Crónica de un día de tristeza para el justicialismo
“Queremos entrar, queremos entrar”, gritaba afuera del Centro Cívico de Córdoba la gente que había ido a darle el último adiós a José Manuel de la Sota.
Es que una multitud se acercó hasta El Panal para despedir los restos del tres veces gobernador y esa cantidad superó todos los cálculos que se hicieron previamente.
Una interminable fila de coronas bordeaba el extenso vallado que se había puesto para ordenar el incesante desfile de cordobeses por la Casa de Gobierno. Entre ellas, estaba la del intendente Juan Manuel Llamosas, para quien De la Sota fue su mentor político.
Periodistas cordobeses y también de medios nacionales se turnaban entre las guardias de rutina y las transmisiones en vivo.
En una de ellas, se escuchó al expresidente Eduardo Duhalde decir: “De la Sota pudo haber sido presidente”.
En el incesante desfile de cordobeses, se observaron muchos rostros con lágrimas en los ojos por la pérdida física del caudillo peronista que murió trágicamente en la autovía que él mismo impulsó.
También militantes con los dedos en “v” dándoles aliento a Candelaria y Natalia, las hijas del exmandatario provincial, y también a Juan Schiaretti.
“Olé, olé, olé, olé, José, José”, cantaban los “muchachos peronistas” mientras el féretro era transportado lentamente por la Guardia de Honor desde el Centro Cívico hasta el Cementerio San Jerónimo para el descanso eterno de los restos mortales de De la Sota. También se entonó la clásica marcha peronista.
En la capilla ardiente, iban apareciendo figuras de todo el arco político. Por ejemplo, Mauricio Macri envió al ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y al presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, para transmitir al pueblo cordobés las condolencias presidenciales.
También estaban allí, visiblemente conmocionados, los legisladores delasotistas Daniel Passerini y el riocuartense Franco Miranda, además de los ministros schiarettistas Osvaldo Giordano y Francisco Fortuna.
Completaban el cuadro político el juez de la Corte Juan Carlos Maqueda, el titular de la Convención Nacional de la UCR, Jorge Sappia, y los diputados Alejandra Vigo y Martín Llaryora.
El intendente Ramón Mestre apareció junto a una comitiva radical integrada por su hermano Diego, Soledad Carrizo, Marcelo Cossar y Alberto Zapiola. Posteriormente, se sumó el legislador provincial Miguel Nicolás.
A Adriana Nazario, la última pareja de De la Sota, se la vio muy afectada. “Fue mi maestro, mi amor, mi todo”, declaró a la prensa apenas se reabrió el velatorio en horas de la mañana.
También irrumpió en el lugar Olga Riutort, quien expresó: “Fueron 15 años maravillosos de mi vida, en los que en paralelo compartimos una relación y una gestión pública comprometida”.
En la larga fila de cordobeses que fueron a despedir al exgobernador se encontraban los intendentes de la región Rubén Moine, Néstor Zunino y Aldo Etcheverry que no podían ocultar su consternación por el trágico deceso.
Mientras el arzobispo de Córdoba, Carlos Ñáñez, daba una oracón final, la comunidad Toco Toco, de Cruz del Eje, llevó a cabo un ritual propio de la cultura aborigen.
El hermano del exgobernador, Regino de la Sota, quien se destacaba por su parecido físico al exmandatario, también se hizo presente para darle su adiós.
Quebró en llanto
Finalmente, Juan Schiaretti volvió a quebrarse al referirse al “Gallego”. Fue justo cuando dijo: “Esto habla a las claras de todo lo que te queremos y te quiere el pueblo de Córdoba”. Y la capilla ardiente explotó en aplausos.
El de ayer fue un día de tristeza para el peronismo cordobés.
Marcelo Irastorza. Redacción Puntal.
Comentá esta nota
Es que una multitud se acercó hasta El Panal para despedir los restos del tres veces gobernador y esa cantidad superó todos los cálculos que se hicieron previamente.
Una interminable fila de coronas bordeaba el extenso vallado que se había puesto para ordenar el incesante desfile de cordobeses por la Casa de Gobierno. Entre ellas, estaba la del intendente Juan Manuel Llamosas, para quien De la Sota fue su mentor político.
Periodistas cordobeses y también de medios nacionales se turnaban entre las guardias de rutina y las transmisiones en vivo.
En una de ellas, se escuchó al expresidente Eduardo Duhalde decir: “De la Sota pudo haber sido presidente”.
En el incesante desfile de cordobeses, se observaron muchos rostros con lágrimas en los ojos por la pérdida física del caudillo peronista que murió trágicamente en la autovía que él mismo impulsó.
También militantes con los dedos en “v” dándoles aliento a Candelaria y Natalia, las hijas del exmandatario provincial, y también a Juan Schiaretti.
“Olé, olé, olé, olé, José, José”, cantaban los “muchachos peronistas” mientras el féretro era transportado lentamente por la Guardia de Honor desde el Centro Cívico hasta el Cementerio San Jerónimo para el descanso eterno de los restos mortales de De la Sota. También se entonó la clásica marcha peronista.
En la capilla ardiente, iban apareciendo figuras de todo el arco político. Por ejemplo, Mauricio Macri envió al ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y al presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, para transmitir al pueblo cordobés las condolencias presidenciales.
También estaban allí, visiblemente conmocionados, los legisladores delasotistas Daniel Passerini y el riocuartense Franco Miranda, además de los ministros schiarettistas Osvaldo Giordano y Francisco Fortuna.
Completaban el cuadro político el juez de la Corte Juan Carlos Maqueda, el titular de la Convención Nacional de la UCR, Jorge Sappia, y los diputados Alejandra Vigo y Martín Llaryora.
El intendente Ramón Mestre apareció junto a una comitiva radical integrada por su hermano Diego, Soledad Carrizo, Marcelo Cossar y Alberto Zapiola. Posteriormente, se sumó el legislador provincial Miguel Nicolás.
A Adriana Nazario, la última pareja de De la Sota, se la vio muy afectada. “Fue mi maestro, mi amor, mi todo”, declaró a la prensa apenas se reabrió el velatorio en horas de la mañana.
También irrumpió en el lugar Olga Riutort, quien expresó: “Fueron 15 años maravillosos de mi vida, en los que en paralelo compartimos una relación y una gestión pública comprometida”.
En la larga fila de cordobeses que fueron a despedir al exgobernador se encontraban los intendentes de la región Rubén Moine, Néstor Zunino y Aldo Etcheverry que no podían ocultar su consternación por el trágico deceso.
Mientras el arzobispo de Córdoba, Carlos Ñáñez, daba una oracón final, la comunidad Toco Toco, de Cruz del Eje, llevó a cabo un ritual propio de la cultura aborigen.
El hermano del exgobernador, Regino de la Sota, quien se destacaba por su parecido físico al exmandatario, también se hizo presente para darle su adiós.
Quebró en llanto
Finalmente, Juan Schiaretti volvió a quebrarse al referirse al “Gallego”. Fue justo cuando dijo: “Esto habla a las claras de todo lo que te queremos y te quiere el pueblo de Córdoba”. Y la capilla ardiente explotó en aplausos.
El de ayer fue un día de tristeza para el peronismo cordobés.
Marcelo Irastorza. Redacción Puntal.