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En busca de una salida para la guerra comercial, Xi Jinping llegó al país y tendrá un rol clave

Expectativa por un posible acuerdo entre China y Estados Unidos
 
El presidente de China, Xi Jinping, llegó ayer al país para participar en la cumbre del G20 en Buenos Aires, con el objetivo prioritario de encontrar una salida a la guerra comercial desatada con Estados Unidos, que amenaza el crecimiento global y tiene en vilo a los mercados.

El avión que lo trasladaba desde Madrid, donde realizó una visita de Estado de dos días, arribó a las 19.38 al Aeropuerto de Ezeiza.

Al descender de la aeronave, el mandatario chino y su esposa, Peng Liyuan, fueron recibidos por el canciler argentino, Jorge Faurie; el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó; y el gobenador de Jujuy, Adolfo Morales, y el embajador chino en Argentina, Yang Wanming.

Poco antes de su arribo, unos manifestantes que repartían folletos contra el gobierno chino fueron arrestados en Retiro, en las inmediaciones del Hotel Sheraton, donde se alojará la comitiva.

La guerra comercial entre China y Estados Unidos será, sin duda, uno de los temas más importantes de esta cumbre del G20.

Las dos mayores economías del planeta tenían previsto celebrar negociaciones en Washington la semana pasada sobre un acuerdo comercial que permita superar la disputa, pero una escalada verbal entre Xi y el gobierno estadounidense en dos recientes cumbres en Asia hizo que la delegación china suspendiera los planes.

El colapso de las reuniones preliminares antes de la reunión del G20 dejó a ambos líderes sin las discusiones previas a nivel técnico o ministerial que son la regla de las conversaciones sobre este tipo de cuestiones internacionales, y reflejó además la convicción de Xi de que tras meses de guerra arancelaria, un acuerdo sólo es posible con el propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El encuentro que Xi mantendrá con Trump en Buenos Aires al margen del G20 se perfila entonces como la mejor oportunidad -quizás la única- de llegar a una solución antes del 1 de enero, cuando los aranceles estadounidenses a las importaciones de bienes chinos treparán a un 25%.

Por ahora, los aranceles, que comenzaron a regir en septiembre, son del 10%, y afectan importaciones de bienes chinos por unos 250.000 millones de dólares. China respondió con tarifas a importaciones de productos estadounidenses por 110.000 millones de dólares.

Economistas han advertido que esta guerra comercial generará un encarecimiento de los productos afectados, una reducción del comercio global, una alteración en las cadenas de bienes intermedios y una pérdida de poder adquisitivo de los consumidores en general.

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