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En el mismo lodo, “todos manoseaos”

Pasaron dirigentes, profesionales, periodistas, y es de vital importancia conocer la opinión de los DEPORTISTAS, los protagonistas principales de esta historia. Desconocer que aquí existe política deportiva es mirar para otro lado y no reconocer la ausencia de ayuda exterior.  Por Alberto Arce (p)

Vísperas de martes 13 y con el agua al cuello. Con los ánimos crispados, con el cielo que no se abre, con los densos nubarrones que pareciera que eligieron quedarse a vivir y con el viento, habitante natural de estos lares, migrando hacia otros lados, como muchos políticos que desaparecen o inventan viajes cuando la necesidad de los más desprotegidos, en este caso los afectados por el temporal, es urgente.

Día gris, de audios inventados, de fotos trucadas, de pibes sin clases, de familias desesperadas y desperanzadas,  de casas sin luz, de mesas sin pan, de abuelos con el miedo que se les brota de los ojos, de facturas impagas, de automovilistas desaprensivos, de bocinazos prolongados, con muchos no entendiendo en absoluto que esta es una situación que castiga a todos, pero que afecta de una manera brutal a los que menos tienen. 

Demasiada crueldad y mucho barro. Y mucho manoseo. 

Mal día, seguro, para colocar en este escenario convulsionado un tema como la Ciudad Deportiva. 

A quien podría importarle, con tantos problemas que solucionar de manera urgente una cuestión deportiva. 

Puede esperar, como esperó siempre. Sería la respuesta lógica. Y en este caso aceptable. 

Esperar, como lo hizo durante años, entendiendo que la salud era prioritaria, por eso se construyó el Hospital Regional Pasteur y bienvenido sea porque es el principal centro de atención de la región con esforzados trabajadores cuyo amor al prójimo queda demostrado de manera cotidiana.

También esperó, cuando la Educación, pedía a gritos  nuevos establecimientos. Por ello se construyó la Medioteca y llegaron más escuelas. 

El deporte dejó su lugar en la fila cuando comenzaron las reuniones, consultas y el caos del tránsito conducía, irremediablemente, a una nueva vía de comunicación entre los dos sectores de la Villa, separados por el riel, construyéndose el Subnivel.

También dio un paso atrás cuando la explicación gubernamental consistía -y con fundados argumentos- que más de cinco mil personas estaban inscriptas en el Registro de la Vivienda, esperando la construcción de una casa, entonces “Las 400” y las de los Planes “Eva Perón” ocuparon el centro de la escena.

Y antes o después (a esta altura el orden cronológico poco importa) la consideración de quienes tomaban decisiones fue que había que aunar esfuerzos para que Villa María tuviese su propio aeropuerto. Entonces hacia allí apuntaron las miradas.

Y antes fue la Universidad. Y así fue siempre, con el deporte relegado porque había otras prioridades, que requerían atención. 

Hoy, muchos, no todos, de aquellos problemas tuvieron respuesta y parece ser que ha llegado la hora para el deporte, que justo es decirlo, siempre tuvo contención y política a la hora de hacer y apoyar.

Argumentar que aquí no existió política deportiva es desconocer un sinfín de situaciones, como el impulso del Villa María Vóley, el apoyo sostenido a Alumni en su incursión en los torneos argentinos, la recibida por Jockey Club y San Martín en cada año permitiendo la generación de recursos que luego posibilitan viajes, encuentros, competencias, el acompañamiento a Ameghino en sus participaciones en la Liga Argentina, el “Yo cuento con mi ciudad”, las becas que tuvieron durante un buen tiempo los deportistas de alto rendimiento de Villa María. 

En este lodo son muchos los que buscan protagonismo y pocos los que trabajan al lado de la gente. 

Pero volvamos a la Ciudad Deportiva, a la infraestructura y a lo que viene, porque tarde o temprano tendrá que llegar.

Villa María no necesita un nuevo estadio porque la Plaza Ocampo le quedó chica. En realidad hoy le queda inmensa a cualquiera, porque ningún equipo de los que juegue allí tiene un poder de convocatoria que en la temporada liguista “corte” más de 150 entradas y en competencias superiores sólo Alem puede aportar una convocatoria como para poblar en un buen porcentaje sus tribunas.

Un nuevo estadio siempre será bienvenido, pero la Ciudad Deportiva, va mucho más allá que una cancha de fútbol. Incluye infraestructura consistente en salones multi-espacio, posadas, canchas auxiliares, un natatorio, vestuarios y sumados a la propuesta de un estadio cubierto en el campus para deportes bajo techo, la propuesta es seductora. 

Como era de esperar, muchos actores que poco y nada tienen que ver con el deporte salieron de su ostracismo para oponerse, con argumentos poco convincentes y sin siquiera realizar una recorrida por la infraestructura existente. No se embarran cuando llega el agua, no  recorren los barrios, no hacen, no dejan...son (y fueron) una máquina de impedir.

Por supuesto que hay mucho que analizar y también tiempo para hacerlo. Contratos, plazos, posibilidad de una mayor infraestructura, una revisión exhaustiva y con una participación generalizada como la que se está realizando para sumar opiniones. Las reuniones mantenidas incluyeron a empresarios, dirigentes, profesionales, periodistas y en esta búsqueda los principales destinatarios tienen que ser incluidos: se trata nada menos que de los DEPORTISTAS.

Quizás sea el intendente Martín Gill el encargado de poder concretar lo que antes intentaron Nora Bedano y Eduardo Accastello. Todo parece indicar que la Ciudad Deportiva está próxima, porque hay una infraestructura a la vista, que incluso puede ser ampliada y mejorada.

En medio de una profunda crisis económica y recesión, las dos ofertas (Ciudad Deportiva y salón cubierto en el campus) llegaron inesperadamente y merecen un análisis profundo. Quizás ahora pueda ser.

Por lo pronto esperemos la Villa retome su pulso normal. Hoy es martes 13. Por favor, de deportes hablemos otro día.  

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