Esta semana se realizó una jornada sobre Extensión Universitaria y Derechos Humanos que contó con la participación del ministro de Justicia y Derechos Humanos de Córdoba, Juan Martín Farfán, y el fundador del Grupo de Estudios sobre Educación en Cárceles (Gesec), Francisco José Scarfó, entre otros especialistas.
El encuentro se dio en el marco de los 10 años del proyecto Comunicación para la Inclusión, impulsado por el Instituto de Extensión de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), que genera instancias de expresión y reflexión para las personas en contextos de encierro.
En este proyecto se dicta un taller del cual surgió la escritura como “una modalidad de canalizar el trabajo semanal” y que posibilita “reflexiones, conversaciones, charlas, debates y diálogos”. Desde la escritura, como modalidad que predomina en el taller, surgió el interés por analizar los significados que se construyen en los escritos.
“En lo académico se busca profundizar en el conocimiento del aporte que puede hacer las prácticas de la escritura en la construcción de la subjetividad de las personas privadas de la libertad, sobre todo recuperando la experiencia de privación de la libertad en el contexto específico de la cárcel”, explicó la docente e integrante del taller, Claudia Ceballos.
En la actualidad existen pocos estudios académicos sobre el tema, por lo que la investigadora busca vincular esta práctica desde un corpus inicial basado en las 9 revistas publicadas. “Tenemos la experiencia de estos años en el taller en donde hay cuestiones para recuperar, desde la propia experiencia como talleristas, sobre los sentidos construidos”, precisó.
La reconstrucción de los procesos de escrituras para caracterizarlos teóricamente y vincularlos con aportes teóricos desde el campo de la comunicación, busca acercar un campo a profesionales de las ciencias sociales que puedan interesarse para dar lugar a nuevas iniciativas en el ámbito de la cárcel. “Autores como Rita Segato sostienen que hay que pensar la comunicación como derecho humano y su aporte a partir de espacios a personas que viven aisladas y tienen la posibilidad de escribir un texto que luego es publicado o se lee delante de otros, que es lo que hacemos en el taller”, añadió.
“La idea es compartir, ser escuchados y participar de un proceso de comunicación que tratamos que sea horizontal y tiene un carácter liberador que apacigua las tensiones psíquicas y físicas que viven estas personas consecuencias del encierro”, agregó.
Según la investigadora, la escritura “activa procesos reflexivos de pensamiento para pensar esa condición de seres humanos en un proceso de comunicación que resulta liberador y contribuye a una subjetividad planteada en términos de recuperación de derechos y constituirse como actores que pueden contar su propia historia, que ya no es narrada por un juez o un fiscal en un expediente”.
El proyecto de Extensión está tramitando autorizaciones para publicar el décimo número y presentarlo dentro de la cárcel reconociendo la participación de las personas privadas de la libertad que asisten al taller y aportan al proyecto. “En estos años tuvimos el apoyo institucional de la UNVM y del Servicio Penitenciario local que nos han dado los permisos necesarios, como así también de las personas que participan del taller”, puntualizó.
Proyecto de investigación
Ceballos es doctoranda en Ciencias Sociales con proyecto de investigación que aborda las “prácticas de escritura como dispositivo para la construcción subjetiva de la experiencia de privación de la libertad”. En su fundamentación sostiene que en Argentina “las universidades públicas vienen desarrollando en las cárceles experiencias de educación a través del dictado de carreras y actividades de capacitación y extensión”.
Además, desde el año 2002 comenzaron a implementarse en la provincia de Córdoba talleres como prácticas universitarias a partir de una experiencia de la Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Nacional de Córdoba que comprendió la elaboración de producciones periodísticas y la realización de acciones de comunicación dentro de la cárcel, con el objetivo de propiciar espacios de expresión y desarrollar experiencias en el campo de la comunicación y la educación.
Según la bibliografía consultada por Ceballos, esa propuesta “analizó el lugar que ocupa la comunicación en la edificación y circulación de los sentidos sociales, considerando que es en el intercambio de las palabras y discursos donde la construcción del pensamiento hace posible ejercitarlo y de ese modo apropiarlo”.
En ese contexto, desde el año 2009 la UNVM desarrolla el proyecto en el Establecimiento Penitenciario N°5 que busca generar instancias de reflexión y expresión en condición de encierro, “habilitando el ejercicio del derecho a la comunicación” y “constituyéndose en una instancia de educación inclusiva”. Allí, el Taller de Comunicación promueve prácticas de escritura, lectura e intercambio oral “fomentando la escucha y la interacción entre las personas privadas de la libertad”.
El producto físico fue la revista Rompiendo Fronteras con los escritos de los participantes. “Los escritos y dibujos consisten en las actividades de cada encuentro y las que fueron realizadas para las ediciones de concursos literarios organizados por el mismo proyecto y destinados a la participación de todos los miembros del penal”, explicó.
Según Ceballos, a partir de la experiencia propia y de las precedentes “es necesario reflexionar desde marcos teóricos e indagaciones empíricas, por ello surge el interés de problematizar la comunicación en la cárcel desde la perspectiva de los sujetos y analizar la producción de sentidos en torno al desarrollo de prácticas de escritura”.
Su estudio se focaliza en “cómo influye el desarrollo de prácticas de escritura en la construcción subjetiva de su experiencia de privación de la libertad” desde la adopción de un enfoque etnográfico.
Rodrigo Duarte. Redacción Puntal Villa María
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En este proyecto se dicta un taller del cual surgió la escritura como “una modalidad de canalizar el trabajo semanal” y que posibilita “reflexiones, conversaciones, charlas, debates y diálogos”. Desde la escritura, como modalidad que predomina en el taller, surgió el interés por analizar los significados que se construyen en los escritos.
“En lo académico se busca profundizar en el conocimiento del aporte que puede hacer las prácticas de la escritura en la construcción de la subjetividad de las personas privadas de la libertad, sobre todo recuperando la experiencia de privación de la libertad en el contexto específico de la cárcel”, explicó la docente e integrante del taller, Claudia Ceballos.
En la actualidad existen pocos estudios académicos sobre el tema, por lo que la investigadora busca vincular esta práctica desde un corpus inicial basado en las 9 revistas publicadas. “Tenemos la experiencia de estos años en el taller en donde hay cuestiones para recuperar, desde la propia experiencia como talleristas, sobre los sentidos construidos”, precisó.
La reconstrucción de los procesos de escrituras para caracterizarlos teóricamente y vincularlos con aportes teóricos desde el campo de la comunicación, busca acercar un campo a profesionales de las ciencias sociales que puedan interesarse para dar lugar a nuevas iniciativas en el ámbito de la cárcel. “Autores como Rita Segato sostienen que hay que pensar la comunicación como derecho humano y su aporte a partir de espacios a personas que viven aisladas y tienen la posibilidad de escribir un texto que luego es publicado o se lee delante de otros, que es lo que hacemos en el taller”, añadió.
“La idea es compartir, ser escuchados y participar de un proceso de comunicación que tratamos que sea horizontal y tiene un carácter liberador que apacigua las tensiones psíquicas y físicas que viven estas personas consecuencias del encierro”, agregó.
Según la investigadora, la escritura “activa procesos reflexivos de pensamiento para pensar esa condición de seres humanos en un proceso de comunicación que resulta liberador y contribuye a una subjetividad planteada en términos de recuperación de derechos y constituirse como actores que pueden contar su propia historia, que ya no es narrada por un juez o un fiscal en un expediente”.
El proyecto de Extensión está tramitando autorizaciones para publicar el décimo número y presentarlo dentro de la cárcel reconociendo la participación de las personas privadas de la libertad que asisten al taller y aportan al proyecto. “En estos años tuvimos el apoyo institucional de la UNVM y del Servicio Penitenciario local que nos han dado los permisos necesarios, como así también de las personas que participan del taller”, puntualizó.
Proyecto de investigación
Ceballos es doctoranda en Ciencias Sociales con proyecto de investigación que aborda las “prácticas de escritura como dispositivo para la construcción subjetiva de la experiencia de privación de la libertad”. En su fundamentación sostiene que en Argentina “las universidades públicas vienen desarrollando en las cárceles experiencias de educación a través del dictado de carreras y actividades de capacitación y extensión”.
Además, desde el año 2002 comenzaron a implementarse en la provincia de Córdoba talleres como prácticas universitarias a partir de una experiencia de la Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Nacional de Córdoba que comprendió la elaboración de producciones periodísticas y la realización de acciones de comunicación dentro de la cárcel, con el objetivo de propiciar espacios de expresión y desarrollar experiencias en el campo de la comunicación y la educación.
Según la bibliografía consultada por Ceballos, esa propuesta “analizó el lugar que ocupa la comunicación en la edificación y circulación de los sentidos sociales, considerando que es en el intercambio de las palabras y discursos donde la construcción del pensamiento hace posible ejercitarlo y de ese modo apropiarlo”.
En ese contexto, desde el año 2009 la UNVM desarrolla el proyecto en el Establecimiento Penitenciario N°5 que busca generar instancias de reflexión y expresión en condición de encierro, “habilitando el ejercicio del derecho a la comunicación” y “constituyéndose en una instancia de educación inclusiva”. Allí, el Taller de Comunicación promueve prácticas de escritura, lectura e intercambio oral “fomentando la escucha y la interacción entre las personas privadas de la libertad”.
El producto físico fue la revista Rompiendo Fronteras con los escritos de los participantes. “Los escritos y dibujos consisten en las actividades de cada encuentro y las que fueron realizadas para las ediciones de concursos literarios organizados por el mismo proyecto y destinados a la participación de todos los miembros del penal”, explicó.
Según Ceballos, a partir de la experiencia propia y de las precedentes “es necesario reflexionar desde marcos teóricos e indagaciones empíricas, por ello surge el interés de problematizar la comunicación en la cárcel desde la perspectiva de los sujetos y analizar la producción de sentidos en torno al desarrollo de prácticas de escritura”.
Su estudio se focaliza en “cómo influye el desarrollo de prácticas de escritura en la construcción subjetiva de su experiencia de privación de la libertad” desde la adopción de un enfoque etnográfico.
Rodrigo Duarte. Redacción Puntal Villa María

