Tranquera Abierta | Derechos de exportación

Si eliminaran los derechos de exportación al maíz, crecería 45% su volumen de cosecha

La cadena del maíz aporta alrededor de US$ 6.600 millones en exportaciones

El maíz es un actor central de la actividad agropecuaria de Córdoba, que es la principal productora de ese grano a nivel nacional.

 

A pocos días de que el Gobierno anunciara la baja de retenciones para trigo y cebada desde el próximo mes, y plantee un esquema gradual de quita para soja, maíz, sorgo y girasol a partir de enero del año próximo, un informe de la Fundación Fada realizó un ejercicio sobre el impacto que tendría liberar al maíz de los derechos de exportación.

Actualmente ese cereal cuenta con una carga del 8,5% pero bajará un cuarto de punto por mes desde inicios de 2027. Hasta entonces mantendrá ese nivel impositivo.

Pero si eso pasara a ser cero, los efectos económicos se multiplicarían. El primer dato que aporta Fada es que la cosecha, que las bolsas actualmente ubican entre 68 y 70 millones de toneladas, cuando aún falta recolectar al menos la mitad de las hectáreas implantadas, podría crecer en 32 millones de toneladas adicionales, lo que representaría casi un 45% de incremento en volumen. Sólo eso implicaría una necesidad adicional de más de un millón de viajes de camión.

Pero, con un esquema libre de retenciones y mayores incentivos a la transformación industrial, el complejo maicero podría sumar 15.000 millones de dólares adicionales en generación de valor y crear 127.000 nuevos empleos privados.

Eso, a su vez, dejaría 19 millones de toneladas de granos adicionales para la exportación con un saldo extra de 4.200 millones de dólares.

Pero extendiendo la mirada a los últimos 3 años, si los recursos captados por las retenciones hubieran permanecido dentro de la cadena maicera, se podrían haber impulsado inversiones estratégicas para transformar el maíz en energía, proteínas animales y alimentos con mayor valor agregado.

El trabajo enumera, por ejemplo, que se podrían haber construido otras 15 plantas de bioetanol, ampliando la producción de combustibles renovables y la demanda interna de maíz; 8 plantas de biogás, destinadas a generar energía a partir de residuos agroindustriales y ganaderos; 6 molinos harineros, fortaleciendo la industrialización local y la elaboración de alimentos; 30 criaderos de cerdos y hasta 6 frigoríficos porcinos, agregando capacidad de procesamiento.