En Córdoba, las lluvias agregaron 2,7 millones de toneladas de granos
El nuevo cálculo de la Bolsa de Cereales de Córdoba ajustó al alza la estimación de la cosecha gruesa, especialmente explicada por mayor volumen de maíz
Las oportunas lluvias de febrero y comienzos de marzo les permitieron a los productores cordobeses mejorar la previsión de cosecha estimada unas semanas atrás. Según los cálculos de la Bolsa de Cereales de Córdoba, entre el informe de febrero y el de este mes, el volumen de granos esperado sumó casi 2,7 millones de toneladas, especialmente explicadas por el maíz.
Mientras el mes pasado se calculó un total de 31,2 millones de toneladas, ahora la cifra escaló a 33,9 millones de toneladas.
En el caso del maíz, la mejora fue de 1,9 millones de toneladas. En el caso de la soja el incremento alcanzó las 646 mil toneladas. También hubo un pequeño ajusta al alza del maní, que pasó de 549.600 a 608.700 toneladas.
Según detalló el informe de la Bolsa, “se registraron mejoras en los rindes esperados para todos los cultivos, con excepción del girasol, cuyo rinde se ajustó a la baja respecto del informe anterior”. Este cultivo presentaba un avance de cosecha cercano al 50% y una producción estimada similar a la obtenida en la campaña pasada. Y luego remarcó: “Colaboradores reportaron rindes muy variables; en el departamento Río Cuarto, por ejemplo, se mencionaron casos de estrés por anegamiento en algunos sectores, déficit hídrico en otros y lotes con rendimientos superiores a los promedios zonales”, sintetizó el trabajo de la Bolsa.
A nivel provincial, las lluvias de febrero resultaron determinantes, ya que coincidieron con el período crítico de la mayoría de los cultivos. La excepción fue el girasol, que en gran parte del área ya se encontraba en madurez. Estas precipitaciones permitieron mejorar las expectativas productivas y revertir parcialmente los efectos del déficit hídrico de enero.
En este contexto, maíz y sorgo evidenciaron los mayores ajustes positivos en sus estimaciones de producción, junto con una disminución de 3 y 6 puntos porcentuales, respectivamente, en la superficie que se destinaría a forraje. Esto revierte la planificación de “emergencia” adoptada semanas atrás, cuando se evaluaba destinar a forraje lotes originalmente sembrados para grano.
En cuanto a la fenología, la soja y el maní aún se encontraban en mayor proporción en período crítico, por lo que los rendimientos definitivos dependerán de la evolución climática en las próximas semanas. En maíz, girasol y sorgo, en cambio, ya se había superado la etapa de definición de rendimiento y la producción se ajustará progresivamente con el avance de la cosecha.
Más allá de la mejora en la producción esperada, persisten reportes de alta variabilidad entre zonas, siendo el ambiente y la fecha de siembra los principales factores explicativos. En localidades del centro de los departamentos Marcos Juárez y Unión se mencionaron pérdidas de potencial de entre 20% y 30%, principalmente en maíz y girasol, asociadas a eventos de viento fuerte y granizo.