La auditora general relató sus comienzos en la lucha por los derechos humanos.“Militar fue un proceso que me transformó en el 98, 99 cuando estuve muy enferma con la necesidad de tener la cabeza en otro lado”.
Describió que en ese momento visibilizó la trata y la explotación de mujeres, también de identidades diversas. Incluso luego comentó que aprendió de incidencia política con el Papa, que fue una herramienta que cultivó en tantos años de trayectoria militante. Lo que la impulsó y aún continúa haciéndolo es “la esperanza y la fe por el cambio de la humanidad”.
Agregó: “Sueño con una cultura en la que se desnaturalice el patriarcado. Me impulsan los niños y niñas por una sociedad diferente para ellos, donde puedan elegir por fuera de las heteronormas. Porque el patriarcado estrella y lo hace para todos lados”. “El trayecto para ser auditora fue largo. Estaba preparada para incursionar en esta disciplina, pero tenía mucho temor y los primeros días no dormí por miedo a equivocarme. Pensaba que no les iban a dar más oportunidades a mujeres si llegaba a pasar, creo que nos pasa a la mayoría de las pocas mujeres que ocupamos cargos de poder”.
A pesar de esto, manifestó ser muy feliz en su trabajo y en cómo lleva a cabo su desempeño.
Aclaró también que no cruza los límites entre su función pública y la militancia con Vínculos.
Los costos
Ante la pregunta, respiró y afirmó: “En mayor medida fue sociales, hace más de 20 años que empecé con este voluntariado. Implicó una postergación laboral y también, la visión negativa que posee la gente. Muchas personas me juzgaron por mi militancia en mi labor profesional, en la auditoría.
También por mi vínculo con el Papa, pero lo que no saben es que mi condición de creyente no me limita en ponerme en el lugar del otro o la otra”.
Su desvelo
En la conversación, la militante por los derechos humanos explicó que su preocupación es “el avance de las redes sociales y la pornografía infantil. No se habla mucho, no se instaló el debate y estas personas lo producen fácilmente. Se produce con un celular en la casa e inclusive lo puede hacer un familiar”.
Además, recalcó que mediante el empleo de la tecnología, existe una apertura que no permite el registro sobre el consumo de esta problemática, como el caso de la web oscura y las monedas electrónicas. Remarcó que el grooming es un delito frecuente que afecta a demasiados menores, “es una de las causas que incide en la extorsión y muchas veces el suicidio en los y las adolescentes. Los padres deben hablar y concientizar a los y las hijas”.
Apuntó hacia la construcción del varón hegemónico. “El consumo de la prostitución es parte de la masculinización, de la genitalidad exacerbada. Tenemos que trabajar con ellos desde la infancia para poder erradicar la violencia, porque existe una habilitación social sobre el consumo de pornografía”. “Me gusta tomar mates, juntarme con gente que me llena de vida, hablar de política. Me gusta la geopolítica. Conozco poco el miedo, pero le temo a la cobardía y a las cosas que no pude hacer”, dijo.
Recuerdo
“Vivíamos en una casita muy pobre, éramos muy nómades con mi abuela. A los 4 años a escondidas de ella me escapé para visitar a una vecina que vivía cerca porque tenía un televisor blanco y negro. Me subí al caballo y me fui. A los 300 metros me caí porque salí al galope. Cierro los ojos y puedo sentir como el viento pegaba sobre mi cuerpo y sentí que podía conquistar todo, hasta el día de hoy lo llevo presente”.
Alicia recuerda muchas de sus travesuras, como así también a su abuela cuando tomaban juntas mates con peperina, cuando rezaban y escribían a la luz de las velas.

