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El ministro Dietrich tuvo que salir a responder duras críticas de su propio padre contra el Gobierno

Dijo no coincidir con algunas de ellas, pero que entiende su ansiedad y la de muchos argentinos para que los cambios sean más rápidos
 
En una semana con un panorama económico complicado, el Gobierno también sufrió "fuego amigo", que trató de apagar o, al menos, bajarle el tono. El empresario Guillermo Dietrich, padre del ministro de Transporte y vicepresidente de la Cámara Argentina de Comercio, había sido duro en la apertura de una jornada de debate en Córdoba: "Cuando Argentina tenga los impuestos que en su plataforma nos prometió el Gobierno actual y tenga, por ejemplo, como Paraguay, tres impuestos, creo que podemos arrancar", había dicho Dietrich padre. Ayer le respondió su hijo. "No coincido con algunas de las cosas que dijo, pero también entiendo en él, y en mucha gente, la ansiedad y la frustración de que esto no sea más rápido", señaló.

Por una baja de impuestos

Como vicepresidente de la CAC, Dietrich padre no sólo pidió una baja de impuestos. "Tenemos que tener un Ministerio de Economía que trabaje a fondo en las reformas; no puede ser que hasta hace poco la Argentina iba a ser un país de inversiones y hoy es un país de inspecciones", señaló en referencia al nuevo programa Precios Esenciales. "El Presidente dijo que está de acuerdo y apoya el control de precios. Pero yo hoy pregunto: ¿el control de precios se realiza con un dólar a $ 43, como estaba hace cuatro días, cuando firmé el acuerdo, o con un dólar que hoy está a $ 46?", agregó el padre del ministro de Transporte este viernes, en el Seminario “El comercio y el contexto político económico”. Y concluyó con una crítica aún más fuerte: "Esto me hace acordar a la época del Rodrigazo", en alusión al exministro de Economía Celestino Rodrigo, que en 1975 produjo una gran devaluación del peso que disparó la inflación. 

Luego de las críticas, su hijo, el ministro de Transporte, intentó ser contemplativo. Entrevistado por una radio, hizo un largo preludio antes de responder. "Es mi viejo, lo quiero mucho, profundamente. Les debo mucho a mi viejo y a mi vieja, y tengo la suerte de que los dos vivan porque son jóvenes. Me criaron, existo por ellos, me dieron hermanos maravillosos, me dieron una educación con todas las oportunidades y con mucho esfuerzo; trabajé con mi viejo muchos años de mi vida, hemos discutido muchas veces, tenemos miradas totalmente distintas. En este caso no coincido con algunas de las cosas que dijo, pero también entiendo en él y en mucha gente la ansiedad y la frustración de que esto no sea más rápido. Claramente, quiere que los impuestos sean menores, que es lo que queremos todos nosotros, la cuestión es cómo hacemos eso. Lo que se pierde en perspectiva es la dificultad de este proceso, y que estos cambios profundos, como bajar los impuestos, requieren gastar menos en una Argentina que con el kirchnerismo multiplicó por dos el gasto público y sus impuestos. Estos cambios profundos no tienen resultados inmediatos y por eso no se han hecho", reflexionó.

También le preguntaron al ministro si mantuvo contacto con su padre después de las críticas. "No hablé, me fui enterando y tuve un día en el que terminé a las nueve de la noche recorriendo la ruta (un nuevo tramo de la autopista 8 en Solís), pero me mandó al chat familiar un audio de una entrevista con Chiche Gelblung en la que le puso cierta perspectiva a lo que dijo, reconociendo que este es el Gobierno, que no hay que volver para atrás. Tanto él como mucha gente tienen críticas. Es como todo, como pasa a veces adentro del partido nuestro, a veces hay cosas que se expresan de una forma y yo las expresaría de otra forma, en otro lugar. Como habló mi viejo el otro día antes no se podía hablar. Coto dijo alguna cosa y lo destruyeron", recordó Dietrich sobre la etapa del kirchnerismo.

Sobre Cristina

A su vez, Dietrich hijo se refirió a una posible vuelta de Cristina Kirchner al poder en diciembre de 2019. "Sería un desastre para Argentina. Argentina habría perdido una tremenda oportunidad que tiene, tenemos todo para hacer un país que resuelva nuestros problemas estructurales, pobreza, infraestructura, de inflación, de falta de desarrollo de trabajos en el interior —enumeró Dietrich—. Volveríamos a ese país autoritario, sumamente corrupto, un país que no respeta las reglas de juego, que no respeta al otro y donde puede pasar cualquier cosa: viene Grabois y te dice: 'Vamos a hacer la reforma agraria', viene Moreno y te dice: 'No está mal que salgan a chorear pero háganlo con códigos', y nadie lo desmiente".

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