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"Córdoba tiene un enorme potencial para incrementar su intercambio comercial con China"

El embajador argentino en Beijing destaca que la Provincia exportó al país asiático más de 500 millones de dólares en soja, 85 millones en maní y 12 millones en leches preparadas

La distancia entre Córdoba y Beijing es de poco más de 19.000 kilómetros. Cuando amanece sobre las sierras, al otro lado del globo, cae la noche. Es posible imaginar entonces una especie de ying –yang económico productivo. ¿Cuáles son en este contexto las oportunidades para la provincia y para el país? En un diálogo exclusivo con Marca Informativa Córdoba y diario Puntal el embajador argentino en China Sabino Vaca Narvaja dejó algunos lineamientos: “Hoy el potencial es enorme. En Córdoba se originan el 15% de las exportaciones de bienes y servicios de nuestro país. En 2020 la provincia exportó a China más de 516 millones de dólares en productos de soja, y casi 85 millones de dólares en maní, además de 12 millones de dólares en leches preparadas, entre otros productos. Hay mucho margen para crecer. Por eso es importante poder diversificar la oferta hacia los servicios y las industrias no tradicionales como el software, la industria creativa, y toda la gama de servicios basados en el conocimiento. En China —si bien el mercado local es altamente competitivo y desarrollado— hay una gran demanda de contrapartes que puedan ofrecer soluciones más adaptables y a medida”.

-¿Cuáles son las estrategias para diversificar la oferta, más allá de la soja y sus derivados?

-En los últimos 20 años se lograron progresos. Y esto es el reflejo de la buena relación entre ambos países. Si bien Argentina es el primer proveedor de aceite y tercero de porotos de soja, en la actualidad hay un gran número de productos que año a año incrementan su participación en la composición de la canasta exportadora. Por ejemplo, la carne bovina, los camarones y langostinos, el sorgo, la carne aviar, la cebada, el aceite de maní, entre otros. El crecimiento se refleja en la cantidad de posiciones arancelarias comercializadas. En 2001 eran 65 y fueron 157 en 2020.

-¿Cuáles son los desafíos en un contexto en el que la guerra entre Ucrania y Rusia derivó en la suba de los precios de las commodities?

-El desafío sería aprovechar esa competitividad productiva para transformar —gracias a la capacidad de las y los cordobeses— esos commodities en productos con mayor agregado de valor. Las tensiones globales generan cuellos de botellas y oportunidades. Argentina es un país de 45 millones de habitantes que produce alimentos para 600 millones. En el caso de China, tenemos la posibilidad de agregar valor en origen, apuntando a los lácteos, panificados, proteínas animales, vinos, productos orgánicos. Si a eso le sumamos una estrategia de emparejamiento con su cultura, pensando etiquetas y embalajes acordes a sus gustos e historia, sin olvidar el acervo cordobés, creo que vamos a ver un rápido incremento en los volúmenes.

-En el caso de la carne bovina, ¿las exportaciones hacia China impactan sobre los precios del mercado interno argentino?

-En realidad China demanda animales que, por sus características y edad avanzada, no corresponden a madres en etapa de reproducción, sino animales en muchos casos de descarte para la elaboración de sopas y snacks de carne seca. Para Argentina, este tipo de animales tenían un valor insignificante. La aparición de China como competidor en el mercado ha permitido mejorar el valor y constituirse en una fuente adicional de ingreso para los productores. En definitiva, la demanda de carne vacuna china resulta complementaria al mercado interno argentino.

-Se puede percibir, por una cuestión de escala, ciertas asimetrías entre ambas economías, ¿cuáles son hoy las ventajas para la Argentina en esa relación?

-Argentina suele ser conocida por la calidad y diversidad de sus productos agrícolas, pero el intercambio comercial con China no se limita solo a eso. Argentina es un gran productor de tecnologías y desarrollos innovadores. Y en este punto es de vital importancia el intercambio de experiencias en materia de transferencia tecnológica. Empresas como Nucleoeléctrica Argentina, INVAP, ARSAT, CONAE, INTI, IMPSA, NUCLEARIS, SpaceSUR están cooperando con algún proyecto en materia científico-tecnológica con alguna contraparte china. Recientemente la empresa Jiangxi Nuclear (SPIC) firmó un convenio de cooperación con la empresa INVAP para avanzar sobre la futura adquisición de reactores para la producción de radioisótopos medicinales. El acuerdo contempla la instalación y provisión de soluciones médicas integrales y es un caso donde Argentina transfiere tecnología a China.

-¿Cómo es la relación comercial hoy?

-China no sólo es nuestro segundo destino comercial. Fue un gran aliado en tiempos de pandemia. Esto se materializó en la cooperación para la provisión de insumos médicos y vacunas y hoy va más allá: se traduce en acciones conjuntas que apuntan a la defensa de un mundo más justo, abierto y solidario, sin discriminaciones arbitrarias ni colonialismo. Al mismo tiempo, cada vez más empresas argentinas están presentes en territorio chino y existe en un flujo considerable de sus inversiones en Argentina. China es el destino de más del 10% de nuestras exportaciones y el origen de casi el 20% de las importaciones.

900 millones de celulares

En el comercio internacional, pero sobre todo en el bilateral con China, las plataformas electrónicas, donde las empresas se relacionan directamente con los consumidores, parecen marcar el futuro. “Actualmente hay cerca de 900 millones de celulares activos en China. En ese entorno, las aplicaciones de compra son muy populares. Sólo Taobao cuenta con 700 millones de usuarios y JD con 690. Por eso, desde la Embajada estamos trabajando activamente para consolidar pabellones nacionales en esas plataformas que centralicen y faciliten el acceso a nuestros productos”, dice el embajador argentino en China, Sabino Vaca Narvaja. Tener un mercado potencial de varios cientos de millones de personas a un clic desvelaría a cualquier empresario. Para Vaca Narvaja es muy importante lograr que las empresas argentinas tengan una rápida adaptación a este tipo de canales, pues “tienen una dinámica masiva muy específica”. Para eso se requiere, según su visión, un trabajo de coordinación entre el sector privado y los “diversos actores del Estado que facilitan la labor exportadora”.

De provincia a provincia

“Nuestra reciente incorporación a La Franja y La Ruta tiene decisiva importancia porque ofrece la posibilidad de acceder a las provincias chinas, que poseen mercados, sistemas financieros y avances tecnológicos de igual o mayor peso que muchos países del mundo”, dice Sabino Vaca Narvaja, embajador argentino en China. Desde la Embajada trabajan desde hace tiempo en el desarrollo de un plan federal para “enlazar a las provincias chinas con las argentinas en función de los perfiles productivos”. La idea es desarrollar áreas de cooperación descentralizadas que permitan descomprimir la agenda de intereses nacionales y sean las provincias las que logren un diálogo bilateral e incrementen sus relaciones comerciales. “Córdoba tiene hermanamiento con Chongqing, uno de los municipios más importantes en términos políticos e históricos”, explica Vaca Narvaja. Solo esta provincia cuenta con 31 millones de habitantes y un PBI de 342 mil millones de dólares.

Córdoba y el potencial del litio

En los últimos años, varias empresas chinas adquirieron derechos sobre proyectos de extracción de litio en Argentina. Entre ellos, Tres Quebradas, en Catamarca, Salar de Llullaillaco y Salar de Diablillos en Salta. Sólo estos tienen un potencial capaz de duplicar la producción mundial en un contexto donde el precio saltó de 17.000 dólares a 78.000 en poco más de un año. “Si buscamos un esquema inteligente y trabajamos en una cadena de industrialización, no solo vamos a ganar en la exportación del mineral, sino que tenemos chances de convertirnos en un vector del futuro. Podemos reconvertir nuestra industria automotriz, instalando fábricas de baterías y de autos eléctricos. En ese punto, Córdoba cuenta con una buena capacidad industrial instalada para ser protagonista del proceso. Y esto es muy importante porque China se ha puesto metas concretas para 2030 y 2060 sobre la reducción de emisiones de carbono”, explica Sabino Vaca Narvaja.

Por Roy Rodríguez.