Por una amplia mayoría, Diputados aprobó la emergencia alimentaria
Con 222 votos a favor de las distintas bancadas y una sola abstención, prorrogaron ayer la ley hasta el 31 de diciembre de 2022, lo cual implica un aumento del 50% de los recursos, que llegarían a 10 mil millones de pesos
La Cámara de Diputados aprobó ayer por amplia mayoría y envió de inmediato al Senado el proyecto consensuado por los bloques opositores para prorrogar hasta el 31 de diciembre de 2022 la emergencia alimentaria, lo cual implica un aumento en un 50 por ciento de los recursos destinados a este fin, por un monto de 10 mil millones de pesos, luego de un debate rápido y con discursos medidos tanto del oficialismo como de la oposición.
Con 222 votos a favor y solo una abstención (la diputada de la Izquierda Mónica Schlotthauer), la Cámara Baja aprobó la iniciativa en una sesión que duró poco menos de tres horas, una brevedad que se explica por el acuerdo al que llegaron el oficialismo y la oposición para llevar adelante un debate con pocos oradores y evitando las críticas subidas de tono y los cruces verbales.
Si bien no faltaron los pases de factura, principalmente por parte de la oposición contra el Gobierno por la política económica, la sesión transcurrió en un clima muy parecido al de una tregua entre oficialismo y oposición, mientras en la puerta del Congreso se manifestaban diversas agrupaciones sociales y políticas.
"Inclusive no compartiendo cosas que se han dicho, hemos estado a la altura de las circunstancias de cara a la sociedad", reflexionó el jefe del interbloque Cambiemos, el cordobés Mario Negri, y agregó: "No venimos con baldes de combustible, todo lo contrario, y dejamos de lado cosas que no eran propias del tema".
Tras destacar la decisión de su bancada de dar quorum y acompañar el proyecto, Negri afirmó que el Gobierno ya viene atendiendo la situación social, al subrayar que "en 2018 se adquirieron nueve millones de kilos (de alimentos)" y resaltar el "trabajo en comedores y asistencia directa", además de la "eliminación del IVA en los alimentos principales".
El jefe del bloque Frente para la Victoria, Agustín Rossi, sostuvo que el proyecto viene a "dar una respuesta por parte del Estado" frente a una demanda que surgió de diversos sectores, desde la CGT hasta la Iglesia, y agregó: "Todos hemos recibido registros de lo que sucede en la Argentina con el aumento de los alimentos".
En un tiro por elevación al Gobierno, el líder de la bancada kirchnerista remarcó que "los problemas sociales no se resuelven con políticas sociales sino con políticas económicas" y añadió que "el objetivo que tiene que tener la política económica es generar trabajo".
En tanto, el presidente del bloque Justicialista, Pablo Kosiner, pidió que "aunque no haya conflictos en la calle no se cometa el error de pensar que el problema social o alimentario ha finalizado" y precisó: "El razonamiento debe ser al revés: no esperemos que surja el conflicto para generar instancias de negociación".
"El problema no es la incomodidad de un conflicto sino que hoy, como consecuencia de la recesión constante de la economía argentina, hay familias que no acceden regularmente a los alimentos y medicamentos".
A su turno, el referente de Consenso Federal Marco Lavagna señaló: "El problema que tenemos ya no es de coyuntura, es un problema estructural que a lo largo de los años se va complejizando. Primero decíamos que la pobreza estructural era del 18 por ciento, luego del 20 y hoy estamos hablando de una pobreza estructural que está un poco más arriba del 30 por ciento".
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Con 222 votos a favor y solo una abstención (la diputada de la Izquierda Mónica Schlotthauer), la Cámara Baja aprobó la iniciativa en una sesión que duró poco menos de tres horas, una brevedad que se explica por el acuerdo al que llegaron el oficialismo y la oposición para llevar adelante un debate con pocos oradores y evitando las críticas subidas de tono y los cruces verbales.
Si bien no faltaron los pases de factura, principalmente por parte de la oposición contra el Gobierno por la política económica, la sesión transcurrió en un clima muy parecido al de una tregua entre oficialismo y oposición, mientras en la puerta del Congreso se manifestaban diversas agrupaciones sociales y políticas.
"Inclusive no compartiendo cosas que se han dicho, hemos estado a la altura de las circunstancias de cara a la sociedad", reflexionó el jefe del interbloque Cambiemos, el cordobés Mario Negri, y agregó: "No venimos con baldes de combustible, todo lo contrario, y dejamos de lado cosas que no eran propias del tema".
Tras destacar la decisión de su bancada de dar quorum y acompañar el proyecto, Negri afirmó que el Gobierno ya viene atendiendo la situación social, al subrayar que "en 2018 se adquirieron nueve millones de kilos (de alimentos)" y resaltar el "trabajo en comedores y asistencia directa", además de la "eliminación del IVA en los alimentos principales".
El jefe del bloque Frente para la Victoria, Agustín Rossi, sostuvo que el proyecto viene a "dar una respuesta por parte del Estado" frente a una demanda que surgió de diversos sectores, desde la CGT hasta la Iglesia, y agregó: "Todos hemos recibido registros de lo que sucede en la Argentina con el aumento de los alimentos".
En un tiro por elevación al Gobierno, el líder de la bancada kirchnerista remarcó que "los problemas sociales no se resuelven con políticas sociales sino con políticas económicas" y añadió que "el objetivo que tiene que tener la política económica es generar trabajo".
En tanto, el presidente del bloque Justicialista, Pablo Kosiner, pidió que "aunque no haya conflictos en la calle no se cometa el error de pensar que el problema social o alimentario ha finalizado" y precisó: "El razonamiento debe ser al revés: no esperemos que surja el conflicto para generar instancias de negociación".
"El problema no es la incomodidad de un conflicto sino que hoy, como consecuencia de la recesión constante de la economía argentina, hay familias que no acceden regularmente a los alimentos y medicamentos".
A su turno, el referente de Consenso Federal Marco Lavagna señaló: "El problema que tenemos ya no es de coyuntura, es un problema estructural que a lo largo de los años se va complejizando. Primero decíamos que la pobreza estructural era del 18 por ciento, luego del 20 y hoy estamos hablando de una pobreza estructural que está un poco más arriba del 30 por ciento".