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El martes era el día del deporte

La revista El Gráfico fue fundada el 30 de mayo de 1919 por Constancio Vigil y fue una publicación insignia de Editorial Atlántida

Es verdad que la vida otorga alegrías y sinsabores, en números más o menos parecidos, a lo largo del tiempo. Y, probablemente, uno recuerde cosas de los dos lados, si se pone a hacer un balance. Y no lo expreso a partir sólo de cuestiones trascendentes como las familiares, las de salud, las verdaderamente importantes, sino algunas que han motivado un sentimiento especial alrededor de nuestras vidas.

Cuando niños o adolescentes, los que lo fuimos entres los 60 y 70, habían cosas que eran una pequeña Navidad diaria o semanal. Algo así como momentos mágicos que, tal vez, a la distancia, parezcan descriptos con algo de exageración. Y si bien la vida regala la chance, de, por ejemplo, hacer un gol, dar un primer beso, bailar pegado, abrazar a un ser querido, hacer un lindo viaje, hoy le voy a hincar a un tema que habrá tenido reemplazos tecnológicos, pero que no morirá jamás. Es el de la lec-tura.

E inmerso en ese grupo, como decían las profesoras de matemáticas, apenas apareció la "moderna"; estaban las revistas. Las que esperábamos con ansias y devorábamos con avaricia, apenas llegaban. Una de ellas, para una importante sector de la población argentina, era El Gráfico.

Fue fundada el 30 de mayo de 1919 por Constancio Vigil, para Editorial Atlántida. Constancio Vigil, uruguayo nacido en Rocha, fundó la revista "Atlántida", el 7 de marzo de 1918 con buenos resulta-dos, pero la semana trágica de 1919, paralizó las actividades y lo convenció de la necesidad de ad-quirir una imprenta. Ya con ella, creó la segunda revista de su em-presa: El Gráfico. En noviembre surgiría Billiken y el 1922 los segui-ría Para Ti. Gente lo haría en los años 60.

El 30 de mayo de 1919, la tapa número 1, no tiene título, sólo epígrafe: "los alumnos de las escuelas públicas de la Capital desfilan ante el Presidente de la República". Con un formato tipo sábana de 58 x 40, se destaca la sección "notas socia-les" en las que posan elegantes mujeres como Marta Aldao de Hilerte Mercedes Peña Unzué de Paunero. Sólo hay dos coberturas deportivas: el tercer campeonato de fútbol en Río de Janeiro y un certamen de tenis, en las canchas del Lawn Tennis Club. El deporte es apenas un rubro más. "El Gráfico, revista de sports, teatro, arte y variedades", será el slogan. La revista era innovadora, de ahí su éxito. Se volcó definitivamente al deporte en 1925. Se mantuvo como publicación semanal hasta el 2002, luego mensual, digital, y cerró su vida en enero del 2018.

En el número 5, aparece por primera vez el fútbol en la tapa, con escenas de un partido entre argen-tinos y uruguayos.

Para nosotros, la llegada de El Gráfico era una fiesta. Si en Buenos Aires aparecía el lunes por la noche o el martes, por aquí hubo un tiempo en que había que espe-rarla el jueves y nuestros padres contaban que en sus tiempos llegaba casi con el nuevo fin de se-mana encima. Ya, con el avance de los tiempos y las comunicaciones, el martes fue el día del deporte para todo el país. Es que así rezaba el jingle publicitario: "el martes es el día del deporte, porque en cada rincón de la Argentina, El Gráfico en el kiosco de la esquina, El Gráfico se juega su verdad. Con periodistas de profesión, con deportistas de corazón...". Más tarde se agregaría el cierre con el grito cantado, creado por Alejandro Dolina: "¡El Graficooooo!".

Recién en 1931, llegó el color a la revista. Su tapa fue para elegidos durante mucho tiempo. Estar allí era una medalla dorada en la vida de un deportista, no sólo un futbo-lista, sino cualquier otra actividad. En esos tiempos de periodismo puro, un nadador, un atleta, un basquetbolista y personajes de muchas disciplinas fueron tapas de El Gráfico. Entre 1964 y 1970, El Gráfico, publicó un mensuario de mayor tamaño y mejor calidad de papel que la edición habitual: la Sport. Sus notas dejaron un re-cuerdo imborrable y hoy mantienen una vigencia asombrosa. Fue idea de Julio César Pasquato, que firmaba como Juvenal. A propó-sito, no me parece exagerado decir que para muchos, El Gráfico fue un aprendizaje de lectura y razonamiento de textos. Es que desde Dante Panzeri a Osvaldo Ardiz-zone, pasando por El Veco, Juvenal o Borocotó, Héctor Onesime, Carlos Ares, Carlos Thiery, Ernesto Cherquis Bialo con el seudónimo Robinson escribiendo de boxeo, Oscarsitas y el basquet, Hernán-dez y el tenis y varios más; cada pluma de esas fue un docente para nuestras vidas.

Allá por los 90, cuando Torneos compró la revista, con mi sensación de que se pretendía monopolizar la opinión de la prensa, El Gráfico dejó de ser el mismo. Fue mensual desde el 2002 y ya ahora ya no está ni en versión digital. Y mucho menos en el kiosco de la esquina. El primer aviso fue de Harrods. "Un vestido, 140 pesos", ofrecían en el número 1.

Un 30 de mayo de 1919 salió el primero. La mayor venta de ejemplares corresponde al título mun-dial ganado en México 86: 690.998. Lo sigue el del 78: 595.924. Diego Maradona era el personaje con más tapas acumula-das al cumplirse 90 años de la re-vista en el 2009, con 134. Lo seguían Daniel Passarella (58) y Norberto Alonso (54). En el censo realizado en el número 4000 de 1996, Boca acumulaba 580 tapas, seguido por River (541), Indepen-diente (248), San Lorenzo (199) y Racing (197), cifras que obvia-mente no serán las mismas con números finales puestos.

Ese olor a El Gráfico nuevo en nuestras manos y el amigo kiosquero que nos permitía hojearlo si no había un mango para comprarlo, son inolvidables.

El Gráfico: en un tiempo; absolutamente indispensable.

Osvaldo Alfredo Wehbe

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