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Las crisis traen oportunidades

"Esto nos unió a todos, lo cual es bueno para empezar a desterrar para siempre esa odiosa grieta que nos dividió durante años". Por Raúl Costa (*)

Estoy convencido de que esta frase, la del título, es una gran verdad. Podríamos aplicarla a cualquier circunstancia de la vida. Y esto del coronavirus no es una excepción. Primero vendrán las consecuencias negativas -ya comienzan a sentirse-, que serán devastadoras, desde todo punto de vista. Pero si algo positivo podemos hacer, es pensar y actuar en cómo aprovechamos esta crisis, que nos va a dejar muchas enseñanzas, por cierto, para que a futuro esta vivencia nos deje mejor parados.

Por lo pronto, en muchos sentidos esto nos unió, a todos, lo cual es bueno para empezar a desterrar para siempre esa odiosa grieta que nos dividió durante años. Ver a todos los estamentos gubernamentales trabajando unidos, es casi hasta novedoso para nosotros. Asimismo, sirvió para practicar la solidaridad, y más allá que siempre hay algunos desaprensivos que no lo hacen, la enorme mayoría de los argentinos entendimos que siendo solidarios podemos atenuar muchos de los efectos negativos de esta pandemia.

Pero también nos deja elementos para considerar a futuro. Formular políticas de Estado, con conceptos novedosos, es primordial. Por ejemplo, en materia laboral. Acentuar, en aquellas ramas que lo permitan, el tele trabajo, el trabajo desde casa , ya no como consecuencia indeseada de una pandemia, sino como norma para todas aquellas tareas que así lo permitan. Nuevas formas de trabajo y nuevas relaciones laborales se imponen. En el mismo sentido, utilizar el sistema de videoconferencias permite ganar tiempo y ahorrar gastos, sobre todo de traslado.

En el ámbito de la educación, seguramente también los expertos tendrán mucho por hacer; cambiar o actualizar contenidos, desarrollar plataformas a distancia, utilizar la tecnología para hacer más amena la enseñanza, seguro que hay cosas que no se pueden reemplazar, pero para todo aquello que sí se puede, no esperar a que otro hecho fortuito o desgraciado nos imponga cambios para los que no estemos preparados y ello nos obligue a improvisar una vez más.

En lo económico, ensayar todo tipo de acciones para minimizar el impacto negativo que toda crisis conlleva, el tremendo gasto que significa atender una emergencia sanitaria, la parálisis de la actividad, la merma en la producción, etc. Políticas de mediano y largo plazo seguramente los expertos podrán elaborar , y eso va más allá de cuestiones partidarias o ideológicas.

Por supuesto que de la misma manera deberá aprovecharse esta crisis para replantear cuestiones relacionadas con la salud pública, revisar presupuestos y prioridades, tal vez no para soñar con ponernos a la par de las potencias, que inmediatamente de producida la situación de riesgo trabajan en la elaboración de vacunas y antídotos por contar con los medios para ello. Pero sí para ver si el sistema está preparado para una emergencia, dónde se debe trabajar para mejorar.

Asimismo va a ser fundamental, y esto corresponde ya a la geo política, que nos acostumbremos a actuar de manera regional. La primera reacción ante las crisis es cerrarnos hacia adentro, cerrar fronteras, proteger a los nuestros, y está muy bien. Pero en un mundo globalizado, las fronteras son de papel, y de poco vale tomar una decisión drástica, si el país vecino no la toma. Europa, que seguramente nos lleva ventaja en muchos temas, tuvo este problema sobre todo al principio de la epidemia. Un país era más laxo que otro, y si bien quedó demostrado que quienes fueron más estrictos y férreos tuvieron más éxito, finalmente en mayor o menor medida, a todos alcanzó el efecto del virus.

En el mismo, y si bien es imprevisible cómo y de qué manera vendrá el próximo problema, una buena planificación y sobre todo una decidida aplicación de normas adecuadas a los tiempos por venir, nos deberían servir para sobrellevar mejor las crisis, atenuar al máximo sus efectos negativos, y que de cada una de ellas salgamos fortalecidos, convencidos, reitero, que las crisis son oportunidades.

Y otra cosa que esta crisis demostró palpablemente es la necesidad de un Estado presente. Por suerte lo tuvimos. Un Estado presente, activo, y quienes lo conducen alertas, expeditivos, audaces, es fundamental para abordar una emergencia. Y ya en lo estrictamente personal, que esto nos lleve a reflexionar y a intentar ser cada día mejores personas. Para eso también, esta crisis traerá la oportunidad.

(*) Dirigente del PJ.