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El proyecto energético, jaqueado por el ajuste fiscal

Además de reflejar las dificultades de conciliar estrategias de largo aliento para el desarrollo del país con una coyuntura caracterizada por las estrecheces financieras, el cortocircuito entre el Gobierno y Techint obliga a preguntarse por las verdaderas perspectivas que ofrece la apuesta de la actual administración a la explotación del yacimiento de Vaca Muerta.
Tal como se venía anticipando desde que se anunció a fines del mes pasado, la decisión del Gobierno nacional de modificar el esquema de subsidios a las petroleras que producen gas no convencional en Vaca Muerta ha derivado en una escalada de conflicto con la más perjudicada por la medida, la empresa Tecpetrol, perteneciente al grupo Techint. Además de reflejar las dificultades de conciliar estrategias de largo aliento para el desarrollo del país con una coyuntura caracterizada por las estrecheces financieras y la necesidad urgente de ponerlas bajo control, el cortocircuito obliga a preguntarse por las verdaderas perspectivas que ofrece una apuesta a la que la actual administración ha adjudicado un papel clave.

De hecho, los logros en materia energética suelen ser presentados, no sin razón, entre los pocos aspectos rescatables de la presente gestión de gobierno, gracias sobre todo a la reversión del balance heredado en 2015: de un esquema que prácticamente condenaba al país a importar un insumo vital para la producción, de manera creciente y a precios sumamente elevados, se pasó a retomar la posibilidad de exportar que se había perdido. Y Vaca Muerta tuvo mucho que ver en ello, a partir de la introducción de importantes inversiones que rápidamente permitieron un notable crecimiento de los volúmenes de gas no convencional extraídos.

Sin embargo, eso se logró gracias a un programa de estímulo que garantizaba a las empresas cuyos proyectos de inversión se aprobaran un precio superior al de mercado, de acuerdo con un sistema cuya interpretación resulta hoy objeto de controversia: mientras el Gobierno sostiene que esa garantía operará únicamente sobre el gas que se comprometieron a producir, la contraparte afirma que el subsidio corresponde a todo lo que efectivamente se produce. Y Tecpetrol es la más afectada, pues llegó a extraer más del doble de los ocho millones y medio de metros cúbicos diarios que había anticipado en los planes que presentó originalmente.

En ese marco, la firma dependiente de Techint anticipó ante sus accionistas y la Bolsa de Valores que sus ganancias se recortarán por la falta de percepción de ingresos que daba por descontados, pero no se limitó a ello: también presentó un recurso administrativo ante la Secretaría de Energía, anticipo de un posible reclamo ante la Justicia una vez agotada esa vía, y suspendió el trabajo de tres de sus cuatro equipos de extracción, con la amenaza nada sutil de que se pierdan varios centenares de puestos de trabajo directo e indirecto.

Resulta claro que el Gobierno no está a gusto con la pulseada con una empresa en cuya vocación de invertir y trabajar en el país pone muchas expectativas, pero también que la necesidad urgente de recortar el déficit fiscal ya le ha hecho romper muchos compromisos tanto o más importantes que éste. Como ya se ha puntualizado en esta página, los socios del Estado en Vaca Muerta no son los únicos que sufren algún tipo de cambio de reglas, y sí parecen figurar, en cambio, entre los que tienen las espaldas más anchas para soportar los perjuicios que ese cambio de reglas genera.

Pero también es cierto que el boom de los yacimientos de hidrocarburos no convencionales se verificó en los Estados Unidos en un momento en que tanto el petróleo como el gas tenían precios internacionales más elevados que los actuales, lo suficiente como para justificar asumir los altos costos de la explotación. Sin que exista en un mercado tan volátil la certeza de que ese estado de cosas vaya a repetirse, resulta pertinente preguntarse, más allá de lo estrictamente coyuntural, si tiene sentido poner tantas expectativas en una actividad que, al menos según la empresa que hoy confronta con el Gobierno, deja de ser rentable si no se la subsidia.

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