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Fuerte déficit hídrico en enero complica los rindes de soja y maíz

La región núcleo registró lluvias 65% inferiores al promedio histórico

La región núcleo cerró enero de 2026 con un déficit de lluvias del 65%, situación que pone en riesgo la producción de soja y maíz, especialmente en el noreste bonaerense y el sur de Santa Fe, según datos difundidos este 3 de febrero por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

De acuerdo al relevamiento de la red BCR-GEA, durante un mes que históricamente registra entre 100 y 120 milímetros, el promedio acumulado fue de apenas 38 mm, lo que generó estrés hídrico generalizado en los cultivos de la zona.

De las 36 estaciones meteorológicas monitoreadas, solo General Pinto, en el noroeste de Buenos Aires, alcanzó la media histórica con 122 mm, convirtiéndose en el área más favorecida. En sectores cercanos, las lluvias oscilaron entre 45 y 90 mm, mientras que la franja central de la región núcleo mostró los valores más críticos: en Álvarez se midieron solo 9 mm, y en Pujato, Maggiolo y Godeken los registros no superaron los 10 u 11 mm.

En este contexto, la soja de primera atraviesa su período más sensible para la definición del rendimiento. Actualmente, el 60% del área se encuentra en fructificación, un 5% inició el llenado de granos y el 35% restante continúa en floración. La falta de agua en esta etapa ya se traduce en pérdidas irreversibles de rinde potencial.

La ausencia de precipitaciones en el noreste bonaerense y el sur santafesino intensificó los síntomas de estrés. En Pergamino, se estiman mermas de hasta el 50%, mientras que en Bigand se observan hojas flácidas, plantas marchitas y caída de flores, con pérdidas que podrían ubicarse entre el 15% y el 20% si no se registran lluvias próximas.

En Marcos Juárez, pese a algunos milímetros recientes, se detectan plantas muertas en sectores bajos, freno en el crecimiento y pérdida de nudos, lo que impactará en el rinde. A esto se suma la aparición de plagas asociadas a sequía y altas temperaturas, como arañuelas y trips, que obligaron a iniciar tratamientos sanitarios.

No obstante, el informe de la BCR señala que las lluvias de la última semana de enero, principalmente en el oeste de la región núcleo, permitieron sostener la condición general de la soja de primera: un 5% del área se califica como excelente, 30% muy buena, 50% buena y 15% regular.

En las zonas donde mejor llovió aún se mantienen expectativas de rinde. En Bigand, los lotes con mejores suelos continúan en buen estado; en María Susana se observa elongación de entrenudos, y en Carlos Pellegrini solo algunos lotes presentan desajustes sin comprometer el potencial productivo.

En cuanto a la soja de segunda, cerca de la mitad de los lotes permanece en estadios vegetativos y el resto inicia floración. Si bien la demanda hídrica comienza a aumentar, el cultivo conserva capacidad de recuperación si se concretan nuevas lluvias. En Carlos Pellegrini y Piedritas, las precipitaciones llegaron a tiempo y permitieron sostener el estado general, mientras que en Marcos Juárez, Bigand y Pergamino persisten el estrés térmico e hídrico y el crecimiento atrasado, aunque todavía existe margen de mejora a corto plazo.

Respecto al maíz tardío y de segunda, la BCR indicó que cerca de 90.000 hectáreas se encuentran muy comprometidas por la falta de agua y las altas temperaturas. Casi la mitad del área presenta un estado regular, aunque un 25% se mantiene en muy buenas condiciones y un 30% en buen estado.

Los mejores cuadros se concentran en el noroeste bonaerense, donde el 60% del cultivo sigue en muy buenas condiciones tras lluvias oportunas. En contraste, el sur de Santa Fe muestra lotes estancados y a la espera de precipitaciones, mientras que en el sudeste de Córdoba el panorama continúa siendo crítico, con plantas acartuchadas y alta dependencia de nuevas lluvias para revertir el escenario.

Fuente: Todo agro