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Estados Unidos perdió en abril más de 20 millones de empleos

Supera ampliamente la cifra de febrero de 2009, durante la última crisis financiera

Estados Unidos perdió en abril un total de 20.236.000 empleos en el sector privado por la crisis económica que causó en el país la pandemia de coronavirus, según reportó ayer en su informe mensual ADP, una de las grandes empresas estadounidenses de procesamiento de nóminas y gestión de recursos humanos.

La cifra es la más alta de las registradas por la compañía, desde que empezó a publicar estos reportes en 2002, y supera con creces la del peor mes documentado hasta ahora, febrero de 2009, cuando se perdieron 834.665 puestos de trabajo en pleno apogeo de la última crisis financiera.

Según el estudio publicado ayer, el sector de servicios es el más afectado, con la destrucción de 16.007.000 de empleos, mientras que los 4.229.000 puestos de trabajo restantes se perdieron en la producción de bienes y materias primas.

Estos datos son una muestra acabada del preocupante ritmo de destrucción que sufre el mercado laboral estadounidense desde el inicio de la crisis sanitaria y económica provocada por el Covid-19, que paralizó desde mediados de marzo al país, epicentro mundial del brote.

Según el Departamento de Trabajo, sólo en la penúltima semana de abril más de 3,8 millones de personas pidieron las prestaciones del subsidio por desempleo.

Los datos oficiales elevan a cerca de 30 millones el total de solicitudes hechas desde el inicio de la crisis.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) comunicó ayer más de 3,58 millones de casos.

Según las estadísticas del organismo de Naciones Unidas, la cifra de nuevos contagios por jornada se mantiene estable en alrededor de 80.000 casos diarios de coronavirus, ya que las infecciones siguen en aumento en América, pese a la notable reducción registrada en Europa, el continente más golpeado por la pandemia.

Comparaciones de Trump

Mientras tanto, el presidente Donald Trump afirmó que la pandemia ha sido "peor" para Estados Unidos que el ataque contra Pearl Harbor y los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, a la vez que volvió a insistir en la necesidad de reabrir gradualmente la economía.

"Este es el peor ataque que jamás hayamos sufrido. Es peor que Pearl Harbor, peor que el World Trade Center. Y no debería haber ocurrido nunca", dijo Trump en la Casa Blanca junto a personal sanitario, en referencia al ataque japonés de diciembre de 1941 que supuso la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial y a los atentados de septiembre de 2001, cometidos por Al Qaeda y en los que murieron más de 3.000 personas.

Tras compararlo con dos de los ataques externos más emblemáticos que haya sufrido el país, el mandatario cambió el tono y aclaró, de todas maneras, que el cierre de la economía y de la vida diaria "no es sostenible".

Además, dijo que le gustaría "que las escuelas reabran lo antes posible", pese a que la pandemia sigue avanzando a paso sostenido en el país, que desde hace semanas se convirtió en epicentro mundial de la Covid-19 con más 1,2 millón de casos y casi 73.000 muertes, según el recuento de la Universidad Johns Hopkins.

El ambiguo discurso de Trump se produjo en un momento en que más de la mitad de los estados del país comenzaron a levantar de forma paulatina las medidas restrictivas impuestas para frenar el brote.

"No creo que la gente lo soporte. No creo que el país lo soporte. No es sostenible", justificó el mandatario.

Desde el inicio de la crisis sanitaria, Trump se ha mostrado ansioso por relanzar la economía del país, cuyos buenos indicadores -con los que contaba el mandatario para su reelección en noviembre- se desplomaron por el impacto del parate provocado por la pandemia.

Por eso, pese a las recomendaciones de los expertos médicos, Trump instó a los gobernadores a retirar las medidas anticrisis y reactivar cuanto antes sus estados, una iniciativa emprendida por varios de sus correligionarios, como el gobernador de Florida, el republicano Ron DeSantis.

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