Máxima tensión y hechos de violencia en la capital de Ecuador
Miles de manifestantes intentaron llegar al palacio presidencial pero fueron repelidos con gases lacrimógenos por las fuerzas militares, que les impidieron acercarse
En medio de la vuelta del presidente de Ecuador, Lenín Moreno, a la capital y una nube espesa de gases lacrimógenos que inundaba las angostas calles que rodean el centro histórico, decenas de miles de indígenas, trabajadores y estudiantes profundizaron ayer sus protestas en medio de piedrazos y marcharon hasta las cercanías del militarizado palacio presidencial.
El objetivo era llegar al Palacio de Carondelet, pero el edificio estaba completamente rodeado y resguardado por fuerzas de seguridad. Sin embargo y pese a los esfuerzos de la Policía de frenar sus avances, una marea de manifestantes se instaló a sólo cuatro cuadras hacia el Norte, en la Plaza del Teatro.
La marcha de los indígenas, en tanto, culminó en la Plaza de Santo Domingo, también a cuatro cuadras, pero hacia el Sur.
Desde el lunes, los manifestantes comenzaron a llegar por miles a Quito siguiendo un llamado de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) para luchar contra la suspensión de los subsidios al combustible, una medida enmarcada en un plan de ajuste vinculado con un crédito del Fondo Monetario Internacional (FMI).
En paralelo, los principales sindicatos del país convocaron a un paro nacional y se sumaron a las protestas.
Con algunas rutas cortadas, sin transporte urbano y con la capital prácticamente tomada y llena de barricadas, el Gobierno no pudo retomar las clases, como había prometido, lo que sumó a la sensación de parálisis en una buena parte del país.
En este difícil contexto, el presidente intentó recuperar el control de la capital y volvió ayer a Quito, aunque su gobierno no informó su paradero exacto por razones de seguridad.
Moreno envió ayer un mensaje a través de sus redes sociales, destacando que "la paz no se negocia", luego de ratificar que no derogará el decreto que liberó el subsidio a los combustibles, por el que se desataron protestas violentas en todo el país.
"Este mensaje es para ti compatriota, que cuidas a tu familia, que quieres volver a clases, que sabes que esta lucha se gana trabajando, con valentía y el coraje para sentar un precedente por el futuro de los que amamos. ¡La paz no se negocia! #EcuadorPaísDePaz #ApoyoALaDemocracia", sentenció.
Moreno había abandonado Quito y se había instalado en la ciudad de Guayaquil, el corazón económico del país y tradicional bastión de la centroderecha.
Con la misma convicción, su vicepresidente, Otto Sonnenholzner, aseguró ayer en una nueva cadena nacional desde Guayaquil que el gobierno estaba "logrando frenar" las protestas mediante diálogos con diversas organizaciones sociales. Sonnenholzner subrayó que el gobierno "hace lo correcto, por encima de lo popular", sostuvo que Ecuador "no soporta más endeudamiento", advirtió que si las autoridades retroceden "peligra la dolarización".
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El objetivo era llegar al Palacio de Carondelet, pero el edificio estaba completamente rodeado y resguardado por fuerzas de seguridad. Sin embargo y pese a los esfuerzos de la Policía de frenar sus avances, una marea de manifestantes se instaló a sólo cuatro cuadras hacia el Norte, en la Plaza del Teatro.
La marcha de los indígenas, en tanto, culminó en la Plaza de Santo Domingo, también a cuatro cuadras, pero hacia el Sur.
Desde el lunes, los manifestantes comenzaron a llegar por miles a Quito siguiendo un llamado de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) para luchar contra la suspensión de los subsidios al combustible, una medida enmarcada en un plan de ajuste vinculado con un crédito del Fondo Monetario Internacional (FMI).
En paralelo, los principales sindicatos del país convocaron a un paro nacional y se sumaron a las protestas.
Con algunas rutas cortadas, sin transporte urbano y con la capital prácticamente tomada y llena de barricadas, el Gobierno no pudo retomar las clases, como había prometido, lo que sumó a la sensación de parálisis en una buena parte del país.
En este difícil contexto, el presidente intentó recuperar el control de la capital y volvió ayer a Quito, aunque su gobierno no informó su paradero exacto por razones de seguridad.
Moreno envió ayer un mensaje a través de sus redes sociales, destacando que "la paz no se negocia", luego de ratificar que no derogará el decreto que liberó el subsidio a los combustibles, por el que se desataron protestas violentas en todo el país.
"Este mensaje es para ti compatriota, que cuidas a tu familia, que quieres volver a clases, que sabes que esta lucha se gana trabajando, con valentía y el coraje para sentar un precedente por el futuro de los que amamos. ¡La paz no se negocia! #EcuadorPaísDePaz #ApoyoALaDemocracia", sentenció.
Moreno había abandonado Quito y se había instalado en la ciudad de Guayaquil, el corazón económico del país y tradicional bastión de la centroderecha.
Con la misma convicción, su vicepresidente, Otto Sonnenholzner, aseguró ayer en una nueva cadena nacional desde Guayaquil que el gobierno estaba "logrando frenar" las protestas mediante diálogos con diversas organizaciones sociales. Sonnenholzner subrayó que el gobierno "hace lo correcto, por encima de lo popular", sostuvo que Ecuador "no soporta más endeudamiento", advirtió que si las autoridades retroceden "peligra la dolarización".