Edith Vera fue la autora más pedida y la poesía vendió más que la prosa
Un recorrido por algunos stands arrojó este dato sorprendente. Eduvim tuvo en “Las dos naranjas” el título más pedido, mientras que Adriana Hidalgo vendió el último de Carina Sedévich y la SADE local, a Rubén Rüedi
La carpa de los libreros es el último resabio de la vieja feria del libro, el último “bastión sagrado” de aquel evento que la ciudad supo conseguir y que, de un tiempo a esta parte, fue absorbido totalmente por el “Vive y Siente”.
Para muchos, esta fusión fue un acierto. Sobre todo teniendo en cuenta el escaso público que circulaba en el evento literario. Para otros (los menos) la feria no debió haberse perdido nunca sino que debió reformularse; por lo que la actual fusión correspondería a la “banalización de la cultura” argentina; donde la presentación de un poemario puede coincidir con un taller de cocina o una charla de robótica para chicos del primario.
Por eso, con la intención de rescatar algo de aquel espíritu literario perdido, este matutino habló con los responsables de algunos stands de la ciudad y el país que clavaron bandera detrás de la Medioteca. Y aunque representen la parte comercial de las letras, sin dudas que los sellos y las librerías tienen una misión crucial en una sociedad: nada menos que la de iniciar a la gente en la lectura.
Pasen y vean.
Adriana Hidalgo, pionera
Fundado en 1999, el sello de Adriana Hidalgo se ha posicionado entre los fundamentales de la poesía nacional. Sobre todo por las obras completas de autores contemporáneos, como Olga Orozco, Arnaldo Calveyra o Diana Bellessi.
Y como no podía ser de otra manera, el vendedor del sello es un poeta también, el chileno Diego Alfaro Palma; quien hizo este balance.
“En esta feria pasó algo particular, que mucha gente vino directamente a buscar libros de poesía. Querían la “Antología del Haiku” de Alberto Silva, el último libro de Carina Sedévich que es una poeta de acá y que se llama “Lejanas bengalas estallan” o “Murciélagos al atardecer” del chino Xi Chuan, que hace poco estuvo en el Festival de Poesía de Rosario.
-¿Y le vendiste sólo a poetas?
-No. Y eso es lo que más me sorprendió. Eran lectores comunes. Y muchos de ellos me dijeron “yo no puedo leer novelas y necesito los libros de poesía”.
-¿En otros encuentros solés vender más narrativa?
-Siempre se vende más narrativa. Con la muerte reciente de Hebe Uhart, por ejemplo, se piden libros suyos; también de Antonio Di Benedetto. Pero últimamente el sello ha incursionado en otros géneros, como filosofía, con la obra completa del italiano Giorgio Agamben, y la literatura infantil con la colección “Pípala”.
-¿Qué impresión te dejó la carpa del “Vive y Siente”?
-Es la primera vez que vengo y las carpas se ven bastante bien surtidas. Quizás debieron haber venido más sellos de Córdoba, pero en general estuvo bien. Quizás la afluencia de público podría haber sido mejor. Por suerte levantó mucho el sábado y el domingo.
Dos naranjas en el árbol de Eduvim
Rocío Monesterolo, vendedora del sello de la UNVM que acaba de cumplir una década. Y comentó que “la editorial participó con dos stands, uno íntegramente infantil y el otro con las demás publicaciones. Lo más consultado y vendido fue el libro de Edith Vera, “Las dos naranjas” que se editó este año y que ya va por la segunda tirada. Era un libro muy deseado, muy esperado y que todos quieren tener. En cuanto a lo que se ofrece como librería universitaria, lo más pedido es la saga de Harry Potter. En infantiles, libros como Frida Kahlo y Evo Morales para niñas y niños, son los más buscados”.
Respecto a la concurrencia, Monesterolo afirmó que “empezó a moverse a partir del viernes a la tarde. Luego de las 18 es cuando más flujo de gente hubo”.
La Sade y la historia local
En el otro extremo de la carpa, el stand de la Sade local era atendido por dos de sus miembros, el secretario general Gastón Baldi y el vocal Luis Luján.
“Los libros que más se pidieron fueron los de Rubén Rüedi, que fue el último historiador de Villa María. También preguntaron por Eduardo Cichy y Alcides Fornero. O sea por los tres escritores que se nos fueron este año”, dijo Luján.
Iván Wielikosielek Redacción Puntal Villa María.
Para muchos, esta fusión fue un acierto. Sobre todo teniendo en cuenta el escaso público que circulaba en el evento literario. Para otros (los menos) la feria no debió haberse perdido nunca sino que debió reformularse; por lo que la actual fusión correspondería a la “banalización de la cultura” argentina; donde la presentación de un poemario puede coincidir con un taller de cocina o una charla de robótica para chicos del primario.
Por eso, con la intención de rescatar algo de aquel espíritu literario perdido, este matutino habló con los responsables de algunos stands de la ciudad y el país que clavaron bandera detrás de la Medioteca. Y aunque representen la parte comercial de las letras, sin dudas que los sellos y las librerías tienen una misión crucial en una sociedad: nada menos que la de iniciar a la gente en la lectura.
Pasen y vean.
Adriana Hidalgo, pionera
Fundado en 1999, el sello de Adriana Hidalgo se ha posicionado entre los fundamentales de la poesía nacional. Sobre todo por las obras completas de autores contemporáneos, como Olga Orozco, Arnaldo Calveyra o Diana Bellessi.
Y como no podía ser de otra manera, el vendedor del sello es un poeta también, el chileno Diego Alfaro Palma; quien hizo este balance.
“En esta feria pasó algo particular, que mucha gente vino directamente a buscar libros de poesía. Querían la “Antología del Haiku” de Alberto Silva, el último libro de Carina Sedévich que es una poeta de acá y que se llama “Lejanas bengalas estallan” o “Murciélagos al atardecer” del chino Xi Chuan, que hace poco estuvo en el Festival de Poesía de Rosario.
-¿Y le vendiste sólo a poetas?
-No. Y eso es lo que más me sorprendió. Eran lectores comunes. Y muchos de ellos me dijeron “yo no puedo leer novelas y necesito los libros de poesía”.
-¿En otros encuentros solés vender más narrativa?
-Siempre se vende más narrativa. Con la muerte reciente de Hebe Uhart, por ejemplo, se piden libros suyos; también de Antonio Di Benedetto. Pero últimamente el sello ha incursionado en otros géneros, como filosofía, con la obra completa del italiano Giorgio Agamben, y la literatura infantil con la colección “Pípala”.
-¿Qué impresión te dejó la carpa del “Vive y Siente”?
-Es la primera vez que vengo y las carpas se ven bastante bien surtidas. Quizás debieron haber venido más sellos de Córdoba, pero en general estuvo bien. Quizás la afluencia de público podría haber sido mejor. Por suerte levantó mucho el sábado y el domingo.
Dos naranjas en el árbol de Eduvim
Rocío Monesterolo, vendedora del sello de la UNVM que acaba de cumplir una década. Y comentó que “la editorial participó con dos stands, uno íntegramente infantil y el otro con las demás publicaciones. Lo más consultado y vendido fue el libro de Edith Vera, “Las dos naranjas” que se editó este año y que ya va por la segunda tirada. Era un libro muy deseado, muy esperado y que todos quieren tener. En cuanto a lo que se ofrece como librería universitaria, lo más pedido es la saga de Harry Potter. En infantiles, libros como Frida Kahlo y Evo Morales para niñas y niños, son los más buscados”.
Respecto a la concurrencia, Monesterolo afirmó que “empezó a moverse a partir del viernes a la tarde. Luego de las 18 es cuando más flujo de gente hubo”.
La Sade y la historia local
En el otro extremo de la carpa, el stand de la Sade local era atendido por dos de sus miembros, el secretario general Gastón Baldi y el vocal Luis Luján.
“Los libros que más se pidieron fueron los de Rubén Rüedi, que fue el último historiador de Villa María. También preguntaron por Eduardo Cichy y Alcides Fornero. O sea por los tres escritores que se nos fueron este año”, dijo Luján.
Iván Wielikosielek Redacción Puntal Villa María.