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Admiten un pacto familiar para que la madre de Nora deje de ser querellante

El testigo contó que junto a su hermana que vive en Buenos Aires y los dos hijos del acusado resolvieron que María Delia Grassi debía renunciar a ese rol. "Lo hicimos para preservar su salud", explicó. Contó que su madre no sabe que se está haciendo el juicio

Hacía seis meses que María Delia Grassi había sufrido el ACV que la dejó postrada y con serias limitaciones en el habla. Estaba acompañada de su hija Susana cuando dos integrantes de la Cámara Primera del Crimen llegaron hasta su vivienda de la calle Caseros con una misión: constatar si la madre de Nora continuaba con la idea de ser querellante en el juicio en el que se investiga el crimen de su hija.

A “Nené”, como la conocen sus íntimos, se le llenaron los ojos de lágrimas y, frente a la pregunta que le formularon las dos enviadas del tribunal, se limitó a reiterar con dificultad un monosílabo: “sí, sí, sí, sí...”.

La escena fue recreada por su hijo Juan Dalmasso en la declaración que hizo el 19 de noviembre de 2019 y que ayer fue leída ante los jueces y los jurados populares. En aquella ocasión, Dalmasso dijo también que habían sondeado la posibilidad de tener un patrocinante particular, “pero los abogados de Córdoba cobraban sumas que escapaban a nuestras posibilidades económicas”, explicó.

Así fue como el tribunal le asignó a María Delia Grassi uno de los asesores letrados.

Los asesores son los abogados que el Estado destina a quienes no tienen recursos. En la Justicia no ignoran que la familia de Nené no es indigente, igualmente los jueces designaron a la asesora Luciana Casas para que represente a la madre de Nora. Lo hicieron con el fundamento de que la mujer octogenaria se encontraba en un estado de vulnerabilidad por sus padecimientos de salud.

Cuando el camino del querellante parecía definitivamente allanado y la fecha de juicio ya era inamovible, sucedió lo impensado: semanas antes de que el viudo fuera llevado al banquillo se conoció que la causa se quedaba sin querellante. María Delia Grassi renunciaba a ejercer esa figura, a través de un poder firmado por el escribano Roberto Foglino.

¿Qué pasó en el medio?

El hermano de Nora lo explicó ayer, cuando fue citado como testigo.

Cómo se gestó la decisión

Juan Dalmasso llegó a la sala de juzgamiento vestido con una campera color crudo y unos zapatos náuticos al tono. Apenas se sentó frente a los jueces el nerviosismo lo llevó a mover los pies rítmicamente.

-¿Me pueden dar un vaso de agua? -preguntó.

Solícito, el viudo sacó de entre sus piernas una botella de agua mineral y le alcanzó un vaso a su cuñado.

El gesto no pasó desapercibido a nadie en la sala de juzgamiento. Como tampoco escapó a la percepción del público que el testigo se distendía cuando el que lo interrogaba era el abogado defensor Marcelo Brito, y retomaba el movimiento de sus pies cuando la pregunta la formulaba el fiscal de cámara Rivero.

El interrogante que más lo incomodó, precisamente, estuvo relacionado con la decisión de retirar el querellante.

Frente a la imposibilidad de que María Delia Grassi pudiese declarar, Dalmasso debía actuar como su vocero, pero lo que dijo a continuación reveló mucho más que la intención que podía tener su madre en relación con este juicio. Dejó en evidencia un pacto familiar en el que la principal interesada había tenido una participación secundaria.

Dalmasso dijo que junto a su esposa, a su hermana Susana, que está radicada en Buenos Aires, y a los dos hijos del viudo acordaron desistir de presentarse como querellantes para preservar la ya delicada salud de Nené.

Contó que no hubo un encuentro en un lugar físico sino que lo acordaron en distintas conversaciones telefónicas. “Fue una decisión unánime”, dijo el testigo.

La siguiente pregunta del fiscal, fue de cajón:

-¿Le hicieron saber de esa decisión a su madre? ¿y en ese caso, quién?

Dalmasso contestó:

-Traté de hablar con mamá... en todo esto había un juego de conveniencias que teníamos que evaluar: ¿a quién le convenía esto?, ¿a la Justicia?, ¿a Macarrón?. Le expliqué el desgaste que significaba para ella eso, en los últimos meses o años de su vida. Ella no podía comunicarse, entonces difícilmente iban a poder saber lo que ella quería. Y para mí es muy difícil que pongan en boca mía palabras de ella. Le conté que lo que podíamos hacer era oficializar la renuncia y desligarnos de este proceso.

A tal punto la preservaron que, según confió el propio testigo, la madre de Nora no sabe que actualmente se está llevando adelante el juicio por el crimen de su hija.

¿Cómo se concretó la renuncia?

A través del poder que avaló el escribano Foglino. Para aclarar algunas cuestiones sobre ese acto, el profesional será citado a declarar hoy.

Cuando el fiscal preguntó quién entregó ese poder en Tribunales, el testigo se desentendió.

-No sé, yo no fui.

En otro tramo de su declaración Rivero volvió más enérgico sobre ese punto, y Dalmasso titubeó.

-¿Dice usted que puedo ser yo el que lo traje? Sinceramente, no me acuerdo...

Frente a la insistencia y el hecho de que le estaban preguntando sobre algo que habría acontecido hace muy poco tiempo, el testigo concedió.

-Si he sido yo lo tengo que haber dejado en una barandilla, y luego me he ido. Pero no tengo el recuerdo de haberlo hecho.

El paso por la Justicia del hermano de Nora no sembró dudas contra el acusado.

Cuando Marcelo Brito le preguntó si conocía que lo acusan a su cuñado, Dalmasso dijo estar al tanto.

-De mandar a matar a mi hermana.

-¿Tiene usted alguna prueba que lo incrimine?

-No, no tengo.

En una de sus declaraciones a la Justicia, Juan Dalmasso había dicho que no descartaba que el móvil del crimen de Nora fuera económico y agregó que estaría en el entorno de su hermana.

Brito retomó esa expresión y le preguntó:

-¿En relación al móvil lo que usted dijo en ese momento es una conjetura o algo que sabía?

-En ese momento pensaba que podía ser el móvil -concluyó.

Alejandro Fara.