Arropada por una multitud, CFK se reservó el anuncio más aguardado
El escenario de los libreros y los lectores se vio transformado ayer. En la presentación de su libro, Cristina contó qué la motivó a escribirlo, trazó un duro panorama social, pero se abstuvo de anticipar si será candidata
“¡Sinceramente, le copamos la Rural, sinceramente le copamos la Rural!”, cambiando la letra pero con la música que se ha transformado en un grito de guerra, así se retiraron anoche los miles de personas que colmaron la Feria del Libro y sus alrededores para escuchar la palabra de Cristina Fernández de Kirchner.
Lo hicieron enfervorizados y convencidos de que la mujer que acababa de presentar su primer libro lejos está de ser alguien retirado del escenario electoral.
Desde el comienzo de su alocución, Cristina hizo unos cuantos guiños en ese sentido. “No creo en la neutralidad, no lo fui nunca ni lo voy a ser”, dijo y despertó la locura de los paraguas que coreaban desde el exterior del Pabellón Jorge Luis Borges.
“Son incorregibles, como diría Borges”, les replicó divertida cuando la masa coreaba: “Cristina presidenta, Cristina presidentaaaa”.
Pero no hubo discurso de barricada ni tampoco un anuncio explícito. En tono contenido, contó cómo se gestó un libro que, según anunció el director de Penguim Random House, ya batió el récord histórico de un lanzamiento editorial con la friolera de 300 mil ejemplares vendidos en apenas doce días.
“Fue una idea de Alberto Fernández, que estaba angustiado porque él nos conoció cuando estábamos juntos con Néstor y no podía creer el trato que recibimos”, dijo y la cámara que transmitió en streaming por las redes sociales enfocó al ex jefe de Gabinete.
El contraste entre lo que sucedía en el interior del pabellón Borges y apenas unos pocos metros más allá, a la intemperie y bajo un persistente chaparrón era notorio. En el recinto había aplausos sí, pero la verdadera fiesta se vivió entre los pies embarrados que estaban pendientes de las palabras que reproducía la pantalla gigante.
Las palabras finales de Cristina estuvieron dedicadas también a su libro, pero la frase dejó espacio para la lectura entre líneas: “con esta publicación he querido hacer mi aporte para que podamos construir algo distinto...¡pero distinto a todo!”, recalcó y entonces se contuvo y, abruptamente, se despidió de todos, reservándose para ella una decisión que tiene en vilo a todo el país.
De un amanecer agitado a una noche de fervor
Arrancó enrarecido el jueves en la Capital Federal. La noticia de la sorpresiva balacera al diputado nacional Héctor Olivares y el asesinato de su colaborador Miguel Yadón en plena calle y frente al Congreso de la Nación fue el tema obligado.
En cada café las espeluznantes imágenes se reproducían una y otra vez a repetición: el ataque a traición, la reacción pasmosa y la decisión de uno de los atacantes de perdonarle la vida al diputado generaron una usina de rumores. Ya entrada la tarde, la lluvia a rachas le puso otro condimento a una larga amansadora en el predio de la Sociedad Rural para el lanzamiento de “Sinceramente”. Desde el mediodía ya estaban parpadeando las pantallas gigantes apostadas para la multitud. Sin la posibilidad de entrar al pabellón Jorge Luis Borges los que no tenían invitación personal colmaron la avenida Sarmiento que rodea el predio de la Sociedad Rural y lo mismo sucedió en el campo abierto ubicado al lado del salón donde estaba Cristina.
Una hora y media, antes del horario indicado para el discurso, transitar por la feria era una misión imposible. Pertrechado con un ejemplar de “Sinceramente” un hombre que en su campera tenía bordada las siglas de su gremio, pidió una selfie con el libro de tapa azul y letra manuscrita y confió a Puntal que, en minutos, llegaría su compañero con cinco pulseras que lo iban a habilitar para entrar al pabellón exclusivo.
Cerca de él, Teresa Parodi, la exministra de Cultura de CFK, no podía disimular su emoción. “Esto ya es algo espectacular”, dijo en la previa y se animó a confiarle a este diario: “Yo quisiera que haga el anuncio ya, pero no quiere decir que lo vaya a hacer”.
A medida que los mil invitados fueron llegando a la Rural “desfilaban” por un pasillo despejado por unas vallas y eran recibidos con aplausos como celebridades. Se lo vio pasar a Pablo Echarri haciendo la “V” de victoria y a un Aníbal Fernández que iba al trote como si estuviese por entrar a la cancha. La alocución de Cristina se ajustó a la organización. A las 20.45 concluyó su presentación en medio de una ovación. Un día que había arrancado con una noticia estremecedora, ahora dejaba paso a la esperanza de miles de corazones alborotados.
Alejandro Fara. Desde la Feria del Libro
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Lo hicieron enfervorizados y convencidos de que la mujer que acababa de presentar su primer libro lejos está de ser alguien retirado del escenario electoral.
Desde el comienzo de su alocución, Cristina hizo unos cuantos guiños en ese sentido. “No creo en la neutralidad, no lo fui nunca ni lo voy a ser”, dijo y despertó la locura de los paraguas que coreaban desde el exterior del Pabellón Jorge Luis Borges.
“Son incorregibles, como diría Borges”, les replicó divertida cuando la masa coreaba: “Cristina presidenta, Cristina presidentaaaa”.
Pero no hubo discurso de barricada ni tampoco un anuncio explícito. En tono contenido, contó cómo se gestó un libro que, según anunció el director de Penguim Random House, ya batió el récord histórico de un lanzamiento editorial con la friolera de 300 mil ejemplares vendidos en apenas doce días.
“Fue una idea de Alberto Fernández, que estaba angustiado porque él nos conoció cuando estábamos juntos con Néstor y no podía creer el trato que recibimos”, dijo y la cámara que transmitió en streaming por las redes sociales enfocó al ex jefe de Gabinete.
El contraste entre lo que sucedía en el interior del pabellón Borges y apenas unos pocos metros más allá, a la intemperie y bajo un persistente chaparrón era notorio. En el recinto había aplausos sí, pero la verdadera fiesta se vivió entre los pies embarrados que estaban pendientes de las palabras que reproducía la pantalla gigante.
Las palabras finales de Cristina estuvieron dedicadas también a su libro, pero la frase dejó espacio para la lectura entre líneas: “con esta publicación he querido hacer mi aporte para que podamos construir algo distinto...¡pero distinto a todo!”, recalcó y entonces se contuvo y, abruptamente, se despidió de todos, reservándose para ella una decisión que tiene en vilo a todo el país.
De un amanecer agitado a una noche de fervor
Arrancó enrarecido el jueves en la Capital Federal. La noticia de la sorpresiva balacera al diputado nacional Héctor Olivares y el asesinato de su colaborador Miguel Yadón en plena calle y frente al Congreso de la Nación fue el tema obligado.
En cada café las espeluznantes imágenes se reproducían una y otra vez a repetición: el ataque a traición, la reacción pasmosa y la decisión de uno de los atacantes de perdonarle la vida al diputado generaron una usina de rumores. Ya entrada la tarde, la lluvia a rachas le puso otro condimento a una larga amansadora en el predio de la Sociedad Rural para el lanzamiento de “Sinceramente”. Desde el mediodía ya estaban parpadeando las pantallas gigantes apostadas para la multitud. Sin la posibilidad de entrar al pabellón Jorge Luis Borges los que no tenían invitación personal colmaron la avenida Sarmiento que rodea el predio de la Sociedad Rural y lo mismo sucedió en el campo abierto ubicado al lado del salón donde estaba Cristina.
Una hora y media, antes del horario indicado para el discurso, transitar por la feria era una misión imposible. Pertrechado con un ejemplar de “Sinceramente” un hombre que en su campera tenía bordada las siglas de su gremio, pidió una selfie con el libro de tapa azul y letra manuscrita y confió a Puntal que, en minutos, llegaría su compañero con cinco pulseras que lo iban a habilitar para entrar al pabellón exclusivo.
Cerca de él, Teresa Parodi, la exministra de Cultura de CFK, no podía disimular su emoción. “Esto ya es algo espectacular”, dijo en la previa y se animó a confiarle a este diario: “Yo quisiera que haga el anuncio ya, pero no quiere decir que lo vaya a hacer”.
A medida que los mil invitados fueron llegando a la Rural “desfilaban” por un pasillo despejado por unas vallas y eran recibidos con aplausos como celebridades. Se lo vio pasar a Pablo Echarri haciendo la “V” de victoria y a un Aníbal Fernández que iba al trote como si estuviese por entrar a la cancha. La alocución de Cristina se ajustó a la organización. A las 20.45 concluyó su presentación en medio de una ovación. Un día que había arrancado con una noticia estremecedora, ahora dejaba paso a la esperanza de miles de corazones alborotados.
Alejandro Fara. Desde la Feria del Libro