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Amnistía Internacional pidió a las farmacéuticas intervenir en la crisis

El organismo que trabaja en defensa de los derechos humanos cuestionó a las principales empresas que producen vacunas contra el Covid-19 por negarse a impulsar un suministro mundial para los países más vulnerables

A través de un documento difundido en la jornada de ayer, la destacada ONG Amnistía Internacional ha cuestionado la posición de las principales farmacéuticas a nivel mundial por no ayudar en la crisis en materia de derechos humanos al no impulsar un suministro global de vacunas.

“AstraZeneca, BioNTech, Johnson & Johnson, Moderna, Novavax y Pfizer se negaron a participar en las iniciativas concebidas para impulsar el suministro global de vacunas”, indicaron, y agregaron que “menos del 10% de la población de los países de ingresos bajos y medianos bajos está totalmente vacunada, frente al 55% de la de los países ricos”.

Entre otros aspectos, destacaron que BioNTech, Moderna y Pfizer “han previsto ganar 130.000 millones de dólares estadounidenses para finales de 2022”, y pidieron que se entreguen 2.000 millones de vacunas a los países de ingresos bajos y medianos bajos antes de que termine el año.

La mayoría recibe fondos millonarios, pero los fabricantes han perjudicado los derechos humanos de personas que aún no pueden acceder a una vacuna. La mayoría recibe fondos millonarios, pero los fabricantes han perjudicado los derechos humanos de personas que aún no pueden acceder a una vacuna.

“Seis empresas que están al frente de la distribución de las vacunas contra el Covid-19 estimulan una crisis de derechos humanos sin precedente con su negativa a renunciar a los derechos de propiedad intelectual y compartir la tecnología de las vacunas. Además, casi ninguna da prioridad a las entregas dirigidas a los países pobres”, informaron desde Amnistía Internacional a través de su nuevo informe “Dosis doble de desigualdad: Las empresas farmacéuticas y la crisis de las vacunas contra el Covid-19”.

La organización evaluó a seis de las compañías que tienen en sus manos la suerte de miles de millones de personas en todo el mundo: AstraZeneca plc, BioNTech SE, Johnson & Johnson, Moderna, Inc., Novavax, Inc. y Pfizer, Inc. “El informe presenta diversas preocupaciones sobre un sector que desafortunadamente no respeta los derechos humanos”, señalaron.

“Vacunar a todo el mundo es el único camino para salir de esta crisis. Ahora mismo deberíamos estar aclamando como héroes a estas empresas, que tan rápidamente crearon las vacunas. Sin embargo, para su vergüenza y nuestra tristeza colectiva, el bloqueo deliberado por parte de las grandes farmacéuticas de la transferencia de conocimientos y los tratos poco claros que hicieron en beneficio de los Estados ricos han gestado una escasez de vacunas totalmente previsible y devastadora para gran parte del mundo”, manifestó Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional.

En este marco, Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina, destacó: “Esta distribución desigual está sumergiendo a algunas zonas de América Latina, África y Asia en nuevas y más profundas crisis, llevando al límite a los ya debilitados sistemas de salud. Así, las consecuencias son miles de muertes evitables. En muchos países de bajos ingresos el personal sanitario y la población en situación de riesgo ni siquiera han recibido la vacuna”.

En la ONG consideran que las empresas farmacéuticas incumplen las responsabilidades en materia de derechos humanos. Para evaluar la respuesta de las empresas a la crisis, Amnistía Internacional analizó la política de derechos humanos; la estructura de fijación de precios; el historial de aprovechamiento compartido de la propiedad intelectual, los conocimientos y la tecnología; la asignación equitativa de las dosis de vacunas disponibles, y la transparencia de cada empresa. La organización concluyó que —en distinto grado— los seis desarrolladores de las vacunas habían incumplido sus responsabilidades en materia de derechos humanos.

“De los 5.760 millones de dosis administradas en todo el mundo, un insignificante 0,3% ha ido a los países de bajos ingresos, y más del 79% va a los países de ingresos altos y medianos altos. Pese a los llamamientos para dar prioridad al instrumento destinado a garantizar la equidad global en la asignación de las vacunas —el Mecanismo Covax— y colaborar con él, algunas de las empresas evaluadas han seguido reservando el suministro de vacunas a Estados de los que se sabe que las acaparan”, indicaron.

Sin aportes

Finalmente, desde Amnistía Internacional sostienen que hasta la fecha, todas las empresas evaluadas se negaron a participar en las iniciativas coordinadas a nivel internacional que se han concebido para impulsar el suministro global mediante el uso compartido de los conocimientos y la tecnología. “Se han opuesto a las propuestas de quitar temporalmente los derechos de propiedad intelectual como, por ejemplo, la exención relativa al Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (Adpic) de la Organización Mundial del Comercio planteada por India y Sudáfrica”, dijeron y concluyeron:“Pese a que la mayoría recibe fondos multimillonarios, los fabricantes han perjudicado los derechos humanos de millones de personas que aún no pueden acceder a una vacuna contra el Covid-19 que puede salvarles la vida”.