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Proyectarán documental de César “Titina” Bravín en el espacio Incaa

“Polvos – Antídotos para no olvidar” es el nombre del film que repasa la vida y obra del músico, querido y conocido por todo el ambiente artístico de Villa María y la zona. Allegados al blusero dieron sus testimonios al audiovisual
 
Cuando suena el nombre de César Bravin -cualquiera sea el motivo- un buen recuerdo viene a la mente. “Titina” (así lo conocían todos) hizo escuela con el blues,  el arte plástico y la pintura; revalorizó la exsede municipal de Mendoza 852 y la Casa Bucolini sobre calle Corrientes; y fue el alma de la banda Motorblues. Una tarde de octubre de 2017, y luego de luchar contra una dura enfermedad, Bravín resplandeció y se convirtió en una leyenda para esta ciudad.

Un grupo de realizadores quisieron homenajear al blusero, y para ello produjeron un documental. “Polvos – Antídotos para no olvidar” es el nombre del producto, film que será presentado mañana en el Espacio Incaa del Centro Cultural Comunitario Leonardo Favio (Sabattini 200) a las 22.

“A través de un discurso encontrado entre la rememoración, la angustia, y el dolor por su ausencia, su padre, su esposa, su compañero de la vida musical, y su primo con el que se criaron juntos, recuerdan a ‘Titina’ desde un lugar distinto, desde la infancia hasta su fallecimiento, a través de anécdotas y situaciones que él ha dejado en sus memorias, permitiéndonos conocer de forma más íntima y personal su vida”, adelanta la sinopsis del homenaje. PUNTAL VILLA MARÍA dialogó con el director del relato audiovisual, Ezequiel Matcovich, quien –entre tantas cosas- contó cómo fue que surgió la idea del documental.

“Polvos – Antídotos para no olvidar”

-El producto propone un recorrido por la vida de “Titina” y se apoya en entrevistas. ¿Cómo eligió el enfoque?

-Fue luego de realizar una primera entrevista con Fernanda (compañera de Bravín). Ahí entendí cuál era el rumbo que debía tomar el documental. Me di cuenta que debía ser sobre “Titina” y sus logros como artista, con un lado más personal y humano de él, como amigo, como hijo, como papá y compañero.

-¿Qué sensación te dejaron las entrevistas?

-Fueron hermosas, emotivas y cada una muy particular. No eran fáciles, porque lograr hablar de algo tan fuerte para ellos requería generar una atmósfera y una confianza de los entrevistados hacia nosotros como equipo realizativo, pero todos éramos conscientes de eso y aportamos cada uno desde lo suyo para lograrlo. Creo que  todos en el equipo nos llevamos una sensación muy linda del documental. Poco a poco nos fuimos acercando a los familiares y pudimos conectar con ellos y con la historia. Se generó un compromiso personal re lindo del equipo técnico para con el documental, dejó de ser mi proyecto personal para ser un proyecto grupal y en el que todos éramos parte.

-¿Qué otras personas dieron su testimonio?

-Decidimos rememorar a “Titina” a través de lo que dejó en sus seres queridos. Su esposa, Fernanda Repetto, su papá, Oscar Bravin, su compañero y amigo de Motorblues  Gastón Nigro, y su primo con el cual compartió la infancia, Daniel Castigliano, nos contaron la vida de Titina desde una perspectiva personal, con anécdotas, y recuerdos que les quedaron. En el documental, sus familiares también cuentan la otra parte de todo esto, cómo fue el proceso de la enfermedad, como lo vivió él y como lo vivieron ellos también. Es todo lo que les dejó como persona, más allá de su arte. Nos pasó que mucha gente se comprometió y estaba dispuesta a colaborar con el documental, hasta el director de la escuela donde daba clases “Titina”, en San Antonio de Litín. Gustavo Righero nos abrió las puertas, nos mostró un mural que le hicieron sus alumnos a César, y un algarrobo que plantaron en su nombre en el predio de la institución. “Polvos – Antídoto para no olvidar” es justamente eso, un pequeño documental a modo de antídoto para no olvidar todo lo que fue y lo que seguirá siendo en cada uno de las personas que lo conoció.

-¿Cómo surge la idea de hacer el documental?

-A “Titina” lo conocía por mi amigo Rodrigo, hijo de Fernanda, quien en ese momento era la compañera de César. También lo conocía por el ambiente de la música, muchos de mis amigos son músicos, incluyendo a Rodri, y nos gustaba Motorblues. Cuando a Titina le sucede lo de la enfermedad estuvimos con mis amigos apoyando a Rodri en el proceso y eso hizo que viviéramos lo que pasaba de una manera más sensible, afectiva y cercana. La idea de realizar un documental sobre él, surge a principios de 2018 por la necesidad específica de hacer un documental de 25 minutos para una materia del último año de la Licenciatura en Diseño y Producción Audiovisual de la Universidad Nacional de Villa María. Era una oportunidad muy buena para dejar reflejado a un artista único de la ciudad que logró cosas increíbles para el ámbito musical local y nacional, y que por ahí muchos no conocían. A eso se le sumaron las sensaciones de rememorarlo también en el ámbito personal y familiar a causa de mi amistad con Rodri y mi cercanía con su familia.

-Y emprendieron el documental...

-Sí, comenzamos con Gastón Guerini, Edison Spaccesi, y Marcos Ferrari. Decidimos encarar este hermoso proyecto bajo la supervisión del Pedro Klimovsky, docente de la cátedra en cuestión. Todos aportaron el 100% para que saliera como salió y no solo por el compromiso con una materia, sino por el compromiso emocional y personal con la familia y con la historia. A tal punto que ahora, ya habiendo terminado la materia, todos están poniendo mucho esfuerzo y trabajo en la distribución, tanto sea para la muestra del martes como para los festivales de cine.



Maximiliano Gilla.  Redacción Puntal

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