El presidente saliente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció ayer que le será "difícil" la apertura de un proceso de apelación ante el Tribunal Supremo de todas las denuncias por fraude electoral que presentó y que fueron rechazadas en primera instancia por ausencia de pruebas.
"El caso es que es difícil. Tengo los mejores abogados para ello, pero me dicen que es muy difícil hacer algo", explicó en una entrevista telefónica con Fox News en la que se mostró consternado ante este nuevo obstáculo en su plan para revocar los resultados electorales que le conceden la victoria a su adversario demócrata, Joe Biden.
Explicó que su intención era concentrar todas sus cuestiones en "una hermosa y enorme demanda gracias a las tremendas pruebas (de fraude)" que tiene.
Sin embargo, sus asesores no se mostraron convencidos de que esa iniciativa pueda prosperar.
"Me dicen (los abogados) que no tengo caso. Como presidente de Estados Unidos me dicen que no tengo caso. ¿Qué clase de sistema judicial es este?", se lamentó.
"El Tribunal Supremo debería atender nuestro caso. Alguien debería ser capaz de presentar el caso ante el Supremo. Si no, ¿para qué vale?", añadió.
Por lo demás, insistió en que ha sido víctima de "un fraude total" en el que habrían llegado a participar incluso agencias de seguridad como el FBI o el propio Departamento de Justicia, que su derrota fue "estadísticamente imposible" y que dedicará el "125% por ciento" de su energía a seguir insistiendo con sus denuncias.
El Tribunal Supremo de Pensilvania desestimó el sábado una demanda contra el voto por correo interpuesta por el congresista republicano en Pensilvania Mike Kelly, en lo que supone otra derrota más del entorno del presidente en los juzgados.

