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Nueva era en Cuba: Díaz-Canel será el nuevo presidente

El Parlamento lo nominó como candidato a jefe de Estado y será confirmado hoy. Pondrá fin a 59 años de gobiernos encabezados por Fidel y Raúl Castro. Por primera vez, habrá un vicepresidente negro

El Parlamento de Cuba propuso a Miguel Díaz-Canel como nuevo presidente del país y, si bien la confirmación oficial se conocerá hoy, la isla asistía ayer a una histórica sucesión que termina con 59 años de gobiernos liderados por los hermanos Fidel y Raúl Castro.

La propuesta parlamentaria incluyó también las nominaciones de Salvador Valdés Mesa y el histórico comandante Ramiro Valdés como vicepresidentes, entre los 31 miembros del nuevo Consejo de Estado.

Díaz-Canel encabeza la propuesta de la Comisión de Candidaturas Nacional (CCN) para la conformación del máximo órgano de gobierno del país, el Consejo de Estado.

Los 605 diputados de la Asamblea votaron ayer las candidaturas en sufragio secreto. De acuerdo con las imágenes divulgadas por la televisión estatal, el primero en votar fue el saliente presidente Castro, seguido de quien será su sucesor, Díaz-Canel.

Con la incorporación de Valdés Mesa, Cuba tendrá por primera vez un vicepresidente negro y el hombre de esa raza que ha alcanzado un puesto de mayor rango político en el país caribeño.

Dos que repiten

Entre las cinco vicepresidencias del Consejo de Estado, dos de los candidatos propuestos repetirán en el cargo: Ramiro Valdés, un histórico de la Revolución, y Gladys Bejerano, a quienes se suman Roberto Morales, Inés María Chapman y Beatriz Johnson Urrutia.

Como secretario ha sido nominado a la reelección Homero Acosta, también miembro del Comité Central del Partido Comunista Cubano (PCC).

De los 23 restantes miembros del Consejo de Estado, 13 son caras nuevas y 10 se mantienen, entre ellos influyentes mandos militares como Leopoldo Cintra Frías, ministro de las Fuerzas Armadas (FAR), o del mundo de la cultura, como Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).

Repiten también el canciller Bruno Rodríguez, la joven dirigente Susely Morfa o el líder de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), Ulises Guilarte, todos de generaciones más jóvenes y aupados a puestos de relevancia durante el mandato de Raúl Castro.

Tras ser reelecto para presidir el Congreso, Esteban Lazo destacó ayer, citado por la agencia local Prensa Latina, a la unidad como elemento fundamental para "continuar construyendo una sociedad independiente, socialista y democrática".

Recordó que la Asamblea queda instalada a pocas horas del 57mo. aniversario de "la victoria sobre la invasión mercenaria de Playa Girón, primera gran derrota del imperialismo estadounidense en Latinoamérica y símbolo de la inquebrantable voluntad de Cuba de defender su libertad, independencia y soberanía".

El diario Granma, órgano oficial del Comité Central del PCC, publicó ayer una nota en la que destaca que "durante los últimos 10 años Cuba ha vivido cambios trascendentales que han impactado en la vida socioeconómica del país".

Agregó que "aunque algunas transformaciones no han tenido el ritmo esperado ni hemos obtenido, en el corto plazo, todos los frutos previstos, lo hecho nos ha situado, irreversiblemente, en el complejo camino del ordenamiento, en medio de un contexto internacional convulso, de recrudecimiento del bloqueo, de restablecimiento de relaciones (con Estados Unidos) y posteriores retrocesos".

Entre tanto, los cubanos de Miami aguardan con esperanza, cautela o pesimismo la nueva instancia política, que para algunos es "una oportunidad para el cambio" y para otros "una auténtica farsa".

El excongresista demócrata Joe García, nacido en Estados Unidos hace 54 años y recién regresado de Cuba, subrayó que hay consenso en que "hay una profunda necesidad de cambio" en la isla y en que ese cambio no debe ser cosmético sino "quirúrgico".

Un revolucionario en bicicleta

Sus vecinos lo recuerdan como aquel "buen muchacho" que andaba en bicicleta. Miguel Díaz-Canel condujo sobre ruedas su militancia en el Partido Comunista y se alista para suceder a los Castro en Cuba, tras casi seis décadas de revolución.

Criado en Santa Clara, al este de La Habana, este ingeniero electrónico de 57 años nació después de la revolución y no porta los galones ni la fama de sus antecesores triunfadores de 1959. Gusta de los pantalones jeans y Los Beatles. Y quienes han alternado con él, confían en su buen trabajo.

"Para mí es un dirigente de pueblo, un dirigente de masas. Cuando él dirigió el partido aquí fue sensacional, porque ni tenía hora (de salida) y estaba en todos los lugares", recuerda José González, un jubilado de Santa Clara.

Miguel Díaz-Canel Bermúdez, profesor universitario a inicios de su carrera, fue miembro del buró nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas y primer secretario del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC) de la provincia de Villa Clara en 1994, golpeada como el resto del país por la crisis que generó el fin del subsidio soviético.

"Es un gran muchacho, buena gente, porque yo me acuerdo que la cafetería esa que está ahí, él fue el que la hizo y siempre estaba ahí metido en bicicleta y en short", cuenta el excombatiente Pablo Alfonso, en Santa Clara.

Ante la falta de combustible en esa época, la bicicleta fue el medio común de transporte, a la que un austero Díaz-Canel apeló.

En 1992, el diario Juventud Rebelde destacó su "figura de Apolo y su brillantez cuando le tocaba hablar en público", además de su "fuerza, ímpetu y ternura".



Historia ejemplar



En 2003, mientras se desempeñaba en la provincia de Holguín, hizo su entrada entre los 15 miembros del selecto Buró Político, centro del poder en la isla.

En 2009, Raúl Castro, que había heredado hacía tres años el poder de su hermano enfermo Fidel, le confió el Ministerio de Educación Superior. En marzo de 2012 accedió a una de las ocho vicepresidencias del Consejo de Ministros.

Entró al Consejo de Estado en 2013, directamente al puesto de primer vicepresidente, supliendo al histórico José Ramón Machado Ventura. Proyectó una imagen moderna, abogando por una mayor apertura a Internet y una prensa más crítica.

El nuevo presidente tendrá que consolidar las conquistas de la revolución y continuar la transición económica iniciada por Raúl, además de conducir la política de la isla frente a la agudización del bloqueo de Estados Unidos y el retorno de Washington a un lenguaje de confrontación.

"No es un advenedizo ni un improvisado", dijo Raúl, elogiando sus tres décadas de leal servicio y "sólida firmeza ideológica".

Se ha esmerado en evitar toda polémica, dar entrevistas y en hablar sólo en actividades públicas. Padre de dos hijos de un primer matrimonio, Díaz-Canel se casó después con Liz Cuesta, una académica de la cultura cubana.

La televisión lo mostró en un colegio de Santa Clara junto a su esposa haciendo fila para votar en la elección legislativa de marzo, una imagen conyugal poco frecuente en la dirigencia.

"El Gobierno que estamos eligiendo hoy va a ser un gobierno que se va deber al pueblo", dijo en aquella ocasión.

Pero también sabe mostrarse inflexible. En un video filtrado en Internet previene a los dirigentes del Partido Comunista que no debe darse espacio a los "contrarrevolucionarios".

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