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A 44 años de la dictadura, la Mesa por los Derechos Humanos no olvida

En conmemoración del 24 de marzo, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, distintas organizaciones de Villa María y Villa Nueva emitieron un comunicado en el que visibilizan y rememoran la importancia de esta fecha

“El peor virus para una sociedad democrática es el olvido. A 44 años del 24 de marzo de 1976 MEMORIA - VERDAD – JUSTICIA”, de esta manera comienza el comunicado de la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos de Villa María y Villa Nueva, conformada por diferentes instituciones y organizaciones sociales, también estudiantiles. Hace años que conmemoran en el banco rojo y en el reloj de sol el despojo de la libertad, la tortura y la desaparición forzada de jóvenes que enfrentaron el autoritarismo del régimen cívico militar. Este año no pudieron desarrollar la programación en la que estuvieron trabajando debido a la proliferación del Covid-19 y la suspensión de las actividades de conmemoración a nivel nacional.

El comunicado rememora una mancha en la historia argentina y se contextualiza en Villa María y Villa Nueva. “La última dictadura militar, que fue sostenida e institucionalizada por sectores de la Iglesia y civiles de nuestras ciudades, cómplices por acción y omisión de este proyecto criminal. Muchos de ellos eran amigos y con mucha frecuencia compartían reuniones amistosas con el teniente coronel Fornari, titular de la Fábrica Militar de Villa María”.

El terrorismo

“El 24 de marzo 1976 fue el más cruel e inhumano genocidio de la historia argentina, produjo incertidumbre, miedo y múltiples violaciones a los derechos humanos más sensibles. En nuestra región, muchas de las detenciones irregulares, los secuestros, la tortura y la desaparición de personas se decidían en amenas reuniones entre militares y un nefasto entorno de colaboradores”, enfatizó el documento.

Además, recordó que luego de los encuentros conformaban las “listas negras” y que esas personas en la actualidad recorren las calles de la ciudad como “ilustres ciudadanos democráticos”, pero son “cómplices pusilánimes y peligrosos de la mayor tragedia que azotó el pueblo argentino”.

Quienes fueron parte de la construcción de este relato detallaron que la herida abierta en la historia argentina resultado del golpe militar produjo “fisuras y desequilibrios profundos” en la sociedad y en las instituciones fundamentales del sistema democrático, en el Estado, la Justicia, el sistema educativo y en el modelo de desarrollo económico, “que a pesar del tiempo transcurrido no han sido revertidas”. “De a poco, transitamos un proceso doloroso de recuperación de una democracia plural, en la que el humanismo sea el eje de una nueva sociedad igualitaria”, afirmaron.

La noche de los lápices

Marcaron, quienes en conjunto escribieron, a este suceso como el ejemplo contundente de “la irracionalidad aplicada por estos criminales a nuestros jóvenes”, que tuvo como fin establecer una sociedad dócil, silenciando cualquier reclamo. A este objeto lo contrarrestaron y, en este sentido, recalcaron: “Nuestra acción política durante todos estos años, aún en tiempos de la dictadura, tuvo un recorrido histórico, comprometido, en busca de la verdad, y a través del tiempo se fue fortaleciendo en la medida que perdíamos el miedo y la sociedad tomaba conciencia de los sucesos trágicos que padeció la patria”.

El sueño, la Patria Grande

Acusaron y reclamaron con sus palabras a los golpistas de América, que “interpretaban localmente un proyecto pergeñado por el imperialismo”. Este, remarcaron, que ataviado con el funesto nombre de Plan Cóndor, “persiguió y masacró a un activismo comprometido que soñaba con que la Patria Grande pudiera cobijar administración independiente de la CIA y la Casa Blanca”.

Declararon que fue la lucha y la obstinación por recuperar la dignidad las que pusieron fin al Estado terrorista y al primer ensayo neoliberal que “persiguió y sumió en sangre a los mejores hijos e hijas de esa noble generación”. Retomando su compromiso histórico, los sobrevivientes y un floreciente activismo democrático abrieron el camino de la justicia, “esa misma huella sobre la que caminamos para darle profundidad y dotarla de solidaridad y justicia a la democracia que recuperamos en 1983”, sostuvieron.

Memoria, Verdad y Justicia

Garantizaron que, en los primeros tiempos, su reclamo de memoria, verdad y justicia tuvo como objetivo “la búsqueda de homenaje y reparación de las víctimas de la noche genocida, nuestros torturados, desaparecidos, ejecutados, asesinados y exiliados”. Y aseveraron: “Hoy portamos las mismas banderas que ellos enarbolaban en la resistencia a las estrategias de dominación política y económica que amenazan nuestro futuro. Nuestra consigna de memoria, verdad y justicia tiene para nosotros otra dimensión, la de la libertad como país, la de los derechos sociales y humanos, la de la libertad y la democracia profunda, sustentada en la dignidad de las personas”.

Hicieron referencia a que la democracia “se transforma en un dispositivo que nos reclama caminar juntos si pretendemos avanzar en la conformación de una sociedad más justa”, evitando de esta manera la debilidad por divisiones y que concluyan por llevar a la comunidad a “un mañana sombrío, con una sociedad egoísta, carente de empatía, con sitio para unos pocos”. Señalaron: “El desafío es ver de qué manera podemos articular nuestros intereses con los del pueblo, que están por encima de los proyectos sectoriales y las miradas individuales”.

Concluyeron con una cita del juez español Baltazar Garzón: “La sociedad se fortalece a sí misma reconociendo lo que aconteció en un momento de su historia, así como los hechos que propiciaron su ruptura y la sumisión a la voluntad del dictador. Y, en ese sentido, no son el silencio, ni el olvido, ni la impunidad surgidos de esa impúdica unión los que deben prevalecer en la memoria de un pueblo, sino las decisiones que hicieron posible, la verdad, la justicia y la reparación de quienes sufrieron la represión y el dolor de quienes tenían la obligación de protegerles y no lo hicieron”.

La mesa

De la redacción, al igual que de la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos, fueron parte la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, la Municipalidad de Villa María, Secretaría de Educación, Cultura y Promoción de la Ciencia; el Programa de Historia Oral Memorias Locales; Ser Arte y Parte; la Municipalidad de Villa Nueva; la Dirección de Patrimonio y Archivo; y la secretaría de Educación y Cultura.

La Universidad Nacional de Villa María; Asociación Mutual Mercantil Argentina; Grupo GESTA; Asociación del Personal de la Universidad Nacional de Villa María; Secretaría de Cultura, Derechos Humanos y Discapacidades del Centro de Estudiantes del Instituto Académico Pedagógico de Ciencias Sociales; Concejo Deliberante de Vila María; Federación Universitaria de Villa María; Pueblo U.N.V.M; Putos Peronistas y Orgullosos LGBTIQ.

Además, Nuevo Encuentro; Instituto de Extensión Universidad Nacional de Villa María; Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba - Delegación Villa María; Inescer “Dr. Diego Ángel Márquez”, Círculo Sindical de la Prensa de Córdoba, Centro de Estudiantes de la Escuela Superior de Bellas Artes “Emilio Gómez Clara”, DDHH en la cárcel con INCAA Villa María, Quijotada, La Revolución de las Viejas, Frente Nacional x la Igualdad, Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero Argentina Villa María, Asociación de Mujeres Meretrices Argentina y Comunidad Boliviana.