Una periodista denunció que en el ingreso al boliche la discriminaron
El episodio ocurrió en una discoteca ubicada en avenida Perón al 1400, donde les impidieron el ingreso a ella y a dos amigas por no tener la tarjeta de socios. Además contó que uno de los guardias “estaba consumiendo cocaína”
Eran alrededor de las 3.15 del domingo y, como muchos, jóvenes, la periodista Priscila Urzagasti concurrió a un boliche bailable ubicado en avenida Presidente Juan Domingo Perón al 1400.
Sin embargo, esa noche no sería como tantas otras. De acuerdo a lo que le contó la cronista a PUNTAL VILLA MARÍA, en el ingreso al local, ella y dos amigas fueron víctimas de un hecho de discriminación.
Previo a avanzar en el relato es pertinente señalar que el suceso se conoció a través de un video que subió la profesional a una red social.
En diálogo con este matutino, narró: “Llegamos, hicimos la fila normalmente y cuando nos acercamos a la parte de seguridad nos pidieron la tarjeta”. Como consecuencia, les respondieron que, por tal motivo, no iban a poder entrar y las apartaron.
Fue entonces cuando observaron qué ocurría con las demás personas en el lugar. “Vimos que pasaban varias mujeres sin tarjeta”, sostuvo. Y añadió: “Nos estaban discriminando. Arbitrariamente decidieron que no podíamos pasar porque no era un requisito excluyente la tarjeta”.
Seguidamente expresó que, mientras esperaban en el sector, advirtieron otro episodio similar. “En un momento entró un grupo de chicas. Una de ellas no tenía tarjeta y pudo ingresar. A la última, sin embargo, le prohibieron la entrada por no tenerla. Es una chica de 19 años que quedó afuera llorando y desprotegida”, afirmó.
Y agregó: “Así que nos fuimos con ella, justamente, a contar cuánta gente seguía pasando. Luego se nos acercó un policía que estaba de civil y otros dos oficiales que estaban con la vestimenta y nos tomaron los datos para dejar asentada la situación en la Unidad Judicial”.
Al respecto, Urzagasti dijo que durante la mañana de ayer pudo confirmar que, efectivamente, lo acontecido en el boliche quedó registrado.
Y, como si fuera poco...
Por otra parte, la profesional habló sobre otra situación que vivió allí. Según manifestó, mientras aguardaban y veían cómo una gran cantidad de gente accedía al espacio, también observaron cómo “uno de los guardias estaba consumiendo cocaína a la vista de todos. Se dio media vuelta y lo hizo”.
En esta dirección, puntualizó: “Si vamos a hablar de derecho de admisión, entonces y por lo menos, que el personal cumpla las reglas y trabaje como tiene que ser. Me parece mal la doble moral y ese abuso de poder”.
Cabe añadir que Urzagasti fue a la Defensoría del Pueblo a hacer el reclamo pertinente.
Quedaban pocos minutos para las 4.30. Ellas continuaban afuera. Esperando que alguien, tan sólo, les brindara alguna explicación; algún fundamento que les permita comprender por qué ellas, como tantos otros en otras ocasiones, no pudieron salir a divertirse.
Ley 26.370
En otro punto hay que decir que la Ley 26.370 establece “las reglas de habilitación del personal que realiza tareas de control de admisión y permanencia de público en general”.
Asimismo, el artículo 4 indica que el derecho de admisión y permanencia es “el derecho en virtud del cual, la persona titular del establecimiento y/o evento, se reserva la atribución de admitir o excluir a terceros de dichos lugares, siempre que la exclusión se fundamente en condiciones objetivas de admisión y permanencia, que no deben ser contrarias a los derechos reconocidos en la Constitución Nacional ni suponer un trato discriminatorio o arbitrario para las personas”.
Posteriormente, en el artículo 11 se especifican los impedimentos de admisión. En esa dirección se precisa que se le prohibirá el ingreso a aquellos que muestren actitudes violentas y “cuando haya personas con evidentes síntomas de haber consumido sustancias alucinógenas o estupefacientes o se encuentren en un evidente estado de embriaguez que con sus actitudes molesten o sean un peligro potencial para el resto de las personas. En este caso, deberá dar aviso a la autoridad pública correspondiente”. A la vez se detalla que no se les permitirá el ingreso a aquellos que porten armas o pirotecnia, a quienes expongan actitudes racistas, homófobas o xenófobas, cuando la capacidad esté ahogada o a los menores.
Comentá esta nota
Sin embargo, esa noche no sería como tantas otras. De acuerdo a lo que le contó la cronista a PUNTAL VILLA MARÍA, en el ingreso al local, ella y dos amigas fueron víctimas de un hecho de discriminación.
Previo a avanzar en el relato es pertinente señalar que el suceso se conoció a través de un video que subió la profesional a una red social.
En diálogo con este matutino, narró: “Llegamos, hicimos la fila normalmente y cuando nos acercamos a la parte de seguridad nos pidieron la tarjeta”. Como consecuencia, les respondieron que, por tal motivo, no iban a poder entrar y las apartaron.
Fue entonces cuando observaron qué ocurría con las demás personas en el lugar. “Vimos que pasaban varias mujeres sin tarjeta”, sostuvo. Y añadió: “Nos estaban discriminando. Arbitrariamente decidieron que no podíamos pasar porque no era un requisito excluyente la tarjeta”.
Seguidamente expresó que, mientras esperaban en el sector, advirtieron otro episodio similar. “En un momento entró un grupo de chicas. Una de ellas no tenía tarjeta y pudo ingresar. A la última, sin embargo, le prohibieron la entrada por no tenerla. Es una chica de 19 años que quedó afuera llorando y desprotegida”, afirmó.
Y agregó: “Así que nos fuimos con ella, justamente, a contar cuánta gente seguía pasando. Luego se nos acercó un policía que estaba de civil y otros dos oficiales que estaban con la vestimenta y nos tomaron los datos para dejar asentada la situación en la Unidad Judicial”.
Al respecto, Urzagasti dijo que durante la mañana de ayer pudo confirmar que, efectivamente, lo acontecido en el boliche quedó registrado.
Y, como si fuera poco...
Por otra parte, la profesional habló sobre otra situación que vivió allí. Según manifestó, mientras aguardaban y veían cómo una gran cantidad de gente accedía al espacio, también observaron cómo “uno de los guardias estaba consumiendo cocaína a la vista de todos. Se dio media vuelta y lo hizo”.
En esta dirección, puntualizó: “Si vamos a hablar de derecho de admisión, entonces y por lo menos, que el personal cumpla las reglas y trabaje como tiene que ser. Me parece mal la doble moral y ese abuso de poder”.
Cabe añadir que Urzagasti fue a la Defensoría del Pueblo a hacer el reclamo pertinente.
Quedaban pocos minutos para las 4.30. Ellas continuaban afuera. Esperando que alguien, tan sólo, les brindara alguna explicación; algún fundamento que les permita comprender por qué ellas, como tantos otros en otras ocasiones, no pudieron salir a divertirse.
Ley 26.370
En otro punto hay que decir que la Ley 26.370 establece “las reglas de habilitación del personal que realiza tareas de control de admisión y permanencia de público en general”.
Asimismo, el artículo 4 indica que el derecho de admisión y permanencia es “el derecho en virtud del cual, la persona titular del establecimiento y/o evento, se reserva la atribución de admitir o excluir a terceros de dichos lugares, siempre que la exclusión se fundamente en condiciones objetivas de admisión y permanencia, que no deben ser contrarias a los derechos reconocidos en la Constitución Nacional ni suponer un trato discriminatorio o arbitrario para las personas”.
Posteriormente, en el artículo 11 se especifican los impedimentos de admisión. En esa dirección se precisa que se le prohibirá el ingreso a aquellos que muestren actitudes violentas y “cuando haya personas con evidentes síntomas de haber consumido sustancias alucinógenas o estupefacientes o se encuentren en un evidente estado de embriaguez que con sus actitudes molesten o sean un peligro potencial para el resto de las personas. En este caso, deberá dar aviso a la autoridad pública correspondiente”. A la vez se detalla que no se les permitirá el ingreso a aquellos que porten armas o pirotecnia, a quienes expongan actitudes racistas, homófobas o xenófobas, cuando la capacidad esté ahogada o a los menores.