Villa María | Día del Maestro |

Día del Maestro: una profesión que se sostiene con la vocación

Tres educadoras de la ciudad conversaron con este medio sobre sus inicios en la tarea docente y qué motivaciones son las que hoy sostienen su actividad laboral

El 11 de septiembre se cumple un nuevo aniversario del fallecimiento de Domingo F. Sarmiento, y, en su conmemoración, se celebra en Argentina el Día del Maestro.

Puntal Villa María reunió a educadoras de diferentes realidades para abordar la tarea de los docentes en la actualidad.

Cabe señalar que la labor docente tiene un vínculo afectivo que enmarca la profesional. “La segunda mamá” se le dice a la maestra en Argentina, mientras que Paulo Freire discutía esta clase de figuras para que los docentes no pierdan su condición de trabajadores sujetos de derechos.

En ese marco, esta fecha es un día para indagar sobre los inicios en la profesión de quienes hoy están al frente de un aula o una institución educativa y conocer qué es lo que los motiva a continuar la dedicada tarea de enseñar.

“Después de 31 años, creo que no hay otra cosa que la vocación”, comenzó reflexionado Alejandra Caula, directora de la escuela República del Paraguay, “los docentes tenemos siempre la impronta de crear e imaginar. Día a día, aunque no esté en la escuela, estoy pensando en qué podemos hacer para generar y ser ese motor en la escuela que genere proyectos, ideas, encuentros y bienestar de los chicos y la comunidad educativa. Más de una vez, aparece la frustración en todo esto, pero si en todo este tiempo uno no baja la bandera y sigue en este camino, no hay otra palabra que vocación, no volvería a elegir otra cosa” dijo la maestra en su rol de coordinación de un establecimiento educativo con una amplia concurrencia de niños y niñas de diferentes sectores de la ciudad.

Desde otro punto de vista, la docente Eva Bergero, perteneciente a la misma escuela, sostuvo que, desde que tiene uso de razón, siempre soñó con ser maestra.

“Me gusta explicarles a los demás y sentir la satisfacción de que pueden descubrir la magia que se produce a través de la lectura, el descubrir un mundo lleno de información, imaginación y de emociones para los sentidos. Me encanta ver la alegría que siente un niño, un adulto, una persona cuando logra apropiarse de la escritura , logra alfabetizarse y sentir que sus producciones son valiosas y realmente pueden transmitir un mensaje, pueden comunicarse y expresarse. Es una alegría inexplicable cuando uno siente que sirvió como un puente, como una herramienta entre el estudiante y el conocimiento” dijo.

Alicia Isaías, directora de la escuela rural Fray Anselmo Chianea, relató cómo fueron sus inicios en la tarea docente: “Hice la primaria en una escuela rural y desde mi banco imaginaba qué haría yo si fuera la maestra” dijo y añadió: “Tuve que irme a la ciudad (Villa María) a hacer la secundaria, cuando terminé, debía elegir entre las carreras posibles de seguir en la ciudad y la más atractiva fue el magisterio, no tenía dudas que la prefería. Mis padres fueron fundadores de la escuela donde hice la primaria, trabajadores incondicionales de su cooperadora. Ese ejemplo me llevó a abrazar la docencia. Años después, fui docente en la misma aula donde soñaba ser la seño. Tengo casi 38 años de antigüedad docente y tengo más años de seño que de cualquier otra cosa”, sostuvo.

Ser docente

“Ser docente es una forma de vida, es una elección de vida, es la esperanza que nos motiva cada día. Estamos tratando de mejorar aunque sea un poquito la vida de alguien, vemos cómo una persona se transforma cuando descubre un mundo que no conocía. Además, estoy en continuo aprendizaje y enriquecimiento”, dijo la señorita Eva. Por su parte, la seño Alicia destacó: “Ser docente es estar en el aula, transmitir el deseo por leer, aprender y compartir buenos momentos con los niños en el aula y fuera de ella, jugar y lograr que el aula sea un lugar de encuentro agradable, el dar y recibir. Las miradas , las sonrisas, la alegría de los logros conseguidos por ellos”, indicó.

Por su parte, la seño Alejandra consideró: “Lo que me sorprende son los chicos, son pequeños genios, son fantásticos”, dijo.

“Desde su inocencia y la ternura, tienen una imaginación, con su impronta e ideas que nos sorprenden y nos llenan, por esto tan simple que les sorprende a ellos es que uno trabaja día a día” completó.