Finalmente, “Expoferia Sin Fronteras”, conocida como “La Saladita”, se instaló en la vecina localidad de Las Mojarras.
Desde el pasado sábado 12 de octubre hasta la jornada de hoy, luego del “Día de la Madre”, entre 50 y 60 puestos ofrecieron una amplia gama de productos a tan sólo 15 kilómetros de Villa María.
Luego de tres clausuras, la iniciativa pareció no “bajar los brazos”, logrando una habilitación fuera del ejido urbano local, pero a una distancia no muy grande de la ciudad; y que muchos consideran que repercute en el comercio villamariense.
PUNTAL VILLA MARÍA consultó a las asociaciones empresariales de la ciudad. Desde la Asociación de Empresarios Región Centro Argentina, se mostraron abiertos pero siempre solicitando la adecuación a la ley.
“Las exigencias son las mismas para con cualquier comercio tradicional, no tenemos ningún tipo de impedimento”, sostuvo el gerente de la entidad, Ignacio Tovo.
“La posición de Aerca es la misma que tuvo siempre con relación a este tipo de ferias”, dijo y agregó que se trata de la misma que tienen las cámaras empresarias a nivel provincial y nacional”.
Antecedentes a nivel país
Es importante señalar que este tipo de iniciativas comerciales, suelen realizarse saltando algunos de los requisitos que los comerciantes están obligados a cumplir. Uno de los puntos que plantean desde las cámaras empresariales son las de menores obligaciones tributarias, que en consecuencia llevan a la oferta de productos a precios más bajos de los del comercio tradicional.
En ese sentido, Tovo manifestó: “Toda feria cuyo valor diferencial es el precio, que lo haga dentro del marco de la ley”. Indico también que si es una normativa de habilitación municipal, deberá adecuarse, en términos locales.
“Si hay comercialización, deberá estar en Afip, debería haber factura, tributar IVA y monotributo si corresponde”, comentó Tovo.
Y se mostró firme en cuanto a evitar la posibilidad de “ventajas” que resulten en beneficios asimétricos que afecten “sólo a unos pocos”.
Dijo también que entre las exigencias, tal como sucede con el comercio tradicional, tiene que haber “una factura de compra, acompañada de un remito”.
“Lamentablemente los casos de este tipo de ferias a nivel país son de público conocimiento”, resaltó.
La polémica que la feria comercial ha desatado, no sólo se relaciona con las exigencias de los vendedores locales; sino también con la necesidad de acceso a bienes a precios justos en tiempos de crisis.
En agosto, la feria itinerante conformada por cerca de 60 puestos fue clausurada en tres ocasiones. Sin embargo, y conociendo en su mayoría la endeble situación en cuanto a habilitación, la gente se acercó hasta la Expoferia sobre ruta 158 para hacer rendir sus recursos.
El proyecto inicial consistía en la instalación dentro de Villa María dos veces al año. La duración sería de 10 días consecutivos en cada ocasión y se buscó una regulación especial.
Roque Guzmán. Redacción Puntal
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Luego de tres clausuras, la iniciativa pareció no “bajar los brazos”, logrando una habilitación fuera del ejido urbano local, pero a una distancia no muy grande de la ciudad; y que muchos consideran que repercute en el comercio villamariense.
PUNTAL VILLA MARÍA consultó a las asociaciones empresariales de la ciudad. Desde la Asociación de Empresarios Región Centro Argentina, se mostraron abiertos pero siempre solicitando la adecuación a la ley.
“Las exigencias son las mismas para con cualquier comercio tradicional, no tenemos ningún tipo de impedimento”, sostuvo el gerente de la entidad, Ignacio Tovo.
“La posición de Aerca es la misma que tuvo siempre con relación a este tipo de ferias”, dijo y agregó que se trata de la misma que tienen las cámaras empresarias a nivel provincial y nacional”.
Antecedentes a nivel país
Es importante señalar que este tipo de iniciativas comerciales, suelen realizarse saltando algunos de los requisitos que los comerciantes están obligados a cumplir. Uno de los puntos que plantean desde las cámaras empresariales son las de menores obligaciones tributarias, que en consecuencia llevan a la oferta de productos a precios más bajos de los del comercio tradicional.
En ese sentido, Tovo manifestó: “Toda feria cuyo valor diferencial es el precio, que lo haga dentro del marco de la ley”. Indico también que si es una normativa de habilitación municipal, deberá adecuarse, en términos locales.
“Si hay comercialización, deberá estar en Afip, debería haber factura, tributar IVA y monotributo si corresponde”, comentó Tovo.
Y se mostró firme en cuanto a evitar la posibilidad de “ventajas” que resulten en beneficios asimétricos que afecten “sólo a unos pocos”.
Dijo también que entre las exigencias, tal como sucede con el comercio tradicional, tiene que haber “una factura de compra, acompañada de un remito”.
“Lamentablemente los casos de este tipo de ferias a nivel país son de público conocimiento”, resaltó.
La polémica que la feria comercial ha desatado, no sólo se relaciona con las exigencias de los vendedores locales; sino también con la necesidad de acceso a bienes a precios justos en tiempos de crisis.
En agosto, la feria itinerante conformada por cerca de 60 puestos fue clausurada en tres ocasiones. Sin embargo, y conociendo en su mayoría la endeble situación en cuanto a habilitación, la gente se acercó hasta la Expoferia sobre ruta 158 para hacer rendir sus recursos.
El proyecto inicial consistía en la instalación dentro de Villa María dos veces al año. La duración sería de 10 días consecutivos en cada ocasión y se buscó una regulación especial.
Roque Guzmán. Redacción Puntal

