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La Asociación Civil Teatro de Herejes va por su segunda restauración

Las tareas para levantar la vieja casona ferroviaria de Avenida Sabattini empezaron en enero. El grupo lanzó una campaña de socios y espera cuanto antes poner de pie el edificio. "Vamos a recuperar otro patrimonio histórico", afirmó su director, Andrés Brarda

Con voluntad, compromiso, esperanza y unas inquebrantables ganas de aportar a la cultura local y regional, la Asociación Civil sin fines de lucro Teatro de Herejes puso en marcha a mediados de enero la difícil tarea de restaurar la vieja casona de Avenida Sabattini 140, espacio que años atrás albergó la administración ferroviaria del Nuevo Central Argentino (NCA).

El grupo artístico se encamina de esta manera a levantar otro gigante de la ciudad, situación similar a la que se dio cuando reformaron las instalaciones del Chalet Scopinaro, estructura que fue transformada por completo y convertida en un polo artístico y cultural. Cabe señalar que el proyecto en dicha sede no pudo continuar a razón de que los propietarios del inmueble lo pusieron en venta, obligando a Herejes a abandonar el espacio que alquilaron durante años.

Luego de realizar gestiones con el municipio, se presentó esta oportunidad, la de la casona ferroviaria, edificio construido en 1915 por el Ferrocarril Central Argentino y que fue declarado de interés histórico y arquitectónico por el Municipio debido a su valor patrimonial.

Campaña 1.000 socios fundadores

En declaraciones a este matutino, el director artístico de Teatro de Herejes, Andrés Brarda, comentó que para llegar al objetivo de restaurar la casona tuvieron que pensar en varias estrategias de financiamiento.

“Uno de los primeros frentes que pensamos ya lo habíamos hecho en el chalet, donde fue la misma comunidad la que levantó el edificio. En este sentido viene pasando lo mismo.Activamos ese binomio conformado por la Asociación Civil sin fines de lucro, que quiere restaurar y recuperar un espacio, y la comunidad, que tiene una fuerte identidad con Villa María y sus patrimonios. A partir de este complemento, estamos invitando a toda la comunidad a ser parte de la primera etapa de restauración del edificio, que le va a permitir a Teatro de Herejes tener su espacio escénico”, precisó.

Según comentó, el grupo se planteó el objetivo de conseguir mil socios fundadores, a quienes se les solicitará una contribución mensual de 1.000 pesos. “Es un valor sumamente módico, hoy estamos hablando de que un alfajor de marcas reconocidas sale más de 1.500 pesos. Con ese apoyo seguramente vamos a poder abrir las puertas del espacio en breve”, mencionó.

Y siguió:“Hay un fuerte compromiso del grupo de gestión cultural para ponerlo en marcha enseguida, porque toda la comunidad artística lo necesita para trabajar, y la gran cantidad de espectadores que tiene Teatro de Herejes necesita consumir arte más que nunca en estos tiempos”.

“Hay una hermosa aceptación al proyecto, nos llegan todos los días mensajes muy bonitos de fraternidad y empatía. Ese aliento nos da muchísimas fuerzas para poder levantar el proyecto lo antes posible”, completó.

-¿Qué beneficios tendrán los socios que se sumen a la campaña?, se le preguntó.

-Se van a generar visitas guiadas exclusivas donde le vamos a ir mostrando el proceso de restauración, dándole al socio información constante sobre el proyecto. Vamos a nutrir esa participación con asambleas abiertas. Nos parece sumamente importante que estén presentes las voces y las opiniones de los socios. Todas las ideas son bienvenidas. Por suerte también hay una gran aceptación de las empresas privadas, que también están colaborando con el proyecto, vamos a generar sorteos periódicos exclusivos para los socios. Seguramente va a haber más beneficios que se van a ir agregando.

“Hay una hermosa aceptación. Nos llegan todos los días mensajes muy bonitos de fraternidad y empatía. Ese aliento nos da muchísimas fuerzas para poder levantar el proyecto lo antes posible”, aseguró el director de la asociación civil.

-Y mientras se trabaja en levantar este gigante, también siguen los talleres y las actividades que realizan anualmente.

-Sí. Eso es fundamental. Somos un grupo artístico que hace teatro, eso es lo que nos une. Creemos que en estos tiempos, más que nunca, tenemos que hacer teatro, la comunidad lo necesita más que nunca. La comunidad lo necesita más que nunca. Son tiempos para ser más empáticos y pensar en el otro, para mirar lo que le sucede al otro, el teatro es eso, es un lugar que no viene a reproducir el ruido del mundo sino que llega para reproducir su poética. Pudimos realizar un estreno hace poco con el elenco de adolescentes, estuvimos en Río Cuarto con el proyecto de Cifra Negra, que es del elento de Teatro de Herejes. Estamos en constante movimiento, primero porque es nuestro trabajo, por eso estamos haciendo funciones todos los fines de semana; segundo porque el grupo tiene una imperiosa necesidad de expresarse, quizá más que otras veces; y tercero porque la sociedad lo necesita, en momentos en los que no se puede salir a comer o pagar una entrada, nosotros estamos generando estrategias con entradas libres y salidas con una colaboración espontánea, para que toda la población tenga acceso al teatro.

Brarda:“Gracias a la comunidad del chalet vamos a recuperar el segundo patrimonio histórico. Siempre decimos que para los Herejes no hay gestión que no se haga. Seguimos insistiendo para poder tener más polos culturales en la ciudad”.

-¿Se percibe esa necesidad de seguir consumiendo teatro en el público?

-Sí, se percibe. Obviamente que existe la incertidumbre y el miedo. Está muy difícil arrimar a la gente al teatro por el tema económico, pero cuando tomamos estas estrategias como la de abrir las puertas con libre acceso y una salida a la gorra, que en cierta forma le saca la presión económica a la gente, notamos que se acercan mucho más al teatro. Hay una discusión muy grande sobre cuánto cobrar la entrada. Cuando se pone un caché muy alto es complicado, porque se entiende esta crisis feroz que estamos viviendo. Al tomar esa estrategia, con suerte, hemos acercado el teatro al espectador nuevamente. De este lado estamos haciendo todos los esfuerzos necesarios y entendemos que el espectador también hace ese esfuerzo para llegarse a la sala. En estos momentos creo que todos tenemos que ceder un poquito para que el arte llegue a la población.

-Una de las cualidades del teatro es su apertura, haciendo que grandes y chicos participen. Ese fenómeno me parece estupendo.

Totalmente. Con respecto a Teatro de Herejes, el elenco tiene desde adolescentes hasta adultos mayores. Es un grupo muy heterogéneo. Y con respecto a los talleres que venían dándose en el chalet y que por este intersticio de cambio de espacio han migrado hacia diferentes lugares hasta que nosotros podamos abrir las puertas, el rango es de todas las edades. Están los talleres para las infancias. También se trabaja con adolescentes, quienes tuvieron un estreno la semana pasada, está el taller de adultos para personas con y sin experiencia, el taller de Mauro Adán para adultos mayores. Se siguen generando espacios donde la gente se reúne para expresarse artísticamente y crear, eso es alentador. Lo importante es que esta máquina, que se llama Teatro de Herejes, sigue funcionando.

-No dejo de pensar que Teatro de Herejes es como el ave fénix, y que permanentemente está renaciendo de sus cenizas.

-Siempre fue así. Dos meses después de haber entrado al Chalet tuvimos una pandemia con un confinamiento enorme. En ese momento nos preguntamos cómo hacer para remontar esto. Era un chalet que estaba completamente en desuso, destruido, con las paredes caídas y sin electricidad. Eramos un grupo de gestión relativamente nuevo y era la primera vez que alquilábamos un espacio. Veníamos itinerando desde el 2015 pero nunca habíamos tenido un contrato de alquiler y un espacio propio donde trabajar. El grupo, con muchas convicciones y con un objetivo claro generó muchísimas acciones, ese esfuerzo se vio reflejado en la población. Hoy mismo, que tenemos otra pandemia, en este caso económica, polític y social, se está viendo de nuevo una esperanza, que la vemos gracias al gran aporte que hace la comunidad.