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El compost, una propuesta para reducir la cantidad de residuos

Sostienen que es posible recortar en más del 50 por ciento los desechos que se producen en el hogar y terminan en el vertedero. Se realizó en la Universidad una jornada informativa con estudiantes de nivel medio y superior
 
Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, la Universidad Nacional junto al Municipio llevó adelante una interesante jornada informativa destinada a estudiantes de nivel medio y superior, que tuvo como objetivo dar a conocer las ventajas que tiene realizar compostaje, como una manera de reducir la cantidad de residuos que se generan en el hogar.

La actividad contó con la disertación de Claudio Videla, técnico del Inta Bell Ville, quien se refirió al impacto positivo que genera en el ambiente la realización de compos. El especialista entendió que abordar la propuesta con estudiantes “es fundamental. Trabajamos de jardín con los chicos porque entienden el proceso y en definitiva son los que van a ir transformado esta realidad”.

En tanto, Martín Atienza, de la Universidad Nacional, participó de la propuesta y definió al compostaje como “la elaboración de abono fertilizante de elevada calidad, derivado de un tratamiento biológico natural. Sería una descomposición de los residuos orgánicos cuyo producto final es un fertilizante muy bueno para incorporar a plantas y devolver materia orgánica al suelo”.

En diálogo con PUNTAL VILLA MARÍA, Atienza entendió que este tipo de realizaciones vinculadas con adolescentes apuntan a fomentar y afianzar buenas prácticas en el hogar, “porque es factible de realizar y de esa manera obtener múltiples beneficios. Además de los nombrados anteriormente, se genera menor cantidad de residuos que termima en los vertederos”.

A la charla asistieron alumnos del Instituto San Antonio, de la escuela Proa que funciona en la casa de altos estudios, como así también de la Licenciatura en Ambiente, y estudiantes que cursan la carrera de Agronomía.

Consultado sobre la aceptación en la sociedad de este tipo de buenas prácticas ambientales, reconoció que en los colegios “cada vez más se habla y organizan talleres de gestión ambiental, que fomentan este tipo de actividades”. 

“La tarea principal es educativa, tratando de llegar a los hogares y fomentando este tipo de propuestas”, explicó Atienza.

Incluso dio detalles de lo que llevan adelante en la casa de altos estudios: “acá, en un sector del campus, realizamos un compos. Con la ayuda del comedor, que es nuestro principal abastecedor de residuos orgánicos para compostar, juntamos los restos de verduras, cáscaras, hojas de repollo, restos de fruta en mal estado. Todo lo que sale crudo de cocina lo utilizamos para poder armar las pilas de compos. Además incorporamos hojas, que por la época se generan muchas. La idea es armar las pilas de compostajes de diferentes capas, una de hoja, otra de restos de alimentos. Además hay una champiñonera que también nos abastase un sustrato que para ellos es un residuo. Mientras más heterogeneas sean las capas, mejor”.

Atienza reconoció que por día, cada persona genera “alrededor de 800 gramos de residuos. Y más de la mitad son orgánicos. Entonces tranquilamente esta práctica reduce la cantidad de residuos generados que van a parar a la bolsa que se lleva al recolector. Le estamos dando un valor a un residuo que creíamos que no tenía”. 

La posibilidad de contribuir

“La ideas es que en cada hogar se realicen las buenas prácticas ambientales, en lo que es la separación de residuos inorgánicos, y también los orgánicos que generamos. De una ensalada sin condimentar siempre quedan cáscaras o demás y eso tranquilamente lo podemos llevar a un rincón del patio. Hay diferentes técnicas, pero a un balde de 20 litros lo defondamos y agujereamos en los costados para que se pueda oxigenar bien. Lo ponemos que tenga de base ladrillos o una tarima. La idea es tirar los restos ahí dentro y que se produzca una descomposición aerobia, que tenga una buena humedad, no exceso”, precisó Atienza sobre la posibilidad que tiene cada vecino de hacer un compos en su hogar.

“Todos los orgánicos se tiran ahí, y con el tiempo se va removiendo. Al cabo de dos o tres meses obtenés un producto final que es el abono. También se pueden aplicar lombrices californianas que aceleran el proceso, pero es opcional. A ese abono la gente lo puede utilizar por la calidad excelente de nutrientes, incorporándolo a cazuelas de un árbol, o en masetas. De esta manera se valoriza un residuio que iba a a ir a parar al vertedero municipal”, precisó el especialista. 


Daniel Brusa.  Redacción Puntal Villa María.


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