La situación financiera actual es "tan peligrosa" como cuando quebró el banco estadounidense Lehman Brothers en septiembre de 2008, asegura el expresidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, que asistió en primera fila a la crisis financiera de hace una década.
"Ahora se reconoce que el sobreendeudamiento masivo de las economías avanzadas fue un factor clave en el origen de la crisis financiera mundial de los años 2007 y 2008", declaró Trichet a AFP.
"El crecimiento de la deuda, en particular la privada, de los países avanzados se ha ralentizado, pero esa ralentización queda compensada por una aceleración del endeudamiento de los emergentes. Eso es lo que vuelve el sistema financiero mundial al menos tan vulnerable, si no más, que en 2008", considera quien fue presidente del BCE entre 2003 y 2011.
Durante su mandato, la institución monetaria europea tuvo que afrontar la crisis financiera junto a los demás grandes bancos centrales mundiales.
"El verdadero inicio de la crisis financiera que iba a golpear el mundo lo percibí el 9 de agosto de 2007, por la mañana, cuando nos enfrentamos a una interrupción completa del funcionamiento del mercado monetario de la zona euro", recuerda Trichet.
El mercado hipotecario estadounidense había dado varias señales de fragilidad, pero todo se aceleró a mediados de 2007 con las primeras quiebras en Estados Unidos.
A finales de julio, las bolsas mundiales tambalearon y el contagio alcanzó a Europa. Alemania tuvo que inyectar dinero en el banco IKB, un plan de rescate de más de 3.000 millones de euros.
El 9 de agosto de 2007, el grupo bancario francés BNP Paribas congeló tres de sus fondos invertidos en Estados Unidos, cuyo saldo se había reducido en 400 millones de euros en unos días.
El pánico se extendió y el mercado monetario, en el que los bancos intercambian dinero, quedó paralizado.
"La situación no tenía precedentes desde la Segunda Guerra Mundial: no había ninguna actividad normal, ninguna transacción entre bancos, ninguna tasa de interés en el mercado. Tomé entonces con mis colegas la decisión de dar toda la liquidez solicitada por las instituciones financieras sin límite", recordó Trichet.
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"El crecimiento de la deuda, en particular la privada, de los países avanzados se ha ralentizado, pero esa ralentización queda compensada por una aceleración del endeudamiento de los emergentes. Eso es lo que vuelve el sistema financiero mundial al menos tan vulnerable, si no más, que en 2008", considera quien fue presidente del BCE entre 2003 y 2011.
Durante su mandato, la institución monetaria europea tuvo que afrontar la crisis financiera junto a los demás grandes bancos centrales mundiales.
"El verdadero inicio de la crisis financiera que iba a golpear el mundo lo percibí el 9 de agosto de 2007, por la mañana, cuando nos enfrentamos a una interrupción completa del funcionamiento del mercado monetario de la zona euro", recuerda Trichet.
El mercado hipotecario estadounidense había dado varias señales de fragilidad, pero todo se aceleró a mediados de 2007 con las primeras quiebras en Estados Unidos.
A finales de julio, las bolsas mundiales tambalearon y el contagio alcanzó a Europa. Alemania tuvo que inyectar dinero en el banco IKB, un plan de rescate de más de 3.000 millones de euros.
El 9 de agosto de 2007, el grupo bancario francés BNP Paribas congeló tres de sus fondos invertidos en Estados Unidos, cuyo saldo se había reducido en 400 millones de euros en unos días.
El pánico se extendió y el mercado monetario, en el que los bancos intercambian dinero, quedó paralizado.
"La situación no tenía precedentes desde la Segunda Guerra Mundial: no había ninguna actividad normal, ninguna transacción entre bancos, ninguna tasa de interés en el mercado. Tomé entonces con mis colegas la decisión de dar toda la liquidez solicitada por las instituciones financieras sin límite", recordó Trichet.

