Coronavirus y después
Todo análisis en el que se pretenda avanzar estará teñido de coronavirus.
No hay aspecto de la vida cotidiana que no encuentre en esa pandemia un límite a su normal desenvolvimiento. Seguro que ningún ciudadano común pensó, hace solo un par de semanas, que por estos días la situación sería la que es, y eso aplica desde la economía a la política y, en mayor medida, a la salud.
Con los villamarienses mayoritariamente guardados en sus casas, desde el Municipio se fueron definiendo diferentes medidas que se dieron en consonancia con lo que se determinó en Provincia y en Nación, incluso haciendo más restrictivas algunas acciones, como la vinculada con la posibilidad de funcionamiento de deliverys o el horario de atención comercial. Sí, cabe aclarar, todo en acuerdo con los representantes de esos sectores.
En ese marco es difícil pensar en junio, aunque sólo falten 3 meses para que se termine la licencia de Martín Gill. Es que el tiempo permanece como suspendido a pesar de que el calendario avanza inexorablemente. Y esos temas pasan a un quinto plano con el foco de atención puesto en el hoy.
Villa María está en emergencia sanitaria desde hace poco más de dos semanas, cuando por unanimidad así lo definió el Concejo Deliberante, en lo que fue el punto de inflexión al que le siguieron diferentes medidas que profundizaron un parate que se evidencia en la ciudad y que seguramente obligará a los responsables de la definición de política públicas a pensar con detenimiento el después de esta situación que impactará de manera impiadosa sobre las arcas municipales, pero también en las posibilidades de numerosas familias de asegurarse el sustento diario. Sin actividad no hay changas, no hay horas extra, hay menos demanda para taxis y remises, las obras se ralentizan y así se podría seguir.
Según se conoció, el equipo de Economía del Municipio está elaborando un plan de acción pensando en lo que vendrá, y a sabiendas de que a la dificultad propia se le sumará por arrastre la de la economía mundial, la nacional y por supuesto la provincial. Es que hay que pensar en el después, aunque no se le pueda poner fecha cierta a ese momento, con pronósticos que ubican el pico más grave de la pandemia en la segunda quincena de abril, con coletazos que seguirán durante mayo al menos.
Mientras tanto, los ejes tienen que estar puestos en lo sanitario y en lo social, que es lo que corresponde. Y es el eje sanitario el que le habilitó al titular del Ejecutivo, Pablo Rosso, su primer encuentro local con el gobernador Juan Schiaretti, en lo que configuró la primera visita del mandatario cordobés a suelo villamariense tras la preparatoria del Deliberante que llevó al exdecano de la UTN al Sillón de Viñas.
El anterior paso del gobernador había sido para visitar el Parque Industrial, ya con Martín Gill de licencia y con Carlos de Falco en la Intendencia. El viernes le tocó a Rosso recibirlo para lo que configuró una visita al Hospital Pasteur, ubicado como nosocomio público de referencia para esta zona de Córdoba. Un lugar que, tal como también desde estas páginas relata el director Sergio Arroyo, se prepara para dar respuesta a la mayor demanda que seguramente llegará en materia de salud, y para hacerlo en articulación con el sector privado.
No es un gesto político menor el paso de Schiaretti por esta ciudad. La dimensión se puede determinar a partir de que, en tanto integrante de la población de riesgo, el mandatario se cuida mucho y se expone lo mínimo indispensable. Incluso muchos de los anuncios más recientes que hizo se dieron a través de redes sociales. Sí estuvo en el Polo Sanitario de la capital cordobesa, que no deja de estar cerca del Centro Cívico, pero para venir a Villa María tuvo que viajar.
Schiaretti se bajó del auto que lo depositó en el Pasteur junto al ministro de Salud, Diego Cardozo. Ambos ataviados con ropa especial, barbijo y guantes, atuendo que hasta llevaba el fotógrafo oficial de la Gobernación.
Después del recorrido el ministro se encargó de definir la situación sanitaria actual y contar cómo se prepararan para lo que se viene, no sólo en Villa María.
Rosso se mostró cerca de Schiaretti, a pesar de respetar a rajatabla la distancia sanitaria obligatoria, y también estuvo con Cardozo y Arroyo en la conferencia de cierre de visita. Lo que hasta ahora no había podido la política, lo pudo la salud.
Y si del jefe comunal se trata, aseguró el pago de salarios, servicios y a proveedores, aunque admitió que si la situación sigue así será muy difícil lo que viene, no solo para esta ciudad. Porque esta es una pandemia que hace tambalear los cimientos del propio sistema capitalista y pone a prueba a toda la humanidad. Nunca mejor la frase que las abuelas repiten hasta el hartazgo: “Lo primero es la salud”. Es que sin salud no hay nada. Y eso está quedando en evidencia.