“No queremos más populismos, pero tampoco queremos más timba financiera. Queremos que la gente viva bien”, fue la expresión del sacerdote Pedro Lucchese durante la homilía en la celebración religiosa por el día de San José Obrero, en la parroquia que lleva el nombre del santo, en barrio General Paz.
El cura, en su reflexión, hizo una fuerte crítica a la clase política en su conjunto, a la vez que lamentó la cada vez mayor cantidad de gente sin empleo, y las personas que pasan hambre, “en un país que produce alimentos para 400 millones de personas”.
Como ocurre cada año, la celebración religiosa convocó a una buena cantidad de vecinos hasta el templo ubicado sobre calle Mendoza, y posterior a la misa, se hizo la procesión, con la imagen del santo encabezando la marcha, por las calles del barrio.
Una oración por la patria
Parece que las homilías en épocas de crisis no se dan en la Catedral y en fechas especiales, sino en los barrios, en las iglesias a donde la gente va diariamente y donde se nota más el impacto de lo que pasa en el país, y están a cargo de los sacerdotes que más cerca de los fieles se encuentran. Como entendiendo el rol social que cumplen.
“A veces pedimos mucho por la salud y el trabajo, y está bien, pero también tenemos que saber pedir sabiduría, y saber dialogar”, marcó Pedro Lucchese durante la reflexión.
El cura, hizo una homilía en la que se refirió a la necesidad de recomponer el diálogo y la posibilidad de trabajar por un mejor país.
“Pensaba en qué preparar como reflexión y como enseñanza. Tantos años venimos celebrando y pareciera que todo está como entonces. No quiero ser alarmista, pero año a año, década tras décadas, deberíamos estar avanzando y no ir en retroceso, como daría la sensación que se sitúa nuestra Argentina”, marcó.
“Hablar de la dignidad del trabajo, lo hemos hecho muchas veces. Hablar sobre los índices de pobreza, todos los sabemos. Decir que hay gente que pasa hambre, lo sabemos, nos angustia y hasta nos hace poner colorados de vergüenza, de que nuestro país se jacta de darle de comer a 400 millones de personas, pero no es capaz de darle de comer a 44 millones de argentinos”, lanzó con duras críticas el sacerdote villamariense.
Lucchese insistió, al marcar que “los distintos índices de la desocupación, la inflación y todo esto que nos acucia a los argentinos. O estamos estancados, o vamos hacia atrás”.
“El pecado es la desobediencia a dios, el pecado es la soberbia del hombre y el pecado es el egoísmo, y en nuestra Argentina daría la impresión que está ese pecado el egoísmo, que divide y separa. El egoísmo de la dirigencia”, insistió, y agregó, “todos tienen la receta, mientras están del otro lado. Todos saben como hacer para cambiar la situación de la Argentina, pero ninguno, cuando está donde la gente lo pone, resuelve los problemas de la población”.
“No queremos ni los populismos, ni las timbas financieras. No queremos eso, queremos que haya un bienestar para todo el pueblo. Que los dirigentes se ocupen en todo caso de hacer que la gente esté bien”, lanzó el sacerdote en el, quizás, párrafo más importante de su reflexión.
Precisamente, Lucchese pidió a los presentes el rezo de la “Oración por la Patria”, la cual fue creada por la Iglesia Argentina en medio de la crisis del 2001 - 2002, “porque es una oración que tiene un gran contenido, que se hizo en medio de la crisis de 2001 - 2002, hoy estamos en 2019 y estamos igual o peor que entonces”.
Al cierre de la reflexión, el cura no dudó en marcar que “no es estos o aquellos. Invocaríamos esto que todo el mundo sabe y dice: superar la grieta”, a la vez que insistió en el llamado al diálogo y lograr superar las diferencias en la sociedad, en busca del bien común.
Procesión por las calles del barrio
Posterior a la celebración religiosa en la parroquia del barrio General Paz, se realizó la tradicional procesión, encabezada por la imagen de San José Obrero.
Un buen número de fieles se sumó a la caminata que se hizo en medio de rezos y cantos, y que cubrió las calles Mendoza, Echeverría, Entre Ríos, Bolivia, y nuevamente Mendoza hasta retornar al templo.
Juan Drovandi. Redacción Puntal Villa María
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Como ocurre cada año, la celebración religiosa convocó a una buena cantidad de vecinos hasta el templo ubicado sobre calle Mendoza, y posterior a la misa, se hizo la procesión, con la imagen del santo encabezando la marcha, por las calles del barrio.
Una oración por la patria
Parece que las homilías en épocas de crisis no se dan en la Catedral y en fechas especiales, sino en los barrios, en las iglesias a donde la gente va diariamente y donde se nota más el impacto de lo que pasa en el país, y están a cargo de los sacerdotes que más cerca de los fieles se encuentran. Como entendiendo el rol social que cumplen.
“A veces pedimos mucho por la salud y el trabajo, y está bien, pero también tenemos que saber pedir sabiduría, y saber dialogar”, marcó Pedro Lucchese durante la reflexión.
El cura, hizo una homilía en la que se refirió a la necesidad de recomponer el diálogo y la posibilidad de trabajar por un mejor país.
“Pensaba en qué preparar como reflexión y como enseñanza. Tantos años venimos celebrando y pareciera que todo está como entonces. No quiero ser alarmista, pero año a año, década tras décadas, deberíamos estar avanzando y no ir en retroceso, como daría la sensación que se sitúa nuestra Argentina”, marcó.
“Hablar de la dignidad del trabajo, lo hemos hecho muchas veces. Hablar sobre los índices de pobreza, todos los sabemos. Decir que hay gente que pasa hambre, lo sabemos, nos angustia y hasta nos hace poner colorados de vergüenza, de que nuestro país se jacta de darle de comer a 400 millones de personas, pero no es capaz de darle de comer a 44 millones de argentinos”, lanzó con duras críticas el sacerdote villamariense.
Lucchese insistió, al marcar que “los distintos índices de la desocupación, la inflación y todo esto que nos acucia a los argentinos. O estamos estancados, o vamos hacia atrás”.
“El pecado es la desobediencia a dios, el pecado es la soberbia del hombre y el pecado es el egoísmo, y en nuestra Argentina daría la impresión que está ese pecado el egoísmo, que divide y separa. El egoísmo de la dirigencia”, insistió, y agregó, “todos tienen la receta, mientras están del otro lado. Todos saben como hacer para cambiar la situación de la Argentina, pero ninguno, cuando está donde la gente lo pone, resuelve los problemas de la población”.
“No queremos ni los populismos, ni las timbas financieras. No queremos eso, queremos que haya un bienestar para todo el pueblo. Que los dirigentes se ocupen en todo caso de hacer que la gente esté bien”, lanzó el sacerdote en el, quizás, párrafo más importante de su reflexión.
Precisamente, Lucchese pidió a los presentes el rezo de la “Oración por la Patria”, la cual fue creada por la Iglesia Argentina en medio de la crisis del 2001 - 2002, “porque es una oración que tiene un gran contenido, que se hizo en medio de la crisis de 2001 - 2002, hoy estamos en 2019 y estamos igual o peor que entonces”.
Al cierre de la reflexión, el cura no dudó en marcar que “no es estos o aquellos. Invocaríamos esto que todo el mundo sabe y dice: superar la grieta”, a la vez que insistió en el llamado al diálogo y lograr superar las diferencias en la sociedad, en busca del bien común.
Procesión por las calles del barrio
Posterior a la celebración religiosa en la parroquia del barrio General Paz, se realizó la tradicional procesión, encabezada por la imagen de San José Obrero.
Un buen número de fieles se sumó a la caminata que se hizo en medio de rezos y cantos, y que cubrió las calles Mendoza, Echeverría, Entre Ríos, Bolivia, y nuevamente Mendoza hasta retornar al templo.
Juan Drovandi. Redacción Puntal Villa María

