En el escrito expusieron que es válido el esfuerzo y la lucha contra el coronavirus y lo que implican las restricciones pero que la situación durará un tiempo incierto, por lo que existe la necesidad de adaptar la realidad y acompañar a los vecinos “desde los diferentes estratos del Estado sin convertirse en censores de la vida pública y privada de las personas, intentando en cambio invadir lo menos posible el ámbito de validez y ejercicio de los derechos y garantías básicos”.
En este sentido, fundamentaron que en el artículo 14 reconocidos por nuestra Constitución Nacional, se consagra el derecho de todo ciudadano argentino de profesar libremente su culto.
Además, utilizaron el artículo 6 de la Constitución de la Provincia de Córdoba, la cual reconoce y garantiza a la Iglesia Católica Apostólica Romana el libre y público ejercicio de su culto.
En consecuencia, aludieron que también hay una justificación ligada “al fuero íntimo de cada persona, y que toman vital relevancia en épocas de crisis como la actual. La fe, las creencias religiosas y la asistencia a un espacio de reflexión y oración son, para muchos, pilares fundamentales de su sistema de creencias y de su sustento anímico y moral”.
Por otro lado, detallaron que científicamente está comprobado que el estado anímico incide en el sistema inmunológico, “y el hecho de poder recurrir a su religión, a su creencia, es para muchos vecinos de esta ciudad un sostén”.

