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Nos dejó una leyenda del "león", pero el ídolo perdura y ya es mito

Villa Nueva despidió ayer a Francisco Roberto Morales, pero el "Chopo" es inmortal en la memoria del futbolero. El goleador del pueblo villanovense legó su huella a su hijo Mauricio y estará a su lado en el banco "tricolor"

¡Cómo te voy a olvidar! Mauricio y Francisco en un partido eterno. Los “Chopo” tenían una gran conexión. Los unieron el fútbol y la sangre de “león”.

 
 

¿Quién fue mejor? le preguntamos, y Mauricio no dudó. “Él. Para la gente y para mí es el más grande”. 

 

“¿Quién fue mejor?”, nos atrevimos a preguntarle a un ídolo de Alem como Mauricio Morales, y nunca dudó en responder.

“Mi viejo. Me lo dice la gente en las calles, pero para mí es el más grande en todo sentido. Un orgullo tener su misma sangre de león”.

Imaginar su abrazo de gol en la despedida eriza la piel, y un lagrimón salta sin pedir permiso. Los “Chopo” Morales eran inseparables, y aunque seguramente no coincidían en todo, el respeto y la unión sanguínea los hacían únicos.

Francisco Roberto Morales se fue a los 79 años a jugar de delantero al equipo que en el cielo dirige Marcelo Alamo, que ya se aseguró las paredes indescifrables que tiraban con Pablo Buffarini en el glorioso e inolvidable Alem de los 60.

El ídolo dejó su huella en el fútbol local, su familia sentirá su ausencia y la leyenda hablará de sus goles y su mágico encanto para enamorar al hincha con cada grito sagrado. El mito, en cambio, lo hará eterno.

Una pizca de su carisma

Tenía carisma, y no se guardaba nada. “Mire pibe, si un jugador no es capaz de controlar una pelota, de dar un pase de 2 metros, y de pegarle con al menos 2 caras del pie, no puede jugar al fútbol”, dijo.

En estos tiempos, en que muchos creen que correr los va a salvar, o que esencialmente el jugador de Alem debe “morder”, el “Chopo” mostraría su sonrisa más felina para asegurar que “el fútbol está en problemas. Alem no es para cualquiera. En Alem juegan los que aman a esa camiseta y no les pesa, pero además los que saben”.

Al lado de su hijo Mauricio Gerardo, estará inquieto en el banco el domingo. Ya le trasladó toda su picardía y sapiencia, por eso el “Chopito” hijo encontrará en su sabiduría el mismo encanto que le legó, para que su carisma siga presente en el vestuario de esa selva que es “La Leonera”.

“Chopito” nació al frente de la vieja cancha de Alem, y su papá ya era ídolo. Dibujó con la pelota con esos duendes que le mostraron el camino, y la huella de papá “león” estará siempre en su corazón.

Transfusión de sangre

Hay mucho para contar. Mauricio Morales sabía hace un par de meses que su papá (79 años) no estaba bien. “Está que se corta en cualquier momento. Hoy estoy en la cancha, pero pendiente del celular, de lo que me avisen”.

Por eso, “Chopito” afirmó el domingo, cuando su Alem pasó a la final de la Liga, que “estos chicos tienen a Alem en la sangre como yo y mi viejo. Dejan la vida en cada pelota. Voy a la guerra con ellos”.

Resaltó que “pasamos con la mística de Alem, con lo que significa jugar en ‘La Leonera’ y llevar estos colores. Me emociona que los pibes de la Reserva también lo lograron, y tendrán su premio. Yo se lo había prometido a alguien (a su padre), y por estos chicos lo pude cumplir. Sólo falta el último paso”.

Siempre se encargó de decir que “me enseñaron que sin sufrir, en Alem no vale. Tuvimos que dejar todo para revertir una serie adversa con Universidad, y con Rivadavia pasó lo mismo. Pensaron que nos habían matado. Eso con un león herido, es de cuidar. Nos dejaron vivos, y en la selva está el Rey León, que tiene mística”.

Para hacer una película

Resaltó que “hay que saber sufrir para festejar. Tengo la suerte de haberlo mamado desde niño, y hoy tengo referentes que saben”.

Indicó que “Ricardo Gutiérrez tiene jugadores interesantes y está firme. Va a ser una final muy linda. Ya les ganamos en su cancha, en una tarde muy inspirada en la que ganamos bien. Pero ahora es una final, y se juega con otros condimentos y planteos diferentes”.

Destacó que “Alem es para hacer una película. El león es protagonista principal en la selva. Nos daban por muertos, pero acá nos hacemos fuertes. Les dije que el Rey tiene que imponerse acá, en su selva. Así me enseñaron”.

Afirma que “este deporte es así. Me tocó pasar por buenas y malas, y eso te va curtiendo y te calma. Me tocó ganar y perder finales. Ya conozco la situación, y tengo que transmitir lo que me enseñaron”.

Es para vos

Dijo el domingo: “Más que nunca me acordé de los consejos de mi padre. Estoy viviendo una situación muy especial con su salud. Es emocionante ver La Leonera así, llena como la vi en 2017 cuando fuimos campeones. Lo abracé a mi papá y lloré en sus hombros”.

Agregó que “me emociona mucho ese recuerdo. Soy de esta casa, Alem es mi vida, la de mi padre, la de toda mi familia”.

Señala que “mi apellido es Alem. Los Morales somos Alem. Voy a llegar a mi casa y mi madre me recibirá con lágrimas en sus ojos. Ella jamás viene a la cancha, porque ella así lo decidió”.

Explicó que “hoy (por el pasado domingo) lo tengo a mi papá en una camita. Lo miró, le hablo”.

Aclaró que “mucho no se da cuenta, pero por poquito que me entienda, le voy a decir que Alem está en otra final, como prometí”.

Yo vivía en la selva muy contento

Remarcó que “es duro el momento. Como son duras las finales, y como es dura la vida. Espero poder tenerlo a mi papá al lado para regalarle otro título, pero ya es un regalo de Dios tenerlo vivo”.

Nos dejó “Chopo”..., pero vive en el pueblo “león”, y es eterno en el mito. “Le voy a hacer honor siempre, hasta su último suspiro. Tener a Leo (nieto) atajando en Alem y a mis sobrinos jugando en el club son emociones difíciles de manejar. Me quedaba un rato mirándolo a mi papá..., tomo mates y sueño con abrazarlo como en 2017”.

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