Lunes 6.- Ángelo Calcaterra admitió haber entregado dinero para campañas kirchneristas.- No fue la primera, pero sí la más conmovedora de las conversiones exprés a las que hemos asistido en estos días de meas culpas y catarsis que ven la luz en el marco del nuevo espíritu de cooperación que crece en el corazón de la patria contratista. El primo de Mauricio se suma a los empresarios que vieron la luz y decidieron empezar una nueva vida, para lo cual el primer paso es desnudar el alma ante el confesionario laico montado en el juzgado federal de Claudio Bonadio, sacerdote adusto y riguroso pero predispuesto a ejercer la virtud de la piedad con aquellos conversos que le prometan que de ahora en más van a andar derechitos. Ahora bien, el arrepentimiento está bárbaro, pero tampoco vamos a exagerar. Plata negra les dimos, sí, pero no tanta como dice el buchón de Centeno, que a lo mejor concentrado en anotar bien el dónde, el cuándo y el con quién le erró justamente en el cuánto, quién va a andar fijándose en unos milloncitos de dólares más o menos. Y no eran coimas para obtener contratos con sobreprecios, para nada, eran aportes de campaña que les dábamos con muchísimo sacrificio, cuando había campaña y cuando no había, nos imaginamos que operando a pérdida teniendo en cuenta lo estrecho de los márgenes de ganancia con que se trabaja en la obra pública. Y todo lo hacíamos bajo una extorsión a la que cedíamos por pensar en los miles de familias que dependen de los empleos que desinteresadamente les provee nuestra empresa. Muy bien, Ángelo, se ve que vos y los demás entendieron aquella cita bíblica: “La verdad os hará libres”. Y si no es la verdad, os hará libres el padre Bonadio, un cura piola de esos que te dejan pasar los pecadillos menores si mandás al frente a los diablos y las diablas que te tentaron.

Martes 7.- Boudou y sus últimas palabras antes de la condena: “Es una cuestión de revancha y de aleccionar”.- En cambio, hay otros que no tienen nada de qué arrepentirse, porque asumen el calvario que atraviesan como parte del precio a pagar por su voluntad de transformar la realidad de modo de beneficiar a los más desfavorecidos. Él no es de esos “políticos que caminan por el carril que los poderosos deciden”, y por esa sumisión incondicional “caminan sin problemas”. Él es de esos que por su rebeldía “son perseguidos inicialmente de forma mediática y después por el sistema de administración de leyes”. Y mirá si serán arteros los poderosos, mirá cómo se habrán ensañado con este héroe de los humildes, que desde antes de que se dedicara a transformar la realidad ya le habían truchado los papeles de su auto para que pareciera que quería estafar a su exesposa con el reparto de bienes, le habían anotado la dirección en un médano para que pareciera que quería esconderse de sus acreedores, y lo habían obligado a militar en la derecha neoliberal para después decir que se hizo peronista por oportunismo. Y una vez incorporado al proyecto nacional y popular, lo mandaron a vivir a Puerto Madero para que pareciera que se había enriquecido demasiado rápido, lo proveyeron de motos de colección para que pareciera frívolo, le vendieron a su Ministerio autos carísimos para que pareciera que había recibido retornos de los vendedores y, la peor de todas, le hicieron darle una mano a un fondo de origen misterioso para que pareciera que el que quería quedarse con la fábrica de hacer billetes era él. Dura e ingrata es la vida del revolucionario, como prueba este émulo del Che que no en vano recibió mensajes de solidaridad de pares de la categoría de Julio De Vido, Fernando Esteche y Luisito D’Elía.

Miércoles 8.- “Me apretaban el cogote para que sacara las causas de los Kirchner”.- Ahora, por si creían que con Ángelo y Amado ya teníamos a los finalistas del tradicional certamen “el autovictimizado de la semana”, la irrupción del inefable Norberto Oyarbide, con sus lecciones de urbanidad al periodismo, su soltura para restar dramatismo al bolonqui antes de deshacerse en un mar de lágrimas capaces de conmover a los corazones más endurecidos, sus pasos de comedia musical de la época dorada de Hollywood, la de los héroes sin fisuras que caen rendidos a los pies de las damiselas en peligro, los dejó como meros aficionados. Dónde está el héroe sin fisuras que salga en defensa de este atribulado juguete del destino, condenado a quedar en el centro de borrascas arrolladoras sin más culpa de quien inocentemente retoza con un joven vestido de romano antiguo en la residencia de un amigo, luce un anillo obtenido a préstamo a través del sacrificio de los ahorros de toda la vida, cierra en tiempo récord una causa para preservar el cogote o cualquier otro sitio de su anatomía que sienta amenazado. En fin, ninguna sorpresa. Si Oyarbide ostentaba cada una de las condiciones necesarias para ser juez federal (idoneidad, contracción al trabajo, discreción, talento para hacer rendir el salario), no tiene nada de raro que también demuestre la de un coraje que está a la altura de todas las demás.

Jueves 9.- Abal Medina reconoció que recibió dinero para las campañas.- Sin estar exactamente arrepentido, ya que en su infinita ingenuidad de político preocupado por servir a la Nación y al pueblo nunca se habría imaginado que esos miserables pesos que le traía Baratta eran obtenidos mediante aprietes, el menos recordado de nuestros jefes de Gabinete nac & pop sintonizó su discurso con el de los empresarios. Claro, a menos que tampoco supiera que los fajos de efectivo traídos en bolsos eran plata negra, podría quedar pegado a una maniobra de lavado de dinero, como bien advirtió su predecesor y sucesor, Aníbal Fernández, el más recordado de los que pasaron por ese mismo cargo. Y que seguramente en los laaaaargos años en que permaneció en funciones nuuuuunca hizo las cosas que admitió haber hecho Abal Medina. Pero en cualquier caso, la explicación genérica, se exprese como “no hubo coimas, hubo lavado” o bien como “no hubo coimas, hubo infracciones a la ley electoral”, nos remite a otro personaje de la semana: el cura italiano acusado de abusar de una nena de diez años que se excusa, imaginamos que entre lágrimas oyarbidescas, con el argumento de que creía que tenía “por lo menos quince”. Ah, bueno, entonces no era para tanto, es que ahora las nenas vienen tan difíciles de resistir como los recaudadores de campaña…

Viernes 10.- Wagner reveló cómo funcionaba el circuito de coimas en la obra pública.- Y justo cuando ya quedaba en claro que la plata que circulaba en los famosos bolsos era en realidad una contribución voluntaria de empresarios desinteresados que sacrificaban sus ganancias para asegurar que el pueblo de sus desvelos votara de acuerdo con su conveniencia (la del pueblo y la de los empresarios, en armonía gracias a la articulación virtuosa del modelo nac & pop), viene este tipo a dejar a todos los demás arrepentidos pedaleando en el aire. Con información dudosa (qué podrá saber alguien que apenas si era presidente de la Cámara de la Construcción acerca de cómo se construían las cosas) no solamente hace pasar inadvertido otro mea culpa, el de José López, que bien podría haberle disputado a Oyarbide el premio que nos apresuramos a adjudicarle más arriba, sino que manda el dólar a los treinta pesos y derrumba las acciones del Merval, porque parece que los genios de las finanzas dueños de la tarasca sospechan que sin el aceite que mantiene la fluidez en las relaciones entre el Estado y las empresas, los negocios van a dejar de funcionar. Vamos muchachos, esto es la Argentina, tengan un poco de fe. Renacer de las cenizas es nuestra especialidad. Y aunque Néstor hubo uno solo, aunque Cristina sólo abra la boca para explicar por qué cambió de opinión sobre el aborto, aunque De Vido, Baratta, López y Jaime estén momentáneamente fuera de circulación, no faltarán comedidos listos para reconstruir los circuitos escrachados por los cuadernos y los ortivas que no se aguantan ni el ruido de la cerradura cuando le ponen llave a la celda.

Jorge F. Legarda.

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