Una multitud visitó los “Mundos en miniatura” en el Salón Bomarraca
Ayer finalizó la edición número 22 de la Muestra Nacional de Maquetismo organizada por expertos de la ciudad. El evento mostró aviones, barcos y trenes a escala junto a fabulosas piezas de coleccionismo y ensamblaje
Rojos aeroplanos hechos de aluminio pieza por pieza; máquinas a vapor y autos de carrera de los tiempos de Fangio; trenes y vagones con furgones de color escarlata; submarinos y transatlánticos (incluida una versión del ARA San Juan S-42); trincheras y campos de batalla. Todo pareciera poder construirse a escala con piezas ensambladas una a una en miniatura hasta el infinito. Desde artefactos hasta ciudades, o pedazos de naturaleza por donde pasa el tren. Desde monumentos arquetípicos como la Torre Eiffel hasta estadios emblemáticos (la cancha de Boca).
Todas esas obras cabían en una mesa o en grandes mesas, como la inmensa maqueta ferroviaria que fue, sin dudas, la más visitada.
Pero no sólo de “maquetas” viven este tipo de muestras sino también de coleccionismo y otras miniaturas. De ahí la maravillosa jungla de “bonsáis” o las piezas de numismática y sellos postales de la gente del Centro Filatélico; junto con otras colecciones incipientes que ganan espacio cada día: sobrecitos de azúcar (glucofilia), fichas de casino, figuritas de fútbol, muñecos articulados de los tiempos de He-Man y naves espaciales al estilo “star wars”.
Si hubo una curiosidad, fue el interés casi hipnótico que estos objetos ejercieron en grandes y chicos por igual. Como si la emoción fuese un sentimiento que también puede modelarse a escala; y acaso ensamblarse en el brillo de una mirada cuya luz no tiene edad.
Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María
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Todas esas obras cabían en una mesa o en grandes mesas, como la inmensa maqueta ferroviaria que fue, sin dudas, la más visitada.
Pero no sólo de “maquetas” viven este tipo de muestras sino también de coleccionismo y otras miniaturas. De ahí la maravillosa jungla de “bonsáis” o las piezas de numismática y sellos postales de la gente del Centro Filatélico; junto con otras colecciones incipientes que ganan espacio cada día: sobrecitos de azúcar (glucofilia), fichas de casino, figuritas de fútbol, muñecos articulados de los tiempos de He-Man y naves espaciales al estilo “star wars”.
Si hubo una curiosidad, fue el interés casi hipnótico que estos objetos ejercieron en grandes y chicos por igual. Como si la emoción fuese un sentimiento que también puede modelarse a escala; y acaso ensamblarse en el brillo de una mirada cuya luz no tiene edad.
Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María