendo”, agregó.

Sobre el contexto sanitario actual contó que es complejo debido a que antes poseían un poco de tiempo para ellas cuando los niños iban al colegio.

“La pandemia nos hizo empezar todo de nuevo. La cooperativa nos ayuda a despejar y empezar a entablar una amistad de nuevo que hacía tiempo no había”, remarcó.

Asimismo, comentó que, además de un grupo de trabajo, pudieron conformar una amistad.

Para agregar, destacó que cuando comenzó indicó que cosía en su casa “por hacerlo”.

Al respecto, Noelia aseguró: “La idea de esto es que todas hagamos todo por igual. La que no sabe coser aprende o hace otras cosas”. A su vez, agregó: “Es parte de la unión de grupo de ayudarnos, de estar en conjunto y ser todas iguales. Esa es la idea de la cooperativa para todas”.

En torno a cómo se siente dentro del grupo, expresó: “Me siento bien y a gusto en la cooperativa. Tengo unas excelentes compañeras, agradecida del apoyo emocional y físico”.

“Más allá de los problemas que he tenido, en la cooperativa me han ayudado un montón. Gracias a todas”, recalcó. Para sumar, contó que posee otro trabajo por la mañana pero que se hace “su tiempo” para “romper la rutina” y la cooperativa es eso para ella.

Su compañera Silvina destacó: “Valoramos mucho el espacio para nosotras, nuestro momento. Son dos horas que nos dedicamos, donde aprendemos, nos conocemos”. “Venís apagada y te vas encendida”, acotó Elizabeth.

Por su parte, Julia expresó: “Me invitaron a participar porque me recibí hace poquito de diseñadora de indumentaria, entonces pensaron que mi mirada iba a ayudar a ajustar cuestiones referidas a la costura, combinaciones de tela, pero en realidad ellas saben más que yo”.

En relación con esto, enfatizó que se trata de un crecimiento constante y en conjunto. “Me ayudaron un montón como a animarme a hacer cosas que jamás hubiese hecho, como delantales”.

“Me encanta trabajar con ellas porque es muy enriquecedor”, manifestó Julia, que acompaña el proceso de la cooperativa junto con otras mujeres.

Comercialización

Los productos elaborados por Las Violetas pueden ser pedidos por medio de su cuenta de Instagram.

En torno a esto, Julia explicó que publican constantemente en las redes. “Por surte nos han invitado a muchas ferias que nos han servido para que nos conozcan”, subrayó.

Asimismo, agregó que muchas personas han preguntado o llevaron donaciones para que puedan trabajar. “Nos manejamos mucho por el boca en boca”, destacó.

Sobre la proyección a futuro, adelantó: “La idea es poder abrir un local acá, en algún momento cuando tengamos todo el espacio. Un lugar físico para vender y exponer todos los trabajos que hacemos”.

En torno a cómo manejan las ventas, dio a conocer que trabajan con el stock disponible. Luego las personas lo retiran en la cooperativa o coordinan con algunas de las acompañates que viven en el centro.

“Creemos que a más tardar el mes que viene vamos a tener el local funcionando, pero es algo que lleva tiempo”, enfatizó.

Para finalizar, Silvina habló del futuro y expresó que su idea es seguir con los delantales y sumar nuevos productos, teniendo stock para ofrecer.

“La idea es ir avanzando y hacer más cosas y ver que más podemos hacer. Pero es mucho lo que tenemos que hacer”, cerró.