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"Que el aislamiento sea físico, pero no social"

Así lo señaló el sociólogo y docente de la UNVM Matías Giletta, al ser consultado por la actual situación de cuarentena. Valoró las medidas tomadas por el Gobierno para cuidar la salud de la población, pero advirtió sobre las consecuencias económicas que sufrirán los sectores más postergados por la paralización de la actividad

El actual contexto de aislamiento, producto de la cuarentena obligatoria resuelta por el gobierno nacional hace 10 días, supone cambios en la vida social que representan un hecho inédito para la población. Todos estamos aprendiendo a vivir sin contactos físicos diarios con otras personas, con el único objetivo de evitar la propagación del coronavirus.

Pero entender los cambios en la cotidianidad supone un ejercicio mayor a la práctica habitual de no generar interrelaciones personales cara a cara. Las nuevas tecnologías, por caso, acercan a la gente de manera permanente y hasta permiten continuar trabajando desde el propio domicilio.

Estas situaciones son analizadas por el sociólogo y docente de la Universidad Nacional de Villa María Matías Giletta, quien pidió “que el aislamiento sea físico, pero no social”.

“Todos los que estudiamos las ciencias sociales estamos siguiendo día tras día lo que sucede, es una especie de gran laboratorio social en curso. Es algo inédito. Hay antecedentes, pero debemos remontarnos a más de un siglo, con pandemias con semejante nivel de expansión global. (Los sociólogos) estamos interesados, preocupados y buscamos ofrecer perspectivas de análisis que complementen y echen luz a lo que sucede”, expresó.

Consultado sobre las consecuencias económicas que supone una paralización de la actividad económica, sobre todo en los sectores más postergados que viven de la diaria para subsistir, Giletta recordó que las pandemias no se dan en el vacío, “siempre tienen lugar de manera situada”.

“Se dan en determinados países, regiones, y esos contextos, como América Latina o Argentina misma, tienen una serie de características estructurales. Dependerá mucho de esas características el nivel de impacto de la pandemia. Se inició en el norte global, hablamos de Estados Unidos, Italia, Francia, España, China. Es probable que se trate de una cuestión estacional y veremos qué ocurre en el sur global. El gobierno argentino, a mi juicio, está mostrando una postura con mucho reflejo y valorable. Y los sectores de la oposición también. Ya se están preparando hospitales, hoteles, gremios. Se espera para abril o mayo el pico de contagios”.

Y agregó sobre la pregunta inicial: “Vivimos en una región profundamente desigual, estas desigualdades estructurales no pueden ser achacadas a tal o cual partido político o gobierno, en el caso argentino, hay desigualdades estructurales que existen hace décadas. Hay un altísimo trabajo informal en la clase trabajadora. Ronda el 35% y en la provincia de Córdoba es extremadamente grave la situación. Si no contextualizamos estas pandemias en el marco de las características sociales estructurales de cada uno de los países en que se difunde, estaremos haciendo un análisis muy abstracto e insuficiente. Es más, este contexto tiene que llevar a revaluar los rasgos estructurales de la sociedad”.

Giletta se refirió además a las diferencias de criterios que subyacen en los diferentes gobiernos para enfrentar la pandemia. “Entre los gobiernos de los distintos países no hay un criterio unificado. Así como el gobierno argentino prioriza el aislamiento a pesar de un freno de la economía, con consecuencias económicas serias, por otro lado, en Brasil, el gobierno de Bolsonaro, prioriza evitar un parate económico, al igual que Trump”.

En este marco, sostuvo que la salud pública debe ser continuar siendo la prioridad en nuestro país, aunque advirtió sobre los graves efectos que puede ocasionar una extensión de la cuarentena.

“Desde mi punto de vista, la prioridad es la salud pública. La situación económica debe estar subordinada a la salud pública. Decirlo así es fácil, pero hay que tener los pies sobre la tierra porque no para todas las personas guardar cuarentena es tan accesible y fácil. Con mi compañera somos docentes universitarios y hacemos cuarentena y hasta nos preparamos para estas situaciones, por ejemplo, estar frente a una computadora y trabajar en casa. De hecho, los docentes nos capacitamos para utilizar aulas virtuales. Pero soy consciente de que esa no es la situación de todas las personas. La salud es lo prioritario, pero no para todas las guardar cuarentena es igual de accesible”.

Y agregó: “Hay que entender a la gente, algunas teorías sociológicas nos ayudan a pensar sobre esto. Se terminó la vida cotidiana. En todos los países que se toman medidas drásticas de la cuarentena se termina la vida cotidiana, que es el conjunto de rutinas. Cuando existe la vida cotidiana sabemos más o menos lo que va pasar y el sentido común nos ayudan a enfrentar esas rutinas. Son recetas sobre cómo actuar en cada situación de la vida cotidiana. Pero todo eso terminó. Ahora no sabemos hasta cuándo se extenderá cuarentena, hay incertidumbre. Y puede llevar a mucha gente a una percepción del riesgo, y tal vez a otros les puede aumentar la creatividad, crear cosas. Más adelante irá perdiendo el carácter de lo desconocido y la perplejidad que nos genera”.

Finalmente, Giletta valoró el grado de conciencia social de la población para guardar cuarentena. “Hay que apelar a la tranquilidad, en algún momento se encontrarán soluciones. Y en el futuro, si vuelve a suceder, nos encontrarán con recetas para enfrentarlo. Hay que acatar las indicaciones que se difunden desde organismos oficiales, ser solidarios, aunque sea en los contextos más íntimos, del círculo familiar. Que el aislamiento sea físico, pero no social. Este contexto da para revalorizar las nuevas tecnologías de la información y la comunicación”.