El ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, consideró ayer que Estados Unidos "no debería aplicar represalias" contra los productores argentinos, al criticar la decisión del presidente Donald Trump de restablecer aranceles a las importaciones de acero y aluminio desde la Argentina y Brasil, provocando un perjuicio de unos US$ 700 millones anuales.
Trump argumentó que la medida se debió a la devaluación que se aplicó en agosto y Sica consideró que esa medida "no se dio en forma voluntaria para ganar competitividad", como lo expresó el mandatario norteamericano.
El ministro dijo que hoy tiene previsto reunirse con su par de Economía brasileño, Paulo Guedes, para analizar el impacto de la medida anunciada por Trump y que se podría eventualmente tomar alguna decisión.
El encuentro se realizará un día antes del inicio de la cumbre de presidentes del Mercosur, que tendrá, como uno de los principales propósitos, continuar con la discusión acerca de la reducción del Arancel Externo Común (AEC).
Sica informó que pidió precisiones de la medida al secretario de Comercio norteamericano, Ross Wilbur, quien le informó que se enteró de la aplicación de los aranceles por las redes sociales.
El ministro dijo que la decisión de Trump, comunicada a través de la red de Twitter, fue "inesperada para todos" e informó que le envió una nota al gobierno norteamericano, junto con el canciller, Jorge Faurie, en la que le plantearon los argumentos en contra de la decisión tomada.
Con el anuncio de Trump, las ventas de aluminio a Estados Unidos pasarán a pagar 10% y las de acero, 20%, lo que, según las empresas, les genera un impacto altísimo y las obliga a buscar otros mercados en su reemplazo.
Sica sostuvo que en los últimos dos días hubo reuniones técnicas para analizar cómo debería ser el proceso de reducción del AEC para que "sea más simple, que cumpla el efecto de una protección efectiva y que no genere la discrecionalidad que hoy genera en la Aduana".
"El arancel está ultra perforado, hay sectores que lo tienen muy alto, otros muy bajo y hay mucha discrecionalidad y tiene que ser más simple y más uniforme", enfatizó el ministro.
El ministro adelantó que en la cumbre del Mercosur los países firmarán una hoja de ruta para la convergencia regulatoria en los sectores automotor y alimenticio, de forma tal de comenzar a trabajar en medidas concretas que persigan ese objetivo.
“Gran preocupación”
Por otra parte, la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica Argentina (Camima) resaltó que "existe gran preocupación" en el sector por la decisión de los Estados Unidos de imponer nuevamente aranceles a la importación de acero y aluminio.
"Afecta de manera directa a toda la cadena de valor de las grandes empresas fabricantes de esos productos", argumentó y pidió al Gobierno "negociar por vía diplomática" una salida para el conflicto.
El presidente de la entidad, José Luis Ammaturo, subrayó que "si bien el aumento del arancel no alcanza a las pymes metalúrgicas porque no son las fabricantes de aluminio ni de acero, como proveedoras de esa industria, sí las afecta fuertemente", consideró.
De ese modo, destacó: "Necesitamos que, como garante de los intereses nacionales, el Gobierno tome cartas en el asunto y por vía diplomática busque una salida a esta situación que puede agravar aún más el estado de estancamiento de parte de la industria metalúrgica".
"Además de lo que la medida puede afectar a las cadenas de valor de la industria del acero y el aluminio, la Argentina necesita del ingreso de dólares y las exportaciones es una de las maneras de ingreso genuino. Por eso también resulta fundamental potenciarlas, defenderlas y alcanzar acuerdos con los países de destino", insistió Ammaturo.
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El ministro dijo que hoy tiene previsto reunirse con su par de Economía brasileño, Paulo Guedes, para analizar el impacto de la medida anunciada por Trump y que se podría eventualmente tomar alguna decisión.
El encuentro se realizará un día antes del inicio de la cumbre de presidentes del Mercosur, que tendrá, como uno de los principales propósitos, continuar con la discusión acerca de la reducción del Arancel Externo Común (AEC).
Sica informó que pidió precisiones de la medida al secretario de Comercio norteamericano, Ross Wilbur, quien le informó que se enteró de la aplicación de los aranceles por las redes sociales.
El ministro dijo que la decisión de Trump, comunicada a través de la red de Twitter, fue "inesperada para todos" e informó que le envió una nota al gobierno norteamericano, junto con el canciller, Jorge Faurie, en la que le plantearon los argumentos en contra de la decisión tomada.
Con el anuncio de Trump, las ventas de aluminio a Estados Unidos pasarán a pagar 10% y las de acero, 20%, lo que, según las empresas, les genera un impacto altísimo y las obliga a buscar otros mercados en su reemplazo.
Sica sostuvo que en los últimos dos días hubo reuniones técnicas para analizar cómo debería ser el proceso de reducción del AEC para que "sea más simple, que cumpla el efecto de una protección efectiva y que no genere la discrecionalidad que hoy genera en la Aduana".
"El arancel está ultra perforado, hay sectores que lo tienen muy alto, otros muy bajo y hay mucha discrecionalidad y tiene que ser más simple y más uniforme", enfatizó el ministro.
El ministro adelantó que en la cumbre del Mercosur los países firmarán una hoja de ruta para la convergencia regulatoria en los sectores automotor y alimenticio, de forma tal de comenzar a trabajar en medidas concretas que persigan ese objetivo.
“Gran preocupación”
Por otra parte, la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica Argentina (Camima) resaltó que "existe gran preocupación" en el sector por la decisión de los Estados Unidos de imponer nuevamente aranceles a la importación de acero y aluminio.
"Afecta de manera directa a toda la cadena de valor de las grandes empresas fabricantes de esos productos", argumentó y pidió al Gobierno "negociar por vía diplomática" una salida para el conflicto.
El presidente de la entidad, José Luis Ammaturo, subrayó que "si bien el aumento del arancel no alcanza a las pymes metalúrgicas porque no son las fabricantes de aluminio ni de acero, como proveedoras de esa industria, sí las afecta fuertemente", consideró.
De ese modo, destacó: "Necesitamos que, como garante de los intereses nacionales, el Gobierno tome cartas en el asunto y por vía diplomática busque una salida a esta situación que puede agravar aún más el estado de estancamiento de parte de la industria metalúrgica".
"Además de lo que la medida puede afectar a las cadenas de valor de la industria del acero y el aluminio, la Argentina necesita del ingreso de dólares y las exportaciones es una de las maneras de ingreso genuino. Por eso también resulta fundamental potenciarlas, defenderlas y alcanzar acuerdos con los países de destino", insistió Ammaturo.

