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Conmovedora despedida al obispo emérito monseñor José Ángel Rovai

Con profunda emoción y en un acto cargado de solemnidad, la comunidad se reunió para rendir tributo al recordado prelado, cuyos restos encontraron su reposo final en la Catedral Inmaculada Concepción. La ceremonia congregó a fieles y clérigos de toda la diócesis en un emotivo homenaje que subrayó su notable trayectoria pastoral

En una ceremonia cargada de emoción y recogimiento, la comunidad católica de Villa María despidió esta tarde a su querido obispo emérito, monseñor José Ángel Rovai. Los restos del prelado fueron sepultados en la Catedral Inmaculada Concepción, colmada de fieles que acudieron a rendir homenaje en este momento histórico para los cristianos locales.

Monseñor Rovai, quien falleció el 19 de junio a los 87 años, fue el tercer obispo en recibir sepultura en la misma Catedral, siguiendo los pasos de monseñor Alberto Deane y monseñor Alfredo Disandro.

La misa exequial fue presidida por el obispo de Villa María, monseñor Samuel Jofré, y contó con la presencia de más de 30 sacerdotes de toda la Diócesis, además de numerosos fieles que acompañaron el momento durante más de una hora y media.

Un legado de fe y servicio

Nacido en Córdoba el 19 de octubre de 1936, José Ángel Rovai dedicó su vida al servicio de la Iglesia y su comunidad. Fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1963 por monseñor Ramón J. Castellano, arzobispo de Córdoba.

En 1999, fue elegido obispo titular de Abaradira y auxiliar de Córdoba por el papa Juan Pablo II, y fue ordenado obispo el 1° de noviembre de ese mismo año en la Catedral de Córdoba por monseñor Carlos José Ñáñez, arzobispo de Córdoba, con la coconsagración de monseñor Estanislao Esteban Karlic, arzobispo de Paraná, y monseñor José María Arancibia, arzobispo de Mendoza.

El 3 de octubre de 2006, el papa Benedicto XVI nombró a Rovai obispo de Villa María.

Tomó posesión de la sede e inició su ministerio pastoral el 3 de diciembre de 2006, convirtiéndose en el quinto obispo de la diócesis. Su mandato estuvo marcado por una intensa actividad misionera, visitando todas las localidades del territorio diocesano y sus respectivos templos.

Renunció por edad el 28 de febrero de 2013 y pasó sus últimos años en el Monasterio Santa Catalina de Siena en Córdoba.

Una vida de formación

Monseñor Rovai se destacó no solo por su compromiso pastoral, sino también por su extensa formación académica. Fue licenciado en Teología por la Universidad Católica Argentina, licenciado en Filosofía por la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino en Roma, doctor en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma y perito en Biblioteconomía por la Escuela de Biblioteconomía Vaticana.

Su vasta formación le permitió guiar y enseñar a innumerables fieles y clérigos a lo largo de su vida.

Una despedida solemne

La sepultura del obispo emérito en la Catedral Inmaculada Concepción fue un momento de profundo significado para la comunidad de Villa María.

“Es una satisfacción personal poder rezar esta misa en sufragio del alma de nuestro querido obispo. Es una misa por él porque los cristianos tenemos la conciencia de que el ha muerto en gracia de Dios, está con Dios pero necesita purificación porque todos estamos heridos por la fragilidad del pecado. Movidos por un deber de gratitud para con el por todo lo que nos dejó, hemos rezado esta santa misa pidiendo por el eterno descanso de su alma”, explicó el obispo de la Diócesis de Villa María, Samuel Jofré Giraudo.

La ceremonia no solo reunió a la comunidad local, sino que resonó más allá de las fronteras, llegando hasta el Vaticano, donde el papa Francisco envió sus condolencias y bendiciones.

Este acto de despedida marcó un momento de reflexión y unión para los fieles, recordando la importancia de la fe y el legado de un líder espiritual que dejó una huella imborrable en la vida de muchos.

La memoria de monseñor José Ángel Rovai perdurará en el corazón de la comunidad de Villa María. Su legado de servicio, conocimiento y fe continuará inspirando a futuras generaciones, guiándolas en su camino espiritual. La solemne despedida en la Catedral Inmaculada Concepción fue un tributo merecido a un hombre que dedicó su vida a la Iglesia y a su gente, dejando un impacto duradero en todos aquellos que tuvieron la fortuna de conocerlo y aprender de su sabiduría y amor.

“Era un predicador entusiasta, audaz y valiente para plantear con fuerza las exigencias del evangelio. Era un hombre apasionado y entusiasta, se notaba en su modo de enseñar e interpelar”, agregó Jofré.

Destacó que tenía un inmenso amor por la iglesia, “él fue un enamorado del Concilio Vaticano II y la reforma de la iglesia, pero siempre en fidelidad a toda la tradición, de hecho con esta renovación mucha gente interpretó que la iglesia debía cambiar totalmente y eso él lo tenía muy claro que no, fueron años de mucho sufrimiento en la década del 60 y el 70, todavía tenemos algunos cimbronazos” completó el obispo.

Cabe señalar que también participaron de la misa el secretario de Unidad Intendencia, Agustín Turletti Mino, y el juez federal Roque Rebak.

Jofré compartió el deseo de Rovai de que sus restos descansen en la iglesia Catedral, “somos la iglesia que jesucristo fundó sobre los cimientos de los apóstoles y acá estamos en perfecta continuidad, por eso le debemos esta gratitud. Sus restos son una reliquia, un testimonio precioso de ese tesoro en la vida de la iglesia”,cerró en diálogo con Puntal.

Restos que descansan en la Catedral de la ciudad

Es importante destacar que descansan los restos del primer, tercer y quinto obispo de Villa María.

El primer obispo fue monseñor Alberto Deane (desde 1957 hasta 1977) y falleció en el año 1985. El segundo obispo fue monseñor Cándido Rubiolo, que tras estar dos años en la iglesia Catedral fue trasladado a Mendoza.

El tercer obispo fue monseñor Alfredo Disandro (desde 1980 hasta 1998) y falleció en el año 2001.

El cuarto obispo fue monseñor Roberto Rodríguez, que fue trasladado a La Rioja.

En el ingreso de la casa religiosa, descansan los restos del cura párroco Pedro Ramón Gottardi, acompañado del sacerdote Pablo Colabianchi Cicerone.

“Lo ordinario es que el obispo sea enterrado en la Catedral de la Diócesis donde fue obispo”,aclaró Jofré tras cerrar la entrevista con este medio.