El presidente Mauricio Macri "ignoró a la industria argentina", se quejó ayer el titular de la UIA, Miguel Acevedo, y reconoció que las paritarias se van a tener que reabrir porque el poder adquisitivo "ha caído muchísimo".
El jefe de la UIA y representante de la Aceitera General Deheza señaló que la industria es "una de las grandes perdedoras de este modelo económico" en el marco del ciclo de encuentros organizados por la entidad, al cual asistieron más de 255 referentes empresariales.
"Desde 2011 hasta hoy tenemos una destrucción del 15% de la producción fabril. Y para levantar al 3% anual, vamos a tardar más de diez años", estimó.
"Hay que dejar pasar el tiempo para que tengamos una perspectiva de lo que pasa hoy. El Gobierno trató de hacer muchas cosas desde lo institucional, pero en lo económico se encerró mucho. Entonces, no tuvo la sensibilidad de escuchar a la sociedad", advirtió.
Preocupado por los salarios
Sobre la situación salarial, dijo que "se van a tener que volver a abrir las paritarias. El poder adquisitivo ha caído muchísimo y tenemos que empezar a crecer y ver cómo recomponemos los salarios".
Con relación a la crisis que sufre el país, el empresario evaluó: "Tenemos un problema político, no económico. La coyuntura económica es muy mala, pero estamos ahogándonos en un charco de agua”.
“Hay una desconfianza atroz y no sólo de la gente de afuera, también de la gente de adentro, los argentinos, que no le tienen confianza a su propio país. La Argentina es un país que tiene que tener continuidad en el cumplimiento de los contratos", añadió.
No tienen flujo de caja
Según el directivo, "las empresas no pueden funcionar porque no tienen flujo de caja o bien, por altas tasas, que no le permiten financiarse. No podemos seguir con esto, ya lleva mucho tiempo".
"Por eso, hay que empezar a tener un país con previsibilidad. La Argentina tiene potencial para recomponerse", enfatizó.
A su criterio, el Gobierno "se dio cuenta de esta situación después de las Paso, que fueron un palazo" para el oficialismo.
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"Desde 2011 hasta hoy tenemos una destrucción del 15% de la producción fabril. Y para levantar al 3% anual, vamos a tardar más de diez años", estimó.
"Hay que dejar pasar el tiempo para que tengamos una perspectiva de lo que pasa hoy. El Gobierno trató de hacer muchas cosas desde lo institucional, pero en lo económico se encerró mucho. Entonces, no tuvo la sensibilidad de escuchar a la sociedad", advirtió.
Preocupado por los salarios
Sobre la situación salarial, dijo que "se van a tener que volver a abrir las paritarias. El poder adquisitivo ha caído muchísimo y tenemos que empezar a crecer y ver cómo recomponemos los salarios".
Con relación a la crisis que sufre el país, el empresario evaluó: "Tenemos un problema político, no económico. La coyuntura económica es muy mala, pero estamos ahogándonos en un charco de agua”.
“Hay una desconfianza atroz y no sólo de la gente de afuera, también de la gente de adentro, los argentinos, que no le tienen confianza a su propio país. La Argentina es un país que tiene que tener continuidad en el cumplimiento de los contratos", añadió.
No tienen flujo de caja
Según el directivo, "las empresas no pueden funcionar porque no tienen flujo de caja o bien, por altas tasas, que no le permiten financiarse. No podemos seguir con esto, ya lleva mucho tiempo".
"Por eso, hay que empezar a tener un país con previsibilidad. La Argentina tiene potencial para recomponerse", enfatizó.
A su criterio, el Gobierno "se dio cuenta de esta situación después de las Paso, que fueron un palazo" para el oficialismo.

