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El peronismo cordobés se reacomoda hacia adentro y hacia afuera

El schiarettismo señala que buscará trabajar más en la unidad para que los dirigentes del delasotismo se sientan contenidos. En el plano nacional, ya no habrá ningún contacto con el kirchnerismo

Después de la conmoción que provocó la muerte de José Manuel de la Sota, el peronismo cordobés empieza a adaptarse a su nueva situación. Durante 20 años fue una fuerza política que construyó hegemonía sobre la base de una sociedad de dos, que se fue alternando en el poder. El exgobernador y el actual mandatario, Juan Schiaretti, lograron turnarse durante cinco períodos consecutivos. 

De la Sota era quien tenía un perfil más convocante y carismático y, de hecho, fue quien construyó Unión por Córdoba. Schiaretti era el socio que lo complementaba: con características más de técnico, es un dirigente más volcado a la gestión y a la administración.

Ahora, ¿qué pasará con el peronismo? ¿Cómo se reconfigurará?

La dinámica de funcionamiento entre Schiaretti y De la Sota ya era un clásico. Si bien eran socios electorales y siempre terminaban preservando ese acuerdo que les garantizó la permanencia en el poder, en el día a día siempre había tironeos entre los dos.

De hecho, en los últimos meses la comunicación entre ellos no era fluida ni mucho menos. Estaban distanciados más que nada por el posicionamiento con respecto al gobierno de Mauricio Macri. De la Sota estaba construyendo una alternativa en la que él era protagonista pero que, además, incluía un aspecto que el schiarettismo repudiaba abiertamente: una alianza con el kirchernismo, y más específicamente, con la propia Cristina Fernández.

Cada vez que surgía el rumor  de un encuentro de De la Sota con el kirchnerismo, Schiaretti, sin nombrar al otro cacique del PJ cordobés, decía que el peronismo nacional debía construir una alternativa nueva, distinta, con otros actores, porque el kirchnerismo era  una etapa superada en el país.

En las horas posteriores a la trágica muerte del exgobernador en la autovía a Córdoba, en el peronismo provincial comenzaron los análisis sobre lo que ocurrirá de ahora en más.

Primero, en el frente interno, el justicialismo tiene por delante nada más y nada menos que la defensa de la gobernación. Se venía mencionando la posibilidad de que las elecciones se adelanten para junio o julio y, ante la fortaleza que todavía tiene Cambiemos en la provincia, es absolutamente necesario que el oficialismo vaya unido. 

En ese sentido, el hecho de que Unión por Córdoba se haya quedado con un único referente de peso puede contribuir a ordenar el panorama. Eran habituales las tensiones entre De la Sota y Schiarettti cada vez que debía definirse una lista: el exgobernador quería incluir a la mayor cantidad posible de dirigentes de su riñón, y Schiaretti pujaba, por supuesto, por lo contrario. Su objetivo pasaba no sólo por ganar la elección sino, además, para evitar deslealtades y complicaciones, por generarse condicionamientos mutuos que hicieran imposible que cada uno de ellos pudiera cortarse solo.

En el oficialismo señalan que ahora Schiaretti convocará a todos para intensificar y afianzar la unidad. “A nosotros no nos cuesta porque es algo en lo que trabajamos constantemente. Fijate que casi no hay ruidos en el funcionamiento diario con el delasotismo”, indicó un funcionario del gobierno.

En algunos aspectos, a Schiaretti le despeja la posibilidad de tensiones; por ejemplo, en el armado de las listas. El delasotismo constituía un grupo de presión. Si bien no puede preverse qué pasará, se supone que habrá alineamientos casi generales con el gobernador. Entre los que integran el grupo de De la Sota no hay quienes tengan la estatura política para tomar la posta.

En cuando al aspecto electoral, es inevitable que inmediatamente comenzaran a dispararse especulaciones y lecturas. En el peronismo consideran que la oleada de gente que acompañó a De la Sota en su último adiós es una señal inequívoca de la vigencia que tenía el exgobernador y el reconocimiento que despertaban tanto sus gestiones como su figura. En ese sentido, consideran que puede generarse a partir de ahora una tendencia favorable al peronismo. “Las tragedias siempre tienen efectos sobre el electorado; eso es así”, indicó un dirigente de trayectoria en el peronismo provincial.

Además de la situación interna, otro punto de desacuerdo entre Schiaretti y De la Sota era el posicionamiento nacional con respecto al gobierno de Macri. El exgobernador estaba trabajando en una candidatura propia en alianza con el kirchnerismo. El schiarettismo ahora es el único referente nacional. En los próximos días, habrá una foto de gobernadores que buscarán mostrarse como la tercera vía entre Macri y Cristina. Será la única cara que mostrará el PJ cordobés.

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