José Carranza alcanzó un cuarto de siglo siendo parte de las peñas
El artista local es integrante del evento que realiza la Agrupación Folklórica hace 25 años, tanto en el canto como en los ballets
Desde hace 25 años, el folclorista villamariense José Carranza es parte de este evento que realiza la Agrupación Folklórica de la ciudad, concibiéndola “como su familia”.
Manifestó que forma parte de esta organización desde que tenía alrededor de 12 años y que comenzó como bailarín, siendo su madre la impulsora de la participación en la danza folclórica.
Con los años se introdujo en la música, en la que se desenvuelve en la actualidad con una trayectoria aproximada a treinta años.
En diálogo con PUNTAL VILLA MARÍA, el artista comentó sobre sus inicios en esta expresión cultural, en una disciplina compartida con su familia.
La agrupación, la peña y la familia
Con respecto a la participación en la entidad folclórica local, aseguró: “Es parte de nuestra familia, de toda la vida. Desde chico fui parte y mis hijos también”. “Siempre estuvimos ligados a la agrupación, después de tantos años es un orgullo para mí y para mis hijos”, aseveró.
Admitió que compartir el gusto por el folclore con su familia es emocionante. Al igual que él, sus hijos pertenecieron a los diferentes grupos de ballets de la agrupación, además del canto.
Sobre las peñas, recordó que en un comienzo estaban muy cerca del Anfiteatro y que en esa época “la gente de renombre bajaba del escenario y venía a la peña”.
Comentó que era una experiencia única “estar al lado de un grande como Guaraní” y compartir escenario con el Trío San Javier.
Dentro de las diferencias entre las peñas iniciales de la Agrupación con las que se desarrollan en la actualidad, destacó el empleo de la tecnología dentro de la música. “Era guitarra y bombo. Ahora hay batería, guitarra eléctrica y hasta batería eléctrica”, exclamó.
No obstante, aclaró que a pesar de este fenómeno y los nuevos estilos de composición, los conjuntos musicales “todavía tienen la raíz folclórica de aquella época, cantan zambas y chacareras tradicionales”.
La música
Carranza comentó además que la música es “algo que se siente” y que el folclore se convierte en parte de uno.
También añadió que desde el año pasado se desempeña como solista, acompañado de su hijo Nicolás Carranza en la batería, Ezequiel Giachello en la guitarra y Diego Savi como bajista.
Dentro del marco de su trayecto musical, explicó que el inicio fue hace treinta años atrás cuando estaba en la secundaria, “de la misma manera que se da inicio a todo grupo musical”, precisó.
En ese momento, fueron tres integrantes (Edgard Baldasa, Luis Gómez y él) y la banda se llamó Patria Grande. Continuó y dijo que el segundo grupo que fue parte durante diez años se denominó “Las voces del sol” y estaba compuesto por Baldasa y Héctor Fabra, que tocaba el charango.
Luego conformó, en conjunto a sus sobrinos y su hijo Nicolás, el grupo “Juntando Sueños”. Con el que tocaron durante 6 años. Para después formar parte de “Amanecidos”.
Respecto a su proyecto solista, argumentó que ya tiene cincuenta y seis años, por lo que aspira a disfrutar la música como un hobbie. También disfruta de compartir la música con su hijo, que lo acompaña hace 20 años, y cantar de manera esporádica con su hija Melisa.
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Manifestó que forma parte de esta organización desde que tenía alrededor de 12 años y que comenzó como bailarín, siendo su madre la impulsora de la participación en la danza folclórica.
Con los años se introdujo en la música, en la que se desenvuelve en la actualidad con una trayectoria aproximada a treinta años.
En diálogo con PUNTAL VILLA MARÍA, el artista comentó sobre sus inicios en esta expresión cultural, en una disciplina compartida con su familia.
La agrupación, la peña y la familia
Con respecto a la participación en la entidad folclórica local, aseguró: “Es parte de nuestra familia, de toda la vida. Desde chico fui parte y mis hijos también”. “Siempre estuvimos ligados a la agrupación, después de tantos años es un orgullo para mí y para mis hijos”, aseveró.
Admitió que compartir el gusto por el folclore con su familia es emocionante. Al igual que él, sus hijos pertenecieron a los diferentes grupos de ballets de la agrupación, además del canto.
Sobre las peñas, recordó que en un comienzo estaban muy cerca del Anfiteatro y que en esa época “la gente de renombre bajaba del escenario y venía a la peña”.
Comentó que era una experiencia única “estar al lado de un grande como Guaraní” y compartir escenario con el Trío San Javier.
Dentro de las diferencias entre las peñas iniciales de la Agrupación con las que se desarrollan en la actualidad, destacó el empleo de la tecnología dentro de la música. “Era guitarra y bombo. Ahora hay batería, guitarra eléctrica y hasta batería eléctrica”, exclamó.
No obstante, aclaró que a pesar de este fenómeno y los nuevos estilos de composición, los conjuntos musicales “todavía tienen la raíz folclórica de aquella época, cantan zambas y chacareras tradicionales”.
La música
Carranza comentó además que la música es “algo que se siente” y que el folclore se convierte en parte de uno.
También añadió que desde el año pasado se desempeña como solista, acompañado de su hijo Nicolás Carranza en la batería, Ezequiel Giachello en la guitarra y Diego Savi como bajista.
Dentro del marco de su trayecto musical, explicó que el inicio fue hace treinta años atrás cuando estaba en la secundaria, “de la misma manera que se da inicio a todo grupo musical”, precisó.
En ese momento, fueron tres integrantes (Edgard Baldasa, Luis Gómez y él) y la banda se llamó Patria Grande. Continuó y dijo que el segundo grupo que fue parte durante diez años se denominó “Las voces del sol” y estaba compuesto por Baldasa y Héctor Fabra, que tocaba el charango.
Luego conformó, en conjunto a sus sobrinos y su hijo Nicolás, el grupo “Juntando Sueños”. Con el que tocaron durante 6 años. Para después formar parte de “Amanecidos”.
Respecto a su proyecto solista, argumentó que ya tiene cincuenta y seis años, por lo que aspira a disfrutar la música como un hobbie. También disfruta de compartir la música con su hijo, que lo acompaña hace 20 años, y cantar de manera esporádica con su hija Melisa.