La nueva directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, aseguró ayer que la Argentina está en el "tope de prioridades" del organismo, indicaron fuentes del Palacio de Hacienda.
Georgieva, quien reemplazó al hasta ahora director interino del organismo, David Lipton, se reunió con el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, en las oficinas que la Argentina tiene en la sede del organismo en Washington.
De acuerdo con fuentes del Palacio de Hacienda, Georgieva le expresó al ministro que Argentina está "en el tope de prioridades para el Fondo".
La reemplazante de Christine Lagarde al frente del organismo habría manifestado también que quiere que la primera reunión de su gestión sea con las autoridades argentinas.
La titular del FMI habría también prometido a Lacunza trabajar juntos "entendiendo las dificultades económicas y políticas que atraviesa el país", de acuerdo con la versión extraoficial.
El encuentro habría tenido carácter informal, ya que Georgieva recién asumirá su cargo formalmente el martes 1 de octubre.
Asumirá el martes
La búlgara Kristalina Georgieva se convirtió ayer en la segunda mujer en liderar el FMI, con el objetivo de ayudar a los 189 países miembro a enfrentar el enlentecimiento del crecimiento económico mundial.
Economista de 66 años, tenía asegurada su selección luego de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunciara que era la única candidata a suceder a la francesa Christine Lagarde, que ocupaba el cargo desde 2011 y lo dejó para postularse a presidir el Banco Central Europeo.
Al aceptar el puesto que asumirá el martes con un mandato de cinco años, Georgieva habló de tormentosos tiempos para la economía mundial.
"Es una gran responsabilidad estar al timón del FMI en momentos en que el crecimiento económico mundial sigue decepcionando, persisten tensiones comerciales y la deuda está en niveles históricamente altos", dijo en una nota.
"Eso significa también lidiar con problemas como la inequidad, riesgos climáticos y rápidos cambios tecnológicos", afirmó.
La designación de Georgieva mantiene la norma no escrita que establece que la entidad debe estar a cargo de una persona europea.
De cabellos cortos y apariencia gentil y sonriente, Georgieva hereda una institución criticada por el creciente populismo en economías avanzadas y el incremento de las peleas comerciales; la mayoría de ellas desatadas por Estados Unidos, el socio mayoritario del Fondo.
Georgieva, que estaba impulsada por París, superó reticencias en la dividida Unión Europea. Alemania respaldaba nominar al exministro holandés de Finanzas Jeroen Dijsselbloem.
Los países que impulsaron a Georgieva esgrimieron sus sólidos antecedentes en finanzas internacionales.
En el Banco Mundial, donde transcurrió la mayor parte de su carrera y llegó a ser directora general, ganó experiencia en el manejo del ambiente, especialmente en lo referente a desarrollo sostenible y cuestiones agrícolas.
Además trabajó en favor de las mujeres al instar a una mejor educación de las niñas, prohibir limitaciones al trabajo femenino y fomentar los emprendimientos de mujeres, especialmente en África.
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De acuerdo con fuentes del Palacio de Hacienda, Georgieva le expresó al ministro que Argentina está "en el tope de prioridades para el Fondo".
La reemplazante de Christine Lagarde al frente del organismo habría manifestado también que quiere que la primera reunión de su gestión sea con las autoridades argentinas.
La titular del FMI habría también prometido a Lacunza trabajar juntos "entendiendo las dificultades económicas y políticas que atraviesa el país", de acuerdo con la versión extraoficial.
El encuentro habría tenido carácter informal, ya que Georgieva recién asumirá su cargo formalmente el martes 1 de octubre.
Asumirá el martes
La búlgara Kristalina Georgieva se convirtió ayer en la segunda mujer en liderar el FMI, con el objetivo de ayudar a los 189 países miembro a enfrentar el enlentecimiento del crecimiento económico mundial.
Economista de 66 años, tenía asegurada su selección luego de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunciara que era la única candidata a suceder a la francesa Christine Lagarde, que ocupaba el cargo desde 2011 y lo dejó para postularse a presidir el Banco Central Europeo.
Al aceptar el puesto que asumirá el martes con un mandato de cinco años, Georgieva habló de tormentosos tiempos para la economía mundial.
"Es una gran responsabilidad estar al timón del FMI en momentos en que el crecimiento económico mundial sigue decepcionando, persisten tensiones comerciales y la deuda está en niveles históricamente altos", dijo en una nota.
"Eso significa también lidiar con problemas como la inequidad, riesgos climáticos y rápidos cambios tecnológicos", afirmó.
La designación de Georgieva mantiene la norma no escrita que establece que la entidad debe estar a cargo de una persona europea.
De cabellos cortos y apariencia gentil y sonriente, Georgieva hereda una institución criticada por el creciente populismo en economías avanzadas y el incremento de las peleas comerciales; la mayoría de ellas desatadas por Estados Unidos, el socio mayoritario del Fondo.
Georgieva, que estaba impulsada por París, superó reticencias en la dividida Unión Europea. Alemania respaldaba nominar al exministro holandés de Finanzas Jeroen Dijsselbloem.
Los países que impulsaron a Georgieva esgrimieron sus sólidos antecedentes en finanzas internacionales.
En el Banco Mundial, donde transcurrió la mayor parte de su carrera y llegó a ser directora general, ganó experiencia en el manejo del ambiente, especialmente en lo referente a desarrollo sostenible y cuestiones agrícolas.
Además trabajó en favor de las mujeres al instar a una mejor educación de las niñas, prohibir limitaciones al trabajo femenino y fomentar los emprendimientos de mujeres, especialmente en África.

