“Como industriales no queremos un dólar alto, sino previsible”
El economista y director ejecutivo de la UIA, Diego Coatz, disertó en el Precoloquio de la UIC. Vaticinó un último trimestre del año recesivo, aunque se mostró optimista acerca de la posibilidad de un rebote de la actividad
Diego Coatz es economista y director ejecutivo de la Unión Industrial Argentina (UIA). En el Precoloquio de la Unión Industrial de Córdoba (UIC) desarrollado en la sede de Aerca habló sobre la coyuntura económica y analizó el impacto en la industria.
Un rato antes de su exposición dialogó con medios gráficos y dejó su visión sobre el actual contexto económico-financiero del país, y la suerte que corre el sector industrial con estas políticas implementadas por el Gobierno nacional.
“El primer trimestre del año la industria tuvo un comportamiento positivo, veníamos de un arrastre del año anterior. Recordemos que la industria arrancó haya por mayo de 2017, pero lo hizo a diferentes velocidades. Lo referido a la construcción, obra pública y maquinaria agrícola anduvo bien; alimentos, estable; y los sectores más intensivos en trabajos se encontraban con signos más negativos. Este año el escenario cambió. A fines de abril y principios de mayo impactó fuerte la sequía en la maquinaria agrícola; se ralentizó la construcción; y ahora llegó el nuevo escenario “financiero-cambiario”, que llevará a esta industria que venía en tres velocidades pase a dos o una, con caída de la actividad más generalizada. El consumo interno se va a resentir, hay que ver lo que sucede con el mercado automotriz porque en Brasil está creciendo el consumo. Hay que estudiar en los próximos tres o cuatro meses el efecto en las pymes, que serán muy difíciles, esperando que hacia finales de año se estabiliza la actividad y que rebote.
-¿En qué basa esta expectativa?
-Claramente hay un estrés cambiario, una corrida, parte por la cuestión internacional, parte porque Argentina está más expuesta a cambios externos; y parte por las respuestas con menos integralidad en los términos de este contexto. Eso llevo el dólar a un nivel alto. Para algunas empresas industriales es bueno porque las protege de las importaciones y alienta la exportación, pero en el corto plazo para la pyme trae aparejado dos elementos complicados: una tasa de interés muy alta, de corrida cambiaria, que complica la cadena de pagos. Y el segundo efecto, tanto por la tasa como por el aumento en la inflación, es la caída del consumo, menos crédito y baja del poder adquisitivo, y eso en los primeros meses significará recesión. Esperamos que pase este vendaval y el dólar se pueda estabilizar, las tasas bajar, que vuelva la obra pública y que a fin de año la actividad comience a repuntar lentamente. En eso hay empresas que estarán muy complicadas, y otras que tienen más espaldas para sortear esta cuestión financiera. El comportamiento va a ser heterogéneo con muchas complicaciones para las pymes.
-¿Cuánto se piensa el valor del dólar y las tasas?
-En las cuestas externas hay como dos grandes movimientos, uno tiene que ver con la comercial, de exportación de bienes y servicios, que es mucho turismo. Lo que se puso hoy en jaque es la parte financiera, el movimiento de capitales. Hay que ver si el Banco Central, con tasas altas, ya que tiene instrumentos para controlar el tipo de cambio, logra que el rango de 28 a 30 pesos lo puede gobernar sin mayores problemas sin subir la tasa, sin vender reservar. Si eso ocurre lentamente empezará a aparecer oferta de dólares financieros, se acumule reservas y pasemos el vendaval. El otro escenario es que los mercados no te crean, que Estados Unidos continúe subiendo la tasa de interés, que haya más presión en el sistema financiero, entonces los dólares se sigan yendo y pase los 30.
-En la nota que publicó esta semana BAE Negocios, la UIA habla de que el Gobierno perdió el control cambiario y se debilitó el poder político a partir de estas turbulencias económicas. ¿Qué reflexión le merece?
-Son notas que salen con diferentes opiniones. La junta directiva de la UIA son más de 70 personas de diferentes sectores, regiones, siempre hay trascendidos de prensa que no son la posición de la entidad. Vemos que hay gobernabilidad, capacidad política del Gobierno, obvio que hay una tensión económica importante, que trajo aparejado cambios en la presidencia del Banco Central, hay otro ministro de Producción y otro de Energía. Sí hubo pérdida del control cambiario, un dólar que saltó más rápido de lo que cualquiera desea. Como industriales no queremos un dólar alto, sino previsible. Esta volatilidad no le sirve a nadie. Venimos de tres saltos cambiarios y tres atrasos cambiaron en seis años: 2014, 2016 y 2018. La clave es tener previsibilidad cambiaria, recuperar ese manejo y el Banco Central y el Ministerio de Economía está haciendo todo para recuperar la gobernabilidad, que básicamente es no perder reservas internacionales y que los inversores ahorren en moneda local.
-Un expresidente de la UIA, como el diputado De Mendiguren, habla de manera permanente de reactivar el consumo interno, que la gente necesita tener plata en su bolsillo para que se reactive la economía y que de otra manera no se va a lograr. ¿Llegará el momento que las paritarias vuelvan a alcanzar a la inflación, hoy claramente están por debajo?
-Las paritarias van acompañar la inflación, hay que ver cada sector. Algunos están muy complicados, otros no. Muchas paritarias se están cerrando ahora. En el sector industrial hay 450 convenios colectivos. La industria es muy heterogénea, hay sectores golpeados por la sequía, otros que compiten con China, otros que les va mejor porque le venden a Brasil. Hay convenios con salarios muy altos, y otros más bajos, entonces no se puede tomar como un todo. El poder adquisitivo se tiene que ir recuperando.
-¿Qué prevén respecto al nivel de actividad?
-El primer cuatrimestre dio por arriba del 3%, lo que se observa ahora es que en mayo cayó la actividad y el tercer trimestre casi todos los sectores estarán en estancamiento y recesión. Seguramente lo que continúe en crecimiento es la industria automotriz porque se recupera lentamente el consumo de autos en Brasil. El mercado interno en los próximos cuatro meses se va a resentir. Si se promueve cuatro o cinco políticas para las pymes, por un lado, y para sostener el consumo, por el otro, es probable que la recesión no sea tan grande. Si no se hace, se va a sentir en el nivel de actividad.
-¿Y el empleo?
-En la industria va a seguir cayendo, pero no a la velocidad de hace un año. No se va recuperar, seguirá habiendo pérdida por goteo. La pregunta más importante es qué pasará con la construcción, esta depende mucho de los créditos como de la obra pública.
¿Y en el año electoral?
-En el 2019, año de elección de ejecutivos tanto a nivel nacional, provincial y local, ¿qué cambia para la economía un año electoral y más en este contexto?
-Argentina no puede salir de año de elecciones con crecimiento, año de no elecciones estancamiento o problemas financieros. Hay que aprender las lecciones y una vez que pase esta situación y baje la tasa de interés, poner mucho foco en temas de producción. En economía no hay magia, hay que tener un enfoque de previsibilidad macro. Pensar en el tipo de cambio a tres o cuatro años, tener mucha calidad en la obra pública por el déficit de la infraestructura. Y trabajar en la competitividad.
-Todo eso en el año electoral.
-Yo diría que habrá tranquilidad financiera, crédito más barato, cierta recuperación del consumo, ojalá nos ayude el mundo y Brasil. Si pasa eso tendremos un año electoral de crecimiento y mejora de la sensación respecto a este año, sino pasa tendremos un 2019 más magro.
Martín Alanis. Redacción Puntal Villa María.
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Un rato antes de su exposición dialogó con medios gráficos y dejó su visión sobre el actual contexto económico-financiero del país, y la suerte que corre el sector industrial con estas políticas implementadas por el Gobierno nacional.
“El primer trimestre del año la industria tuvo un comportamiento positivo, veníamos de un arrastre del año anterior. Recordemos que la industria arrancó haya por mayo de 2017, pero lo hizo a diferentes velocidades. Lo referido a la construcción, obra pública y maquinaria agrícola anduvo bien; alimentos, estable; y los sectores más intensivos en trabajos se encontraban con signos más negativos. Este año el escenario cambió. A fines de abril y principios de mayo impactó fuerte la sequía en la maquinaria agrícola; se ralentizó la construcción; y ahora llegó el nuevo escenario “financiero-cambiario”, que llevará a esta industria que venía en tres velocidades pase a dos o una, con caída de la actividad más generalizada. El consumo interno se va a resentir, hay que ver lo que sucede con el mercado automotriz porque en Brasil está creciendo el consumo. Hay que estudiar en los próximos tres o cuatro meses el efecto en las pymes, que serán muy difíciles, esperando que hacia finales de año se estabiliza la actividad y que rebote.
-¿En qué basa esta expectativa?
-Claramente hay un estrés cambiario, una corrida, parte por la cuestión internacional, parte porque Argentina está más expuesta a cambios externos; y parte por las respuestas con menos integralidad en los términos de este contexto. Eso llevo el dólar a un nivel alto. Para algunas empresas industriales es bueno porque las protege de las importaciones y alienta la exportación, pero en el corto plazo para la pyme trae aparejado dos elementos complicados: una tasa de interés muy alta, de corrida cambiaria, que complica la cadena de pagos. Y el segundo efecto, tanto por la tasa como por el aumento en la inflación, es la caída del consumo, menos crédito y baja del poder adquisitivo, y eso en los primeros meses significará recesión. Esperamos que pase este vendaval y el dólar se pueda estabilizar, las tasas bajar, que vuelva la obra pública y que a fin de año la actividad comience a repuntar lentamente. En eso hay empresas que estarán muy complicadas, y otras que tienen más espaldas para sortear esta cuestión financiera. El comportamiento va a ser heterogéneo con muchas complicaciones para las pymes.
-¿Cuánto se piensa el valor del dólar y las tasas?
-En las cuestas externas hay como dos grandes movimientos, uno tiene que ver con la comercial, de exportación de bienes y servicios, que es mucho turismo. Lo que se puso hoy en jaque es la parte financiera, el movimiento de capitales. Hay que ver si el Banco Central, con tasas altas, ya que tiene instrumentos para controlar el tipo de cambio, logra que el rango de 28 a 30 pesos lo puede gobernar sin mayores problemas sin subir la tasa, sin vender reservar. Si eso ocurre lentamente empezará a aparecer oferta de dólares financieros, se acumule reservas y pasemos el vendaval. El otro escenario es que los mercados no te crean, que Estados Unidos continúe subiendo la tasa de interés, que haya más presión en el sistema financiero, entonces los dólares se sigan yendo y pase los 30.
-En la nota que publicó esta semana BAE Negocios, la UIA habla de que el Gobierno perdió el control cambiario y se debilitó el poder político a partir de estas turbulencias económicas. ¿Qué reflexión le merece?
-Son notas que salen con diferentes opiniones. La junta directiva de la UIA son más de 70 personas de diferentes sectores, regiones, siempre hay trascendidos de prensa que no son la posición de la entidad. Vemos que hay gobernabilidad, capacidad política del Gobierno, obvio que hay una tensión económica importante, que trajo aparejado cambios en la presidencia del Banco Central, hay otro ministro de Producción y otro de Energía. Sí hubo pérdida del control cambiario, un dólar que saltó más rápido de lo que cualquiera desea. Como industriales no queremos un dólar alto, sino previsible. Esta volatilidad no le sirve a nadie. Venimos de tres saltos cambiarios y tres atrasos cambiaron en seis años: 2014, 2016 y 2018. La clave es tener previsibilidad cambiaria, recuperar ese manejo y el Banco Central y el Ministerio de Economía está haciendo todo para recuperar la gobernabilidad, que básicamente es no perder reservas internacionales y que los inversores ahorren en moneda local.
-Un expresidente de la UIA, como el diputado De Mendiguren, habla de manera permanente de reactivar el consumo interno, que la gente necesita tener plata en su bolsillo para que se reactive la economía y que de otra manera no se va a lograr. ¿Llegará el momento que las paritarias vuelvan a alcanzar a la inflación, hoy claramente están por debajo?
-Las paritarias van acompañar la inflación, hay que ver cada sector. Algunos están muy complicados, otros no. Muchas paritarias se están cerrando ahora. En el sector industrial hay 450 convenios colectivos. La industria es muy heterogénea, hay sectores golpeados por la sequía, otros que compiten con China, otros que les va mejor porque le venden a Brasil. Hay convenios con salarios muy altos, y otros más bajos, entonces no se puede tomar como un todo. El poder adquisitivo se tiene que ir recuperando.
-¿Qué prevén respecto al nivel de actividad?
-El primer cuatrimestre dio por arriba del 3%, lo que se observa ahora es que en mayo cayó la actividad y el tercer trimestre casi todos los sectores estarán en estancamiento y recesión. Seguramente lo que continúe en crecimiento es la industria automotriz porque se recupera lentamente el consumo de autos en Brasil. El mercado interno en los próximos cuatro meses se va a resentir. Si se promueve cuatro o cinco políticas para las pymes, por un lado, y para sostener el consumo, por el otro, es probable que la recesión no sea tan grande. Si no se hace, se va a sentir en el nivel de actividad.
-¿Y el empleo?
-En la industria va a seguir cayendo, pero no a la velocidad de hace un año. No se va recuperar, seguirá habiendo pérdida por goteo. La pregunta más importante es qué pasará con la construcción, esta depende mucho de los créditos como de la obra pública.
¿Y en el año electoral?
-En el 2019, año de elección de ejecutivos tanto a nivel nacional, provincial y local, ¿qué cambia para la economía un año electoral y más en este contexto?
-Argentina no puede salir de año de elecciones con crecimiento, año de no elecciones estancamiento o problemas financieros. Hay que aprender las lecciones y una vez que pase esta situación y baje la tasa de interés, poner mucho foco en temas de producción. En economía no hay magia, hay que tener un enfoque de previsibilidad macro. Pensar en el tipo de cambio a tres o cuatro años, tener mucha calidad en la obra pública por el déficit de la infraestructura. Y trabajar en la competitividad.
-Todo eso en el año electoral.
-Yo diría que habrá tranquilidad financiera, crédito más barato, cierta recuperación del consumo, ojalá nos ayude el mundo y Brasil. Si pasa eso tendremos un año electoral de crecimiento y mejora de la sensación respecto a este año, sino pasa tendremos un 2019 más magro.
Martín Alanis. Redacción Puntal Villa María.