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"El culto", un documental que busca retratar a las iglesias evangélicas

Almendra Fantilli es la cineasta cordobesa que desarrolló este largometraje etnográfico con experiencias de 4 espacios de fe, intentando superar prejuicios y mostrar sus acciones

“Toda mi vida fui a la iglesia, y en esta película se muestra cómo es el culto con iglesias que tienen distintas tradiciones, lo que habilita la diversidad del campo evangélico, algo que a nivel mediático o en el sentido común de la sociedad civil se vincula sólo con una forma conocida, aunque es un mundo muy amplio”, señala Almendra Fantilli, realizadora de la película “El culto, un retrato de reuniones evangélicas”, que tuvo su estreno este fin de semana.

En diálogo con Puntal, Fantilli se refirió a la experiencia de filmar este documental etnográfico con la representación de cómo es la vida en las iglesias evangélicas, sin intervención de una voz que narre los hechos, sino que invita a presenciar desde adentro las dinámicas de acción, pensando en superar algunos prejuicios que existen sobre el culto.

“En el culto evangélico se da la centralidad de la fe de quienes adscriben a la sede; si hay algo que tiene esta tradición es que cuenta con fuertes lazos sociales”.

“Es una película observacional, no hay un relato que vaya guiando con voz en off o entrevistas, sino que invita a la contemplación”, comentó la directora, y agregó: “La película tiene 63 minutos y retrata cómo es el culto evangélico representado en 4 iglesias que tienen cada una sus características, 3 de Córdoba capital y una de Unquillo. Se presenta la diversidad, porque los espacios de fe están formados por personas que pertenecen a distintas clases sociales, distinta educación y diferentes historias de vida”.

- ¿Cuáles son las características del culto que se busca destacar en este largometraje?

- En el culto evangélico se da la centralidad de la fe de quienes adscriben a la sede; si hay algo que tiene esta tradición es que cuenta con fuertes lazos sociales que se establecen entre los miembros. No es que uno va a la parroquia que está cerca de la casa, sino que muchas veces se cruza toda la ciudad o se va a otra localidad, donde uno tiene el lazo; lo que convoca es el encuentro comunitario, las personas se conectan no sólo con Dios, sino que entre sí. Creo que ese es un aspecto muy valioso del credo evangélico; más allá de las actividades que se hacen durante la semana, el culto o la celebración dominical es una centralidad.

- Todas las comunidades evangélicas tienen un fuerte trabajo social, con participación en los entramados de contención de los vecinos de la zona en la que intervienen.

- Yo milito en una agrupación política y observo que las organizaciones sociales están formadas por muchas personas que creen y encuentran en las ONG un espacio para responder a las demandas sociales y territoriales, pero también participan de los grupos de jóvenes o de mujeres en las iglesias. El despliegue de la iglesia evangélica muchas veces funciona como organización social, porque se expande en todos los barrios, incluso en una misma cuadra puede haber más de una iglesia, y con este trabajo se llega donde el Estado muchas veces no llega.

“Toda mi vida fui a la iglesia, y en esta película se muestra cómo es el culto”, comentó Almendra Fantilli, que este fin de semana presentó su documental.

En este sentido, Fantilli señaló que en los barrios “se trabaja con los pibes contra las drogas o dando contención a las mujeres víctimas de violencia, incluso ayudan a quienes tienen problemas con los consumos para reinsertarse socialmente; es algo que se deja entrever en la película, aunque no lo abordo específicamente”. Por esto, la cineasta completó: “Invitamos a mirar la película y desde la observación sacar cada uno sus conclusiones”.

- Mucha gente ha encontrado en la fe de estas iglesias contención y consuelo a problemáticas sociales y económicas, por ejemplo, y crecieron notablemente en participación.

- Sí, la fe para los sectores más progresistas o analíticos hace resonar la famosa frase de Marx de que “la religión es el opio de los pueblos”, y en los últimos años la fe pentecostal ha crecido mucho, con una presencia cotidiana de la espiritualidad, y eso genera otro posicionamiento del sujeto, otra fuerza psicológica que permite gestionar los dolores de la vida cotidiana. A veces puede ser más difícil un acceso a una mejor salud pública, pero la fe está más al orden del día para resolver estas necesidades.

Luis Schlossberg. Redacción Puntal