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A un año de la muerte de Pérez Volpin, no hay una junta médica para el juicio

Hubo un homenaje en la Legislatura porteña en el que pidieron justicia
 
A un año de la muerte de la periodista Débora Pérez Volpin en el Sanatorio de La Trinidad en Palermo, cuando se estaba realizando un estudio rutinario de endoscopía, se está a la espera del juicio oral y público, y con una junta médica pendiente ordenada por la Justicia.

La periodista fue homenajeada ayer en la Legislatura porteña, donde había llegado como legisladora integrando la lista de Evolución, el espacio liderado por Martin Losteau. "La placa nos va a servir a los que hacemos política para no olvidarnos de por qué lo hacemos, y a los que especulan con que las cosas se olviden, para que tengan claro que ninguno de nosotros va a hacerlo. Justicia por Débora", dijo.

Su última pareja, el periodista Enrique Sacco, difundió una emotiva carta abierta a propósito del aniversario en la que señaló: "La vida continúa sin odios ni rencores. Y sin intención de venganza. Hubo un hecho y hay pruebas contundentes. Sabemos la verdad y muy pronto esperamos la lógica justicia".

En febrero del año pasado sorprendía la muerte de la periodista en el Sanatorio cuando se había internado para realizar un estudio de endoscopía, y por el cual ahora serán juzgados dos médicos que están procesados por el delito de homicidio culposo.

Son el endoscopista Diego Bialolenkier y la anestesista Nélida Puente quienes son exclusivamente los que intervinieron en el estudio practicado a Pérez Volpin.

La causa está desde noviembre pasado elevada a juicio a cargo del juez Javier Anzaotegui, integrante del tribunal Oral Criminal 8 de la Capital Federal. Por pedido de los imputados, se dispuso la realización de una junta médica que aún no está claro quién la realizará.

La periodista murió durante la realización de un estudio endoscópico de baja complejidad y la pericia determinó que la muerte ocurrió por una perforación instrumental del esófago, que no se detectaron patologías preexistentes, y que las lesiones del estómago encontradas fueron consecuencia de las maniobras instrumentales y de la reanimación cardíaca que se le practicaron.

Al responsabilizar a los profesionales, la querella argumentó que el endoscopista "logró ingresar con el endoscopio hasta la segunda porción duodenal, no sin antes provocar con su intervención una perforación del esófago torácico".

"Aquella situación no fue advertida por el médico endoscopista, que continuó con el estudio hasta que, en algún momento -muy tardío por cierto-, la médica Nélida Inés Puente, anestesista, advirtió una desaturación en la paciente", indica la querella en su acusación.

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