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Schiaretti donó al Instituto Cervantes el “legado” de María Teresa Andruetto

Fue durante su visita a Madrid por actividades relacionadas con el VIII Congreso Internacional de la Lengua Española, que se llevará a cabo en Córdoba. La obra de la escritora cabralense viajó junto a la poesía de Pizarnik

Como si se tratara de un fabuloso “back up” con las páginas más sentidas del idioma español, la “Caja de las Letras”, del Instituto Cervantes de Madrid, atesora en su seno verdaderas joyas de la literatura. En su “bóveda” se depositaron en los últimos diez años los libros, originales y objetos preciosos de los grandes escritores de la lengua. Una cápsula del tiempo perfecta cuyas cajas de seguridad se abrirán aquel día del futuro en que cada donante lo haya decidido. Una metáfora parecida a la de las sondas “Viajero” enviadas al espacio por la NASA con un disco de oro que contiene las melodías más bellas de la especie. 

Sin embargo, en esa bóveda de seguridad (el edificio fue el antiguo Banco Español del Río de la Plata) no se viaja en el espacio sino en el tiempo. Y allí, a la espera del beso de un príncipe azul que las despierte de su letargo, no sólo descansan legados de escritores (los galardonados con el Premio Cervantes como Antonio Gamoneda, Ana María Matute, Juan Marsé, Juan Goytisolo y el argentino Juan Gelman) sino también personalidades notables de otras disciplinas, como el artista Antoni Tàpies, la científica Margarita Salas, el músico Cristóbal Halffter, la actriz Nuria Esper o la gestora literaria Carmen Balcells.

Lo cierto es que, a este fabuloso panteón con promesa de pronta resurrección, se sumará una caja con obras de la escritora cabralense María Teresa Andruetto.

Efectivamente y en los preparativos del VIII Congreso Internacional de la Lengua Española que se llevará a cabo en Córdoba (del 27 al 30 de marzo) el gobernador de la provincia, Juan Schiaretti, visitó el Instituto Cervantes, portando dos testamentos literarios “made in” Argentina demasiado importantes (acaso fundamentales) para comprender la configuración cultural del país y dos de sus cumbres literarias: dos cajas con obras de la poeta porteña Alejandra Pizarnik (1936-1972) y la escritora cordobesa María Teresa Andruetto.

Schiaretti en Madrid

En la ceremonia participaron el director del Instituto Cervantes de Madrid, Luis García Montero; el director de la Real Academia Española, Santiago Muñoz Machado; el secretario de Turismo de la Nación, Gustavo Santos; el director de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Argentina, Sergio Baur; el ministro de Educación de la provincia, Walter Grahovac, entre otras autoridades.

El gobernador se refirió a la autora nacida en Arroyo Cabral en 1954 como “un símbolo y un orgullo de Córdoba que no sólo fue una poeta para chicos, sino que escribe y escribió de diversos géneros y para diversas edades. Y sus libros son leídos en las escuelas, y fuera de las escuelas; y en cualquier lugar de nuestra Argentina y del mundo hispanohablante“.

Cabe recordar que Andruetto, además, fue la única hispanohablante que ganó el Premio Andersen 2012, considerado el “Nobel” de la literatura Infantil.

Respecto al Congreso, el gobernador señaló que “es un motivo de gran alegría que vengan de 32 países a Córdoba, y que tengamos un Congreso que nos va a ubicar en el centro de la escena internacional.  Esto es una inversión para la provincia porque atrae el turismo idiomático y cultural”.

Palabras de poeta

Mientras tanto, ayer y vía telefónica, María Teresa Andruetto, radicada en las sierras de Córdoba, dejó por unos minutos los preparativos de su cumpleaños y respondió algunas preguntas a PUNTAL VILLA MARÍA.

-¿Cómo recibiste esta noticia?

-La verdad es que me tiene un poco impresionada y todo esto me hace sentir como un prócer (risas). Lo que más me impresiona es eso del futuro, la cápsula del tiempo y la palabra “bóveda”. Pero a la vez es un honor muy grande. Sobre todo cuando veo los otros escritores que ya están allí, como Pizarnik o Yupanqui. Me impacta tanto como al público.

-¿Quién te avisó?

-Fue a comienzos de mes. Sonó el teléfono y era el coordinador de las distintas instituciones españolas que están armando el Congreso de la lengua. Y me dijo que había sido elegida para poner un legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes. Como coincidió con mi cumpleaños, fue una alegría doble. 

-¿Al legado lo elegiste vos?

-Sí, es el autor quien lo decide. Se trata de dejar un legado adentro de una caja, algo que uno crea que tiene un cierto valor y con una fecha para que esa caja pueda abrirse en un futuro. Y yo elegí la fecha de mi cumpleaños de 2049. Es decir, el día que cumpliré 95 años y que seguramente no voy a estar. Aunque si todavía hay mundo, estarán mis hijas.

-¿Cómo decidiste el material?

-Fue una tarea difícil. Al principio pensé en dejar un original, pero como yo escribo en computadora, ya no tengo originales. También barajé la posibilidad de dejar unas cartas mías, pero luego lo descarté. Así que me decidí por dejar libros...

-¿Cuáles?

-Un ejemplar en miniatura de  mi novela “Stefano”, que publicó la Biblioteca Nacional; una colección de tarjetas ilustradas con frases de mis libros que hizo el Cedilij cuando me dieron el premio Andersen, y una copia del discurso que di cuando recibí ese premio, en 2012.

-¿Pensás que ese discurso es una carta al futuro?

-En cierto modo, sí. Porque esa carta dice que vengo de un pueblo, de una provincia y de este país. También, que me formé en la universidad pública, que ha sido uno de los factores de mayor inclusión social de la Argentina. Y ahí se ven mis orígenes, con mis padres y abuelos inmigrantes, la pobreza de mis abuelos y el compromiso social de mi padre en Italia junto a su condición de partisano... Está todo eso que hace que yo sea quién soy.

-¿Algo más?

-Agregué cuatro libros que representan cuatro líneas de escritura; mi novela “Lengua Madre”; mi ensayo “La lectura, otra revolución”; el libro para niños “El país de Juan”, y la reedición de “Renbrandt/Beatriz” que hizo la editorial “Vientos de Fondo”. 

-¿Cómo te definís como escritora tras tanto reconocimiento?

-Hace poco, una profesora me dijo “pensar que antes te estudiábamos como una autora de la periferia”. Y creo que es una buena definición; haber ido de la periferia al centro, aunque sin buscarlo en absoluto. Me siento, además, muy querida, perdóname la emoción...

-¿Dónde envasaste tu legado?

-En una caja de cartón redonda, como esas donde se vendía el dulce de leche cuando yo era chica. Y en la caja escribí “Hecho en Argentina. Enero del 2019. Elaboración Artesanal (risas).

Como en las ancestrales fábricas de Arroyo Cabral, la obra de María Teresa es pura confitura del terruño, alta cocina del alma, delicatessen para los paladares más exigentes de la lengua española.



Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María

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