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Hernán Bravín expone “Infinito” en la Usina Cultural de la UNVM

Hasta el viernes 28 del mes en curso podrá visitarse la muestra de dibujos en grafito del artista villamariense. Se trata de la primera propuesta del año del espacio Artes Visuales en las instalaciones ubicadas en Sabattini 51

La Usina Cultural de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) lleva adelante la primera propuesta de artes visuales del 2020. 

Y para dar inicio a lo que será un año colmado de expresiones artísticas de las más variadas disciplinas, lo hace con la exposición “Infinito”, de Hernán Bravín.

La muestra reúne alrededor de 40 obras de dibujo en las salas del espacio cultural transdisciplinario de Sabattini 51.

Hasta el viernes 28 del corriente mes se podrá disfrutar del trabajo del autodidacta villamariense, que  inició su camino de los senderos del arte visual por consejo de su hermano, el músico -y también artista visual- César “Titina” Bravín. 

En diálogo con PUNTAL VILLA MARÍA, Hernán se refirió al nacimiento de la muestra, a sus inicios en el arte y a “lo natural” que resulta, para él, la práctica artística del dibujo.

-¿Cómo nació “Infinito”?

-Surgió hace un tiempo, cuando gente de la Usina vio algunos de mis dibujos. Me invitaron para hacer algunos más y para que realizara una muestra. Primero lo hice como un hobby personal, regalando algunos trabajos y luego surgió la idea de la muestra.

-Y tu camino en el arte, ¿viene de familia?

-Con mi hermano, ya muy enfermo; una noche que él pintaba un cuadro muy grande que le habían encargado, surgió una charla. Hablábamos un poco del cuadro que estaba haciendo y me dice: “¿Vos que estás esperando para ponerte a dibujar? Cuando éramos chicos dibujabas mejor que yo”. Con el tiempo él falleció. Pasado un año y medio de su muerte, una tarde muy triste me acordé de la frase de él. Y para descargarme un poco de esa tristeza me puse a dibujar. Lo que primero hice fue un cantante de blues, que no me gustó. Pero lo hice como para descargar esa amargura que tenía adentro.

-Y no paraste más...

-Seguí con otro, y empecé otro más y seguí. Me fue gustando y empecé a querer perfeccionarme un poco. Lo mío es completamente autodidacta. Eso me fue llevando a que me gustara, y empecé a sentirme cómodo. Una cosa llevó a la otra y en un punto a la gente le gustó. Me enganché. Me parece maravilloso dibujar. Es una cosa tan linda y agradable.

-En este caso del dibujo, ¿por qué creés que lo hacés?

-Siempre me pareció muy natural dibujar. En mi casa, mi viejo es un “monstruo” dibujando, mi hermano más grande también. Y desde chico, en mi casa, dibujar era como tomar la leche. Era lo más normal del mundo. Nunca tuve una explicación de por qué tengo una facilidad para el lápiz. Me crié en un ambiente así. Entonces, es natural y nunca tuve un motivo para ponerme a dibujar. Es una forma de expresarse; otros escriben, otros hacen música, a mí me nació hacerlo naturalmente. 

-¿Cómo ves el futuro para vos?

-Lo que debería hacer, para hacerlo mejor todavía, sería perfeccionarme, hacer cursos. Para tratar de ser bueno en esto hay que perfeccionarse.

-¿Cómo te llevas con tus obras? 

-Todos los dibujos que hice fueron porque me gustó la foto o porque me acordé de algo. Otras veces lo que me gusta hacer es trabajar con cosas cotidianas. A veces me acuerdo de cuando iba con mi mamá al colegio primario. Y me dibujo yo, con mi mamá de chico, caminando de espaldas. De esos tengo varios. Con mis primos jugando en el campo cuando éramos chicos, cuando di mis primeros pasos. No sé si son para exponer.

Elvis Presley, Gustavo Cerati, Charly García y son algunos de los retratos que componen la muestra. Muchos momentos musicales, y otros de índole social, están inmortalizados por el trazo del lápiz de Hernán Bravín.



Roque Guzmán.  Redacción Puntal 

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